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Entrevista | Rafael García Meiro Consejero delegado de Aenor

"Si no hay confianza, hay un impuesto a la desconfianza"

El consejero delegado de la empresa de certificación repasa la historia y retos de la compañía

“Catalunya siempre ha sido una región con un tejido empresarial líder y muy concienciada con la mejora continua”

Rafael García Meiro, consejero delegado de Aenor

Rafael García Meiro, consejero delegado de Aenor / JORDI OTIX

Albert Martín

Albert Martín

Barcelona
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¿Qué balance hacen de estos casi 40 años de historia de Aenor?

Aenor nace en el año 86, cuando antes de entrar en la Comunidad Económica Europea, el ministro de Industria de entonces, que era Solchaga, hace un balance de qué cosas tenía que hacer nuestra economía para poder llegar a los niveles de la europea.Y uno de los puntos es que en España no teníamos modelos de calidad. Ése es el comienzo real de Aenor. ¿Qué ocurrió justo después? Que empezaron a generarse estándares en organización del trabajo, lo que todo el mundo conoce como la ISO 9001. Y luego empezó una pléyade de diferentes estándares. Y hoy hay muchos contenidos diferentes; buscamos estándares y buenas prácticas contra las que podamos certificar sin 'greenwashing', sin 'socialwashing', sin 'qualitywashing'. 

¿Cómo les recibieron las empresas? 

Pues fue un 'boom' porque industrias que querían competir en Europa de repente tenían un elemento que les permitía decir que están haciendo las cosas como las hacen los europeos, como es la ISO 9001. 

No hubo reticencias.

No. Hasta tal punto fue un 'boom', que desde entonces tenemos más ISO 9001 de lo que nos tocaría por nuestra economía. Nosotros estamos en la 8ª posición a nivel mundial en empresas que tienen la ISO 9001, y nuestra economía es la 15ª. Y eso es porque tuvimos que demostrar algo a alguien fuera de nuestras fronteras. 

¿Hay algún sector que liderara este salto? 

La automoción, con los fabricantes de componentes, y los materiales de construcción y la industria de la construcción en general.

¿Es más difícil acreditar la calidad en factores menos tangibles que el producto en sí? 

Por supuesto. Al principio era producto, luego empezamos a hacer organización del trabajo, procesos, y ahora estamos hablando de valores. Ahí es donde nos encontramos la mayor dificultad, porque un valor podría ser la felicidad. Como decía la Constitución Española de Cádiz, queremos que los españoles sean felices. Eso, bajarlo a proceso, es muy complejo. Lo que las organizaciones nos están pidiendo es que midamos correctamente lo que son los valores que pueden estar relacionados con la sostenibilidad ambiental, social y de gobierno corporativo. 

A las empresas no siempre les hace ilusión que alguien ponga la lupa en ellas. ¿Cómo lo gestiona Aenor? 

Tenemos una suerte en Aenor, y es que tenemos un círculo virtuoso, porque los clientes que vienen a Aenor lo hacen porque saben que tienen los deberes hechos, porque somos muy rigurosos. En Aenor dotamos de confianza al sistema; la gente se fía de que cuando Aenor ha hecho una certificación significa que es cierta. Como tenemos esa fama de rigurosos, cuando vienen es porque se han preparado el examen.

¿Cómo se produjo el cambio de asociación a empresa? 

Hubo un momento en que la asociación, la Asociación Española de Normalización, también hacía las normas españolas. Y parecía que no estaba bien que el que creara las normas tuviera, además, negocios relacionados con las normas. Por lo tanto, lo que hicimos fue una separación. Y una organización pasó a llamarse Aenor, pero ya no como asociación: la asociación se llama UNE, y es la Asociación Española de Normalización. Y Aenor lo que hace es generar negocios y tiene un consejo de administración que se independiza. 

¿Han tenido éxito?

