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Industria

Girbau, el campeón oculto catalán que apunta a China y Estados Unidos

El líder español y quinto del mundo en maquinaria para lavanderías industriales es una empresa familiar de Vic con 105 años de historia. Sus principales retos pasan por ganar dimensión en Norteamérica y Asia y desarrollar nuevos servicios

La presidenta y consejera delegada de Girbau, Mercè Girbau, junto alguna de sus máquinas.

La presidenta y consejera delegada de Girbau, Mercè Girbau, junto alguna de sus máquinas. / David Aparicio

Natàlia Ríos

Natàlia Ríos

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Es el quinto fabricante mundial de maquinaria para lavandería industrial, por detrás de la norteamericana Alliance Laundry System y las europeas Electrolux Profesional, Jensen y Kannegiesser Laundry. Es Girbau Group, una empresa familiar centenaria con sede en Vic (Osona) que tras la gran expansión comercial ahora está centrada en la internacionalización industrial, con el objetivo de "crecer en Asia" y EEUU, donde prepara la apertura de una nueva fábrica, la séptima. Girbau Group es lo que se conoce como un campeón oculto, una pyme líder en su segmento, con tecnología y producto propios, globalizada y a la vez arraigada a su territorio de origen.

El volumen de negocio de 2024 superó los 200 millones y las previsiones de este año indican una nueva alza de alrededor del 10%, gracias al aumento de la división industrial y la de servicios. Entre sus clientes hay cadenas hoteleras como Barceló, Hilton y Marriott, y hospitales como el Virgen del Rocío de Sevilla.

La empresa vicense explora en la actualidad oportunidades de negocio enfocadas en la sostenibilidad y el ecodiseño

Este 2025 se cumplen 105 años desde que Joan Girbau Vilageliu fundó la empresa que hoy opera en 130 países y además es el 65º aniversario con el negocio actual. Girbau nació en 1920 como un taller de aparatos electromecánicos. El padre de Joan, Pere Girbau Barbosa, ya decía que la electricidad era el futuro y encaminó a su hijo hacia este sector. En la familia están convencidos de que si hubiera nacido en estos tiempos «trabajaría con la inteligencia artificial». «Era un hombre inquieto que se dedicó a muchos temas, entre ellos, hizo mesas de rayos X para Philips», revelan. En ese taller inicial, Joan Girbau también tenía una tienda de electrodomésticos y «en aquellos años que era difícil importar lavadoras tenían cola de gente para comprarle una», así es que decidió ponerse a fabricarlas.

El gran salto

Con la segunda generación, y coincidiendo con el boom del turismo en España, la firma dio el salto a la lavandería industrial. Los tres hijos de Joan se repartieron las responsabilidades de forma clara y ordenada. Pere Girbau se dedicó a la parte comercial y de negocio; Toni Girbau, a la industrial, y Teresa Girbau, era jefa de personal. Hoy el grupo está liderado por la tercera generación. Mercè Girbau Junyent (Vic, 1963), hija de Pere, es la presidenta y consejera delegada, y su primo Pere Girbau Pous, hijo de Toni Girbau Bover, consejero delegado.

Pere Girbau es ingeniero y al acabar la carrera le ofrecieron desarrollar producto en la compañía. Entró enseguida a trabajar en la empresa familiar. Mercè Girbau, en cambio, no se lo había planteado. Estudió ADE y tras licenciarse trabajó durante 13 años en el banco internacional BNP, primero desde Barcelona y luego en Madrid. Era la responsable del departamento de riesgos. Cuando fue madre decidió dejar el banco y su padre, que hacía tiempo que le insistía, la convenció para empezar a trabajar en la firma familiar desde Madrid. Durante los primeros años llevó temas de control interno, gestión y filiales. Hasta que llegó el momento del cambio generacional: "Mi padre y mis tíos tenían más de 70 años y decidí trasladar la familia a Catalunya", relata.

El primer plan estratégico que hizo Mercè con su primo Pere fue, precisamente, el de cambio generacional: "No fue fácil pero conseguimos hacerlo con delicadeza y sin romper ningún plato gracias a que supimos escuchar mucho, ver las necesidades que había y hacer las cosas poco a poco". Ya trabajan en el siguiente relevo, en el que contemplan que la cuarta generación no trabaje en la empresa "a no ser que haya alguien que esté muy bien formado, lo haya demostrado fuera y pueda ocupar la primera posición". 

