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OCIO NOCTURNO

Abogados y consultores 'vip' invierten en la empresa de espectáculos de una de las discotecas más pijas de Madrid

Nueve ejecutivos de varias compañías han tomado participaciones en la sociedad de espectáculos de Vandido, un club nocturno propiedad de los grupos de restauración de Larrumba y Lalala

Interior de la discoteca Vandido, en Madrid

Interior de la discoteca Vandido, en Madrid / EPE

Madrid
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Un grupo de abogados y consultores 'vip' han cerrado una inversión conjunta en un sector poco habitual. Este selecto colectivo de nueve ejecutivos ha entrado en el accionariado de la empresa de desarrollo, producción, promoción y explotación de espectáculos en vivo de artes escénicas y musicales de la discoteca Vandido, uno de los clubes nocturnos más de moda de Madrid, ubicada en el número 79 de la calle Goya, donde alquilar un reservado una noche puede costar hasta 10.000 euros, y propiedad, entre otros socios, de los hermanos fundadores de los grupos hosteleros Larrumba y Lalala.

Emulando a El Portón, la discoteca flamenca fundada por Juan Abelló, Mario Conde y Óscar Álvarez-Ossorio en la década de los 80, donde bailaba discretamente la beautiful people de la época, con esta operación, los nueve ejecutivos, entre los que figuran los primeros espadas de hasta dos bufetes, de una 'big four' y de una empresa energética y otra de construcción, según la documentación a la que ha tenido acceso ACTIVOS, el vertical económico de Prensa Ibérica, se incorporan al 'boom' de la noche, el ocio y la restauración de la que algunos llaman ya "la nueva movida madrileña".

En concreto, la mencionada empresa a cargo de los espectáculos en la discoteca Vandido, la cual fue nominada como una