Desde el momento de la transición en el año 2017 hasta ahora tenemos el objetivo de generar rentabilidad. ¿Qué medición me está diciendo ahora que hemos conseguido un hito importantísimo? Acabamos de generar un bono y cuando hemos tenido que hacerlo nos han hecho un 'rating'. Y en ese 'rating' [calificación], ya somos 'investment grade'. Justo antes del 17, Aenor facturaba unos 66 millones, en 2024 hemos facturado 126. Y eso con servicios profesionales a un precio bastante módico: nuestro ticket medio estará en torno a unos 2.000 euros. Y ahora somos 1.150 trabajadores; cuando empezamos éramos unos 540.

¿Cómo se gestiona la dificultad de tener que supervisar al cliente? 

Yo venía del mundo de la consultoría, de aquello de ‘el cliente es el rey’, aquí el cliente está siendo examinado. Un auditor de Aenor tiene dos elementos de autonomía muy importantes: el mundo del gobierno corporativo de Aenor no habla ni dice nada a un auditor respecto de un cliente, y luego el auditor tiene una revisión interna por parte de otro auditor que está mirando. Y hay una característica de Aenor: los auditores suelen estar en plantilla de Aenor, eso es importante.

Ustedes son un agente económico que se dedica a validar la confianza. ¿Cómo sería la economía sin confianza?

No puede haber una economía que evolucione correctamente sin el factor de la confianza, y ciertos autores dicen que si no hay confianza, hay un impuesto a la desconfianza. La desconfianza hace que la relación entre un proveedor y un cliente cueste más, porque si no te fías, haces dobles, triples, cuádruples chequeos. Cuanta más confianza hay en un modelo económico, menos control tienes que poner y, por lo tanto, menos coste. Y cuanta más desconfianza, más control tienes que poner.

¿Valoramos en su justa medida el nivel de las empresas españolas?

Creo que no. España compite en el exterior como si fuera en el deporte. Cuando era pequeño no ganábamos ningún Mundial, no había un tenista como Nadal. Eso en las empresas españolas lo estás viendo, salimos y ganamos a una autopista en Australia, me estoy acordando en estos momentos de Ferrovial. Y quiero recordar que de la crisis del 2008 salimos exportando. 

Ustedes celebran ahora sus 30 años en Catalunya. ¿Qué particularidades tiene la empresa catalana?

El afán que tiene el empresario catalán de hacer las cosas bien antes que los demás. La primera ISO 9001 que hubo en España fue de una Soler & Palau.Y luego está el elemento industrial: hay un foco, un polo industrial en Catalunya, que no lo encuentras en otros sitios.

¿Cuáles son los retos que tienen a la vista? 

Uno es la transformación en cuanto a la ética en la inteligencia artificial. El segundo, que a mí me importa mucho también es llamar a las cosas de la sostenibilidad ambiental por su nombre. Estamos trabajando para que no exista 'greenwashing' en definiciones de sostenibilidad. Y el tercero es la gobernanza. Por debajo de cotizadas hay millones de empresas y lo que queremos es generar una democratización de modelos para los que no son cotizadas

Hábleme del 'greenwashing'.

El 'greenwashing' existe, eso es lo malo. Y a quien le hace más daño es precisamente a nosotros. Cuando alguien hace publicidad sin una verificación, no necesariamente está haciendo 'greenwashing'. Pero a lo mejor no deberías decirte tú mismo que eres muy guapo, sino que deberías pedir que otros lo digan.

En ocasiones las empresas son objeto de nuestra desconfianza. ¿Por qué cree que eso ocurre?

Siempre hay garbanzos negros. Y cuando hay un garbanzo negro, hay personas que lo explotan para generalizar. Y ahí es donde históricamente viene la leyenda negra. Me estoy acordando ahora mismo del caso Enron. Pero los estudios apuntan que la institución que despierta más confianza son las empresas, más que los gobiernos, más que los medios, más que las ONGs.

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