"Hace ya tiempo que nos propusimos tener, como mínimo, una fábrica en cada continente", reconoce la presidenta de Girbau Group

En estos momentos la dirección general es externa -ocupa el cargo Alex Alamany- y esta cuarta generación, de incorporarse, ocuparía el consejo de administración, indica Mercè Girbau. "Con un rol que ya empezamos a asumir Pere y yo, que es ir saliendo del día a día, trabajar para el futuro y ser los ojos de la familia en la empresa", añade. Según explica la presidenta, decidieron incorporar una persona externa porque al principio estuvieron muy concentrados en la transformación interna de la firma. "Cuando levantamos la cabeza nos dimos cuenta de que había mucho trabajo por hacer de futuro como explorar nuevos mercados y temas más estratégicos. Necesitábamos a alguien que llevara el día a día para que nosotros nos pudiéramos dedicar al largo plazo".

Una de las primeras consecuencias de este giro se dio en 2016, cuando empezaron a trabajar la innovación colaborativa. Crearon el Girbau Lab, que se dedica a explorar nuevos negocios, nuevas tecnologías y otras empresas con las que colaborar o adquirir. "Siempre hay operaciones en el punto de mira pero, en estos momentos, no hay ninguna compra a la vista -reconoce Mercè-. Sí tenemos ganas de crecer. Nuestra dimensión, comparada con la de la competencia, es pequeña y queremos ir aumentándola". 

Un 4% de la facturación anual de la compañía se destina a innovación, partida en las que se incluye tanto el desarrollo de nuevos productos como las necesidades económicas que tiene el GirbauLab

Competir con los grandes

El primer grupo del sector es el grupo americano Alliance Laundry System, con un volumen de negocio de más de 1.000 millones de dólares, un gigante que además de la parte industrial tiene una parte de mercado doméstico. El segundo es Electrolux Profesional, que hace cocinas y lavadoras, y que con la lavandería factura 400 millones. En tercer y cuarto lugar, figuran Jensen y Kannegiesser Laundry, cuyas ventas también se sitúan en 400 millones. El quinto competidor es Girbau Group. "Si ganamos dimensión, competiremos mejor y sacaremos mayor provecho a todas las inversiones en innovación, nuevos mercados y nuevas filiales, queremos ser una alternativa a los más grandes".

En 2020, la facturación de Girbau cayó hasta los 74 millones, menos de la mitad de los 182,5 millones de 2019, antes del covid. En 2022, las ventas se recuperaron hasta los 181 millones y, en 2023, el volumen de negocio alcanzó los 193 millones, con un beneficio de 14,6 millones. El año pasado el negocio aumentó el 7%, hasta los 206,5 millones y para este 2025 esperan crecer alrededor del 10%. El 15% del volumen de negocio se genera en España, y el resto, en el exterior, "con mucha presencia en el Caribe y América Latina; en Europa destaca la actividad en el Reino Unido, Francia, Portugal e Italia". Venden a más de 130 países. También tienen presencia en África pero el objetivo es "crecer en Asia". La plantilla del grupo se sitúa en 888 trabajadores, de los cuales unos 500 están España y el resto se encuentran repartidos por todo el mundo. 

Girbau dispone de seis plantas productivas: cuatro en Vic, una en China y otra en Francia. Y tiene en proyecto, «muy avanzado», para inaugurar pronto, la séptima en EEUU, donde cuenta con una filial comercial, en Oshkosh, Wisconsin, y que puede ser clave para sortear una eventual subida de los aranceles a los productos europeos en el gigante americano. "Estamos pasando de la globalización a la regionalización, y aunque ahora con Donald Trump adquiere más sentido, hace ya tiempo que nos propusimos tener, como mínimo, una fábrica en cada continente. Ya tenemos en China y, en breve, en EEUU. Empezamos con poca inversión y queremos producir unas 2.000 máquinas al año a partir de 2026", indica Mercè. En marzo, la firma cerró una alianza con EVI Industries en una operación que implica la venta de su negocio de distribución por una valoración inicial 43 millones de dólares (41 millones de euros) y operar mediante un acuerdo comercial. 

