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Comercio

El Govern reactiva los trámites para regular las ‘dark stores’ y la recogida de paquetes

Los operadores de comercio electrónico tendrán que disponer de puntos de recogida o devolución en un radio máximo de 500 metros respecto al domicilio del cliente

Se acabó esperar al repartidor en casa: se dispara el número de tiendas que recogen y entregan paquetes

La Generalitat quiere obligar a los 'e-commerce' a tener puntos de recogida de paquetes

Una comerciante le entrega un paquete comprado por internet a una vecina del municipio

Una comerciante le entrega un paquete comprado por internet a una vecina del municipio / DAVID APARICIO

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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La actualización de la ley que regula el comercio en Catalunya vuelve a rodar. El Govern prevé aprobar en el Consell Executiu de este martes la incorporación de nuevas normas relacionadas, sobre todo, con el comercio 'online' y la entrega a domicilio. Es una propuesta trabajada por el Ejecutivo de Pere Aragonès, que quedó parada tras convocarse elecciones anticipadas y que ahora retoma el Govern de Salvador Illa. No han tocado ni una coma de aquella propuesta, porque hacerlo ralentizaría mucho más su materialización, así que sencillamente validarán el texto para poder empezar los trámites parlamentarios.

Para desatascar el procedimiento, la Conselleria d'Empresa i Treball (de la cual depende la Direcció General de Comerç) someterá los cambios a votación del resto del Govern. Lo hará en el Consell Executiu de este martes, según ha avanzado La Vanguardia y ha podido confirmar EL PERIÓDICO.

El gran cambio que trae consigo esta ley (que contaba ya con bastante consenso en la anterior legislatura) es la regulación de las 'dark stores' y de la recogida y entrega de paquetes. Lo primero hace referencia a estos establecimientos que sirven solo de centro neurálgico para el reparto a domicilio, pero que no atienden al público. Es un tipo de local que se estila sobre todo en el universo de la comida a domicilio: restaurantes que son solo cocinas para satisfacer pedidos que vengan de empresas como Glovo.

Una vez se apruebe esta ley, estos locales tendrán que disponer de una zona de espera para los vehículos que realizan las entregas, así como de una zona dentro del local donde los repartidores puedan esperar. Además, si no son tiendas de alimentación o de venta de productos de gran consumo en general (droguería, parafarmacia...), no podrán aceptar pedidos entre las 11 de la noche y las 7 de la mañana.

En cuanto a los operadores de comercio electrónico como Amazon, estarán obligados a disponer de puntos de recogida y devoluciones de paquetes, propios o ajenos (tirando de pequeños comercios que combinen su actividad diaria con la recogida y entrega de paquetes, por ejemplo) en un radio máximo de 500 metros respecto al domicilio de la persona que pida. De nuevo, la excepción son los productos de alimentación y gran consumo.

Según matizan fuentes de la conselleria, el texto está redactado de forma lo suficientemente genérica como para que cada municipio lo adecúe a su casuística y realidad. En Barcelona, ambos negocios tienen una dimensión e impacto mucho mayores que en otras poblaciones de la comunidad.

'Outlets' y apertura en festivo

La ley también abordará cuestiones como las ofertas y rebajas (como por ejemplo, bajará de 9 a 6 meses el tiempo necesario para poder vender un producto como excedente en un 'outlet') o la obligación de que ciertos establecimientos abran un día festivo en caso de que, por ejemplo, se encadenen dos o tres días consecutivos cerrados. "El objetivo –apuntan estas mismas fuentes– es evitar el desperdicio alimentario y un posible desabastecimiento de la población". También se simplificarán las gestiones para montar comercios fuera de una "trama urbana consolidada" y en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Todo esto es una propuesta que se llevará al Parlament, donde tendrá que recibir el visto bueno del resto de formaciones políticas. Estas pueden validarla tal cual está o proponer incorporar modificaciones, que tendrán también que votarse. Es decir, que aún queda camino por recorrer y lo que entre en vigor finalmente puede ser ligeramente diferente a esto.