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Energía

Petroleras y aerolíneas sellan acuerdos de suministro a largo plazo de combustible renovable ante las obligaciones europeas

La Comisión Europea exige a las productoras de combustible incrementar su suministro sostenible en los aeropuertos de forma progresiva a partir de 2025

Las recetas de las aerolíneas: aviones más eficientes y combustibles sostenibles

Las recetas de las aerolíneas: aviones más eficientes y combustibles sostenibles / EP

Sara Ledo

Sara Ledo

Madrid
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Las petroleras empiezan a sellar acuerdos de suministro a largo plazo de combustible renovable con las aerolíneas ante la obligación europea de que parte del aprovisionamiento de los aeropuertos sea limpio a partir de 2025. Hasta ahora, habían proliferado acuerdos puntuales entre ambos sectores para determinados vuelos, pero poco a poco empiezan a aflorar pactos a más largo plazo, como el firmado hace dos semanas por Repsol con Iberia, para su suministro durante seis meses, o con Volotea, para su suministro en los próximos cuatro años. También Cepsa, con Wizzair o Volotea para su suministro a partir de 2025.

El combustible renovable para aviación (SAF, por las siglas en inglés de 'Sustainable Aviation Fuel') es aquel que se produce a partir de materia orgánica, como restos agrícolas o forestales, aceites reciclados o grasas animales. La norma RefuelEU Aviation, incluida dentro del paquete ‘Fit for 55’, obliga a las gasolineras de los aeropuertos a incrementar su suministro de combustible sostenible de forma progresiva, con una tasa del 2% en 2025, del 5% en 2030, del 20% en 2035 y del 70% en 2050.

Estos objetivos no implican que en cada aeropuerto deba haber esa proporción de combustible disponible, sino que los proveedores de queroseno tienen que asegurarse de proveer una media del 2% de su suministro total de combustible renovable en total, pero pueden hacerlo solo en un puñado de aeropuertos. La tasa puede parecer modesta, pero no lo es si se tiene en cuenta que antes de la pandemia en el sector de la aviación apenas el 0,1% de su consumo era SAF, con lo que se trata de multiplicaría por 20 a partir del año que viene.

Hasta ahora, este producto se ha desarrollado a muy pequeña escala en las refinerías de las grandes petroleras, pero las compañías han empezado a poner en marcha plantas específicas. Es el caso de Repsol en Cartagena, con una instalación que tiene capacidad para generar 250.000 toneladas al año. Y también de Cepsa, que planea una planta similar en Huelva, de la mano de BioOils, que comenzará a producir en 2026 con el objetivo de alcanzar las 500.000 toneladas al año de combustible renovable para aviación (SAF) y diésel renovable (HVO).

De momento, este combustible no se utiliza para llenar al completo el tanque de los aviones, pero se puede mezclar hasta en un 50% con el queroseno tradicional sin necesidad de hacer ningún tipo de modificación ni en el motor, ni en la aeronave, ni en el sistema de combustible de los aeropuertos. Los dos principales fabricantes, Airbus y Vueling, están desarrollando las aeronaves que permitan alimentarse al 100% con SAF.

“Fuentes alternativas de propulsión a más largo plazo como hidrogeno y es probable que el avión de hidrógeno sea válido para los vuelos de corto y medio radio, pero el SAF seguirá siendo fundamental para los vuelos de largo radio y, además, un avión tiene una vida útil de entre 15 y 20 años, por lo que la flota convencional tardará muchos años en renovarse”, explica el jefe de la patronal de los aviones (ALA), Javier Gándara.

Combustible ‘made in Spain’

Hay dos grandes tipos de SAF. Por un lado, el de origen biológico, que a su vez se divide entre el convencional, creado a partir de aceite de cocina usado, y el de origen biológico avanzado, que es el que tiene más potencial, a partir de biomasas o residuos sólidos, como los huesos de aceitunas. Por otro, el de origen sintético a partir de CO2 capturado e hidrógeno renovable, que todavía no se comercializa, pero tiene gran potencial. El primero cuesta entre 3 y 4 veces más que el queroseno convencional, mientras que el segundo asciende a 6 veces más.

“El precio es excesivo por la falta de escala de la producción. Pero creemos que hay una oportunidad, como ocurrió con las renovables, que al principio eran poco competitivas en precio y necesitaron subvenciones, pero ahora son supercompetitivas. Tenemos una ventana de oportunidad en los próximos diez años para incentivar la creación de plantas de SAF y reducir el diferencial de precios aprovechando fondos europeos Next Generation”, afirma Gándara, quien añade que España podría convertirse en productor de combustibles. “Más del 90% del queroseno para aviación se produce en apenas 22 países, que sin aquellos que han tenido la suerte de tener petróleo en el subsuelo. Para el SAF lo único que hace falta es la materia prima”, defiende.

Según un análisis de PwC para IAG, de cara a 2050 las aerolíneas necesitarán cinco millones de toneladas anuales de SAF, que se podrían producir en este país con la construcción de entre 30 y 40 plantas situadas por todo el territorio. Las regiones con mayor capacidad para producir SAF de origen orgánico son, por este orden, Andalucía, Castilla y León, Castilla La Mancha, Catalunya, Aragón y Extremadura, aunque los autores del informe afirman que todas las comunidades autónomas tienen potencial para desarrollar estos combustibles.