El 15% de las ventas se generan en España; el resto, en los 130 países donde la compañía comercializa sus productos y servicios, entre los que también se encuentran diferentes zonas de África

Tras consolidarse en EEUU, el siguiente reto es "crecer en Asia y en el segmento de grandes instalaciones de maquinarias industriales, donde queremos convertirnos en un gran player". "En estas grandes instalaciones -argumenta-, la clave es la automatización de la lavandería por las dificultades que hay para hallar mano obra". La última filial que ha abierto se ubica en Malasia, donde está construyendo un hub para los países del sudeste asiático. Hoy el grupo cuenta con 17 filiales en los cinco continentes. La primera se abrió en Francia en 2001.

Actualmente, están inmersos en la internacionalización industrial. "Hicimos la expansión comercial y ahora es la industrial con la fábrica de China y EEUU", detalla. Prevén hacer crecer toda esta división, y trabajan para desarrollar mucho más toda la parte de servicios, de mantenimiento, consultoría, diseño posventa, etcétera. "Sabemos vender muy bien el hierro pero los servicios nos cuestan más", reconoce. Además, están muy enfocados en toda la parte de la sostenibilidad y exploran oportunidades para transformarlas en negocio. "Las lavanderías son grandes consumidoras de energía y agua. Podemos ofrecer importantes soluciones en este campo". En esta línea explica que han desarrollado filtros con sistemas que hacen recircular el agua. "Somos conscientes que el 30% de los microplásticos que van al océano provienen del lavado de la ropa y queremos contribuir a resolver este problema. También trabajamos en sistemas que consuman menos energía, con sistemas de recuperación y entrando en el ecodiseño". El ecodiseño es una normativa europea que se está acabando de aprobar y que Girbau quiere incorporar ya. Los productos deberán llevar un pasaporte donde se identifiquen sus emisiones y de dónde vienen los materiales. En definitiva, que el producto sea más fácil de reparar y, por tanto, alargarle la vida, y que los materiales se puedan reutilizar. Es clave tener en cuenta todos estos aspectos en el momento del diseño.

Cerca del 4% del volumen de negocio de Girbau Group se destina a innovación, donde se incluye tanto el desarrollo de nuevos productos como GirbauLab. En este laboratorio de innovación trabajan para incorporar nuevas tecnologías y nuevas herramientas de digitalización, y para explorar qué se está haciendo fuera, "Start-ups que podríamos incorporar al grupo, que nos permitan encontrar a los clientes del futuro". Por ejemplo, trabajan desde 2018 con Ikea y Masias Maquinaria, de Olot, para reutilizar los rellenos de colchones y cojines. Los higienizan y les dan una segunda vida. "Estamos en fase exploratoria pero le vemos viabilidad. Son proyectos a largo plazo". Mercè subraya que todo el mundo se fija en cómo se confecciona la ropa y su "pero no nos fijamos tanto en la fase dos, en cómo dar una segunda vida a las prendas. Estamos explorando negocios alrededor de la circularidad del textil, la reutilización y al reciclaje".

Otro ejemplo es el programa Three Legs, con el que diseñaron una máquina que hace el triaje de la ropa sucia. Se llama Sortech. Cuando llega a la lavandería la ropa sucia de un hospital, una persona saca pieza por pieza y la clasifica, proceso que puede ser infeccioso. Girbau ha automatizado esta parte con visión artificial junto a la start-up BitMetrics que pasó por la asociación Indpuls, fundada por el grupo entre otros socios industriales. Ya han empezado a hacer las primeras ventas y es "un ejemplo de la vocación de innovación permanente de la compañía con la que se busca crecer".

Proyecto Sortech, que realiza el triaje de la ropa sucia de los hospitales

Proyecto Sortech, que realiza el triaje de la ropa sucia de los hospitales / David Aparicio

El ecosistema de innovación industrial Indpuls crece con Soler i Palau, Idilia Foods y Roca

Once compañías industriales, que hacían innovación colaborativa, detectaron hace tres años que tenían necesidades comunes y que, si las compartían, podían avanzar más y mejor. Decidieron así poner en marcha el 'hub’ de innovación Indpuls. La directora de GirbauLab, Mariona Sanz, de Girbau Group, se dedicó a hablar con unos y otros, y con el apoyo de la consultora Lead to Change, que lidera Xavier Marcet, asesor en estrategia, innovación y transformación de organizaciones, fue dando forma a la iniciativa, que vio la luz en 2022, como asociación privada sin ánimo de lucro. 

Firmas como Avinent, ARaymond, Celsa Group, Comexi, Fluidra, Font Packaging Group, Frit Ravich, Girbau Group, Grupo Carinsa, Pastisart y Simon forman parte del grupo fundador. 

