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Industria nuclear

Las nucleares representan el 60% de la energía producida en Cataluña

El presidente de la patronal catalana, Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, abogaba esta semana por alargar la vida de las centrales nucleares

Vista de la central nuclear Ascó (Tarragona)

Vista de la central nuclear Ascó (Tarragona) / Europa Press

Agustí Sala

Agustí Sala

Barcelona
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El debate está servido. El presidente de la patronal catalana, Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, abogaba esta semana, durante su intervención en un simposio empresarial de la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Medioambiental (Funseam), por alargar la vida de las centrales nucleares. Se sumaba así a las voces del sector eléctrico que reclaman una bajada de impuestos para las centrales nucleares que les permita recuperar su rentabilidad y aplazar el plan de cierre de centrales. Se trataría de demorarlo al menos cinco años, hasta que los niveles de desarrollo del almacenamiento alcancen lo previsto por parte del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

La consultora PwC elaboró un estudio en el que advertía de que sin las nucleares los objetivos climáticos serán difíciles de cumplir. Y agregaba que el cierre de estas centrales "conllevará inevitablemente un incremento de emisiones, ya que su completa sustitución por generación renovable no es viable técnicamente en la situación actual". Asimismo, alertaba sobre los efectos en zonas de gran consumo industrial, como Catalunya.

Y es que Catalunya lleva años de retraso en la implantación de las energías renovables, tras un parón de más de una década, lo que la deja rezagada en el proceso de transición verde. En la actualidad intenta ponerse al día, pero la realidad es que sigue siendo muy dependiente de la energía atómica. Ascó I, Ascó II y Vandellós tienen como fecha prevista para su cierre 2030, 2032 y 2035, respectivamente, como consecuencia del protocolo de intenciones firmado en marzo de 2019.

Cuarta parte de la potencia instalada de la comunidad

El problema es que la energía nuclear supone en torno al 60% de la electricidad que se produce e incluso hay momentos en los que llega a superar esa cota y representa la mitad de la que se consume, así como la cuarta parte de la potencia instalada en la comunidad. Todo ello a mucha distancia del conjunto de las renovables, entre las que destacan la eólica y la solar. La hidroeléctrica y la eólica fueron las principales fuentes energéticas renovables para la producción de energía eléctrica en Catalunya en 2023, representando el 9,5% y el 7,5% del total, respectivamente. En conjunto, la producción de energía eléctrica con fuentes renovables en este territorio se situó en torno al 19%. El otro gran vector es el de las no renovables -encabezada por la nuclear, que la Comisión Europea ha etiquetado como sostenible- y los ciclos combinados (producen electricidad a partir de gas).

Para hacerse una idea, para suplir los tres reactores atómicos que funcionan hoy, habría que septuplicar la producción eólica actual y multiplicar por en torno a 20 la solar. Así que el atraso en la implantación de las energías renovables hace difícil que se puede sustituir a corto plazo el cierre de las nucleares en Catalunya. La comunidad consume más energía de la que produce: la demanda eléctrica en 2024 fue de unos 29.300 megavatio por hora (MWh), mientras que la producción se situó en torno a los 25.000, lo que supone que tiene que importar electricidad de regiones como Aragón para cubrir el consumo.