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El petróleo cae cerca de un 4% tras las advertencias de Israel sobre Irán y la OPEP

El presidente de Israel dice que no atacará objetivos nucleares ni petroleros de Irán

Mercado del petróleo

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A.G.

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El mercado del petróleo sigue mostrando una tendencia bajista, con el Brent cayendo a 74,57 dólares (-3,73%). Esta tendencia se enmarca en una serie de recortes en las previsiones de demanda por parte de la OPEP, que ha ajustado a la baja su estimación para los años 2024 y 2025. En su tercera revisión consecutiva, la organización proyecta un crecimiento de la demanda diaria de 1,93 millones de barriles, lo que implica una reducción de 106.000 barriles con respecto a sus cálculos anteriores. Para 2025, la previsión también ha sido recortada en 100.000 barriles diarios.

Los analistas advierten que la situación geopolítica podría cambiar el rumbo de los precios del petróleo. Las tensiones en Oriente Medio, particularmente en torno a las relaciones entre Israel e Irán, mantienen a los inversores atentos. Recientes informes han indicado que Israel podría estar dispuesto a atacar objetivos militares iraníes, aunque sin tocar infraestructuras petroleras, lo que podría generar volatilidad en los precios a corto plazo.

Este escenario se produce en medio de preocupaciones sobre la desaceleración económica de China, que ha generado especulaciones acerca de su impacto en la demanda global de petróleo. El gigante asiático, que ha sido uno de los principales impulsores de la demanda de crudo en las últimas décadas, ahora proyecta un crecimiento del consumo mucho más moderado. Además, la adopción masiva de vehículos eléctricos, que ya representa más del 50% de las ventas de nuevos automóviles en el país, y el desarrollo de infraestructuras como las redes de trenes de alta velocidad, podrían estar marcando un cambio estructural hacia una menor dependencia del petróleo.

La incertidumbre económica en China ha suscitado comparaciones con el fenómeno de "japonización", un término que hace referencia al estancamiento económico que afectó a Japón en las últimas décadas. Este escenario contempla un crecimiento bajo, con deflación y una economía en retroceso, problemas que podrían trasladarse a China si su ralentización continúa. En los mercados financieros, esta percepción ya se refleja: los bonos a 30 años de China están en camino de ofrecer rendimientos inferiores a los de sus homólogos japoneses, algo que no se veía en dos décadas. Este fenómeno sugiere una debilidad estructural en la segunda mayor economía del mundo, lo que plantea riesgos para la demanda global de crudo.

Por su parte, Arabia Saudí parece más inclinada a mantener su cuota de mercado que a defender precios elevados, lo que añade otra capa de complejidad al mercado. Según Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote Bank, la OPEP podría retrasar sus planes de restaurar la producción a niveles anteriores si la demanda sigue siendo débil. Sin embargo, cualquier interrupción en la oferta, ya sea por factores geopolíticos o por decisiones estratégicas de los principales productores, podría limitar la caída de los precios del petróleo.