Además, acaban de crear también el Ecosistema Indpuls, que es como una segunda corona de implicación, para aquellas empresas que quieren participar en algunas de las actividades de innovación pero no formar parte del ámbito más estratégico de la asociación, "que implica un compromiso exigente". A este ecosistema se han incorporado Soler i Palau, Idilia Foods y el grupo Roca.

Actualmente, forman parte de Indpuls 15 compañías, 15 catalanas y una francesa. "Somos una gran comunidad y tenemos en común que somos industriales, manufactureras, con muchas ganas de impactar, generosas, y que miramos a largo plazo", explica la presidenta de Girbau Group, Mercè Girbau. 

Uno de los requisitos para formar parte del proyecto es tener una planta o la división I+D en Catalunya porque la forma de trabajar de Indpuls es a través de retos. Las empresas ponen en común una vez al año los desafíos que tiene cada una de ellas para los próximos 24 meses y buscan dos transversales para todas. "Si disparamos a muchos sitios a la vez, con 15 empresas de 15 ámbitos diferentes, es difícil aportar valor", explica Mireia Mir, directora general de Indpuls. Los requisitos para formar parte de Indpuls hace que sea natural que la mayoría de compañías sean "empresas familiares, catalanas, que quieren dejar una huella positiva en el territorio y que su poder de decisión esté en Catalunya".

La voluntad es ir sumando más empresas pero tampoco quieren ser muy grandes "porque el funcionamiento se basa mucho en la confianza" que tienen entre ellas: "Es una de las claves del éxito". "Compartimos talento, estrategias y retos, son aspectos muy íntimos de la empresa y por eso es importante la confianza entre nosotros y sentirse cómodo", apunta la presidenta de Girbau Group. Otra de las claves del éxito de Indpuls, según Mir, es hacer que los proyectos que ponen en marcha calen en toda la organización.

La junta directiva de Indpuls está formada por los 11 fundadores y se ha abierto a las nuevas incorporaciones siempre que se tenga un año de antigüedad. Con un 50% de mujeres, se reúne cuatro veces al año. También hay un comité ejecutivo que se cita seis veces al año. Y los equipos de innovación de las empresas celebran como mínimo de un encuentro al mes, aunque, en este caso, se incorpora también personal de otros departamentos. Los socios realizan una aportación anual para poder financiar las actividades que se hacen desde Indpuls. Y, en función del proyecto, se aporta algo de financiación extra.

El año pasado trabajaron temas de circularidad y nuevos materiales; y el segundo reto fue el de trazabilidad. Se trabaja con el equipo de Indpuls y el partner Lead to Change y, en función del reto, se busca una empresa especializada que ayude a profundizar en el tema.

El negocio del CO2

Para su último reto acaban de constituir una empresa, BioFix Legacy, con 11 de los 15 socios, que tiene como objetivo hacer captura permanente de CO2. A raíz de uno de los primeros retos que llevaron a cabo sobre descarbonización, descubrieron que a través de producir biochar -carbón vegetal que se obtiene de restos vegetales y residuos de biomasa- puedes hacer captura de CO2 de manera permanente. A través de la pirólisis, quemas biomasa y produces biochar. Si lo entierras, lo fijas y va bien para el suelo y generas créditos de carbono. Algo que se va a convertir en imprescindible en los próximos años.

Según la normativa europea, las empresas van a estar obligadas a llegar a las cero emisiones de carbono, y para conseguirlo tendrán que ayudar a sus clientes a hacerlo. El que no llegue a cero tendrá que compensar ese CO2. Y se está empezando a construir un mercado de oferta y demanda de crédito de CO2. "Con BioFix estamos creando un modelo de negocio alrededor del CO2, ya sea con el biochar o con los créditos de carbono, que podremos utilizar para que nuestras empresas compensen el CO2 de nuestros clientes o venderlos y tener una nueva vía de ingresos". Esta nueva empresa estará los dos próximos años estudiando todo ese negocio. "BioFix es un claro ejemplo de lo que puedes hacer uniendo esfuerzos. Ninguna de estas firmas habría podido hacerlo en solitario; en cambio, juntos cobra sentido", asegura Mir.

Este 2025 están trabajando, además, el reto de la inteligencia artificial (IA) y han empezado por la parte más estratégica de su implantación. "Al final, hay muchos temas que no sabes por dónde empezar a afrontar y hacer sesiones con profesionales y compartir experiencias nos ayuda mucho a todos", concluye Girbau.

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