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Negocio funerario

Áltima: Un trío de gestores bien avenidos en una de las grandes funerarias

Los hermanos Joan y Josep Ventura y Jordi Viñas lideran una compañía que presta servicio a 16.000 de los 65.000 fallecimientos anuales que se producen en Catalunya

Áltima abre un nuevo tanatorio junto al cementerio de Sant Andreu (Barcelona)

Los tres consejeros delegados de Áltima.

Los tres consejeros delegados de Áltima. / FERRAN NADEU

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Agustí Sala

Agustí Sala

Barcelona
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Uno de los activos de Áltima, la mayor funeraria de Catalunya junto con Mémora, es una gestión compartida con tres líderes al frente bien avenidos y que se reparten con total armonía las funciones de dirigir la estrategia de este grupo. La compañía presta servicios a unas 16.000 de las 65.000 a 70.000 muertes al año que se producen en la comunidad autónoma. Cuentan con 44 tanatorios propios (dos de ellos en Eivissa y Mallorca), 19 cementerios en gestión integral y 233 en gestión parcial y 14 complejos crematorios con presencia en 360 municipios. Son los hermanos Josep y Joan Ventura; y Jordi Viñas. La empresa, con una plantilla de más de 470 empleados, espera repetir este año los 65 millones de euros de facturación de 2023; y los 3,9 a 4 millones de beneficios, estiman estos tres directivos representantes de dos de las tres ramas familiares que controlan este negocio tras su fusión en 2002.

El grupo tiene como sociedad principal Elysius Europa, de la que las familias Ventura (35%), Fenés (22%) y Viñas (13%) tienen la mayoría a través de la VFV, a los que se suma una filial de la aseguradora Santalucía, a través de su filial Albia, con el 30%. Los Ventura son los que acumulan más experiencia, ya que se dedican a esta actividad en L'Hospitalet de Llobregat dede 1687; los Fenés (que también están en el consejo de administración) forman parte de este negocio desde el siglo XIX en la comarca del Baix Llobregat; y los Viñas son los más 'jóvenes', y estaban especializados en gesitonar concesiones administrativas de cementerios desde los años 90, cuando se conocieron con el resto durante la construcción del cementerio de Roques Blanques. A principios de este año, el grupo dio un nuevo paso en su internacionalización con la entrada con un socio local en una funeraria en Polonia después de haberlo hecho en una firma francesa especiaizada en incineración de mascotas. La inversión en en el exterior la realizan a través de la sociedad VFV, que agrupa a las tres familias.

Los tres consejeros delegados de Áltima

Los tres consejeros delegados de Áltima / Ferran Nadeu

En un encuentro con los tres a la vez estos destacan su perfecta armonía. "Cada uno se ocupa de la actividad que mejor se le da", resaltan. Con un enfoque de servicio y sostenible, como reflejan sus diáfanos y espaciosos edificios como los de los tanatorios de la Ronda de Dalt en Barcelona o y de la Ronda en L'Hospitalet. Desde 2022, cuando nombraron a Jaume Echaurren director general, este trío de gestores se ocupa esencialmente de la estrategia. En unos servicios cuyo coste medio para las familias es de 3.200 a 3.300 euros, "el problema es el IVA", que reclaman que baje del 21% al 10%, como el que tienen, por ejemplo, las flores. Esa es una de sus batallas desde que el Gobierno del PP lo elevó desde el tipo reducido en 2012, y ahí sigue, cuando el funerario "es un servicio esencial".

En todo caso, es un negocio estable, con puntas como la que provocó el covid o las olas de frio o calor, pero, en general, con un número de fallecimientos que suele repetirse cada ejercicio. Y con cambios de hábitos, ya que a nivel español el 48% acaban ya en inicineraciones, una media que en las grandes ciudades supera el 60%. Y tres de cada cuatro familias tienen un seguro de decesos que les cubre.

En Áltima invierten de 10 a 12 millones anuales para adquirir empresas, construir sepulturas o columbarios e innovación pensando no solo en los muertos sino en los vivos, afirman. Por ejemplo un nuevo modelo de crematorios en los que los familiares pueden escuchar música y ver imágenes relajantes durante el proceso crematorio, un plan piloto que este año ensayan el Tanatorio Ronda de Dalt. O espacios multiconfesionales en los cementerios, urnas hechas con hongos y otras muchas innovaciones.

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