Turismo

España apuesta por el lujo: los hoteles de cuatro y cinco estrellas crecen más que el resto

Los grandes hoteleros viran hacia el segmento más alto y el reposicionamiento de sus viejos hoteles para ganar más dinero

Archivo - Imagen de archivo del logo de un hotel de cinco estrellas

Archivo - Imagen de archivo del logo de un hotel de cinco estrellas / EUROPA PRESS - Archivo

Sara Ledo

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Además de tener turistas durante todo el año, uno de los grandes objetivos de España es atraer turistas de mayor calidad, como metáfora de captar visitantes que se gasten más dinero en el país. Y parece que ha empezado a conseguirlo con el incremento de la oferta de más valor, al menos en el caso de los hoteles, pues el número de pernoctaciones en los establecimientos de cuatro y cinco estrellas ha crecido en los últimos meses, al tiempo que se ha incrementado la oferta de plazas de este tipo de alojamientos, según constata el último estudio del Banco de España sobre flujos turísticos.

La razón para este crecimiento la encuentra el sector en “la irrupción de fondos de inversión con una capacidad financiera mayor” y en “el reposicionamiento hotelero” impulsado por las reformas de muchos alojamientos turísticos a raíz de la pandemia, según explica el presidente de la Confederación Española de Hoteles (Cehat), Jorge Marichal. También en la llegada de ‘nuevos’ visitantes, otrora menos habituales, procedentes de lugares más lejanos, como Estados Unidos y Asia, que tienen mayores expectativas de gasto, según explica el profesor de EAE Business School, Diego Santos.

"En los últimos 20 años, Turespaña ha tratado de impulsar el aumento de visitantes extranjeros de mayor gasto. Hasta ahora no ocurría porque no había infraestructura vinculada al lujo, Paradores era quien trataba de satisfacer ese hueco, pero cuando la infraestructura y el marketing acompaña los resultados son positivos”, afirma Santos. Según la Encuesta de Ocupación Hotelera, recogida por el Banco de España, el número de plazas ha aumentado más en aquellos establecimientos de mayor categoría —situándose un 10% por encima del nivel promedio de 2016-2019—, frente a la caída que han experimentado el resto de las categorías, que aún no habrían recuperado sus niveles previos a la irrupción del coronavirus.

En el acumulado de los cuatro primeros meses de 2023, las pernoctaciones en hoteles de cinco estrellas crecieron un 23%, respecto al promedio de los cuatro años previos a la pandemia, y las de cuatro estrellas un 13%, frente al estancamiento de las de tres estrellas y el alza de alrededor de entre el 10% y el 30% en el resto. El Banco de España vincula al crecimiento de las noches de hotel y de las plazas en el segmento de mayor valor a la evolución del gasto medio por turista, que en el acumulado de los cuatro primeros meses de este año se ha elevado un 26%, en comparación con el promedio 2016-2019, hasta los 174 euros. El gasto total creció un 54%, hasta los 31.513 millones de euros.

La clasificación por estrellas de los hoteles depende de las comunidades autónomas, que establecen sus propios requisitos para conceder un determinado nivel a los alojamientos turísticos y, aunque no hay homogeneidad nacional, las exigencias son similares entre regiones. El número de hoteles abiertos en España fluctúa entre los 11.000 de enero, el mes de menos actividad en el sector, y los 16.500 de julio y agosto, la temporada alta por excelencia, siendo uno de cada cinco hospedajes de cuatro o cinco estrellas. Y esa será la línea que se mantendrá en los próximos meses, pues hasta 2025 se prevé la apertura de 260 hoteles en España, de los cuales el 22% serán establecimientos de cinco estrellas o cinco estrellas gran lujo, según la consultora inmobiliaria CBRE. El 50% de esas aperturas de alta gama se ubicarán en Málaga, Madrid, Valencia y Canarias, según esta consultora.

Más resiliencia

Los grandes hoteleros como Meliá no esconden su viraje hacia los segmentos más altos. La primera hotelera española por número de habitaciones, prevé que una de cada tres aperturas de los próximos tres años sea en el segmento 'lujo', y aboga por crecer también a través del reposicionamiento de viejos hoteles. “Si vendes una habitación y un desayuno, pero no creas experiencias te irá bien ahora, pero sufrirás en el futuro”, advirtió el vicepresidente de Meliá, Gabriel Escarrer, en la celebración del foro Hosteltur, convencido de que “el lujo es el segmento más resiliente y el que menos afectado se verá cuando las cosas cambien”.

Y lo mismo piensa Ramón Aragonés, todavía consejero delegado de NH hasta el próximo 1 de enero. La compañía, perteneciente al grupo internacional tailandés Minor, apuesta “por subir la categoría de los hoteles porque en el futuro los hoteles de mayor calidad tendrán más posibilidades de resistir con una línea de tarifas adecuada mientras los de baja categoría serán los que más sufran”, según expresó en el mismo foro.

La clave está en la rentabilidad de estos turistas. La tarifa media diaria de un hotel de cinco estrellas fue de 264 euros en abril, según los indicadores de rentabilidad del sector hotelero, recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es más del doble que la de un hotel de cuatro estrellas y cuatro veces más que la de un establecimiento de la categoría más baja. Esto supone un ingreso medio por habitación para las empresas de 175,74 euros, de nuevo, el doble que en el caso de las cuatro estrellas y casi seis veces más que los hoteles de peor categoría.

Turistas de largo radio

El uso de este tipo de establecimientos procede fundamentalmente de los turistas extranjeros, que son los que se dejan más dinero en sus desplazamientos, sobre todo, aquellos que vienen desde más lejos. “El turista internacional que viene de lejos es porque tiene bastante poder adquisitivo y capacidad de hacer gastos; mientras que el nacional hace desplazamientos más cerca y se distribuye por toda clase de alojamientos”, explica Pablo Díaz, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).

En los primeros cuatro meses, el número de visitantes de Estados Unidos se elevó un 57% respecto al promedio 2016-2019, con hasta 978.372 visitantes de este país. "Hay mercados internacionales que siguen creciendo, como los árabes, los chinos y los estadounidenses. España se está posicionando bien, parece que hay un mercado creciente, a pesar de la evolución de los precios, pero dependerá de muchos factores, como la evolución del escenario internacional, que esta tendencia se mantenga", agrega Díaz.

En este sentido, la hotelera Carmen RIU -también en proceso de jubilación- propuso eliminar directamente los hoteles de menor categoría para, así, evitar a los turistas más problemáticos y que menos gasto dejan. Pero desde la patronal echan el freno al advertir que “tiene que haber de todo” y que “lo importante no es el número de estrellas sino la sintonía con el cliente”. “Es mejor crecer en calidad que en cantidad, pero no podemos aspirar a tener 80 millones de turistas millonarios. Tenemos que ser también respetuosos con los hoteles de dos, tres y cuatro que nos han ayudado a llegar a donde estamos hoy”, defiende Marichal. Su apuesta pasa por generar valor añadido en todo el viaje, no solo en los hoteles, "con una oferta complementaria de ocio, gastronomía, cultura, naturaleza, espacios cómodos y limpios, sin atascos, con experiencias y vivencias que hagan que los turistas puedan decidir pagar un precio más alto por más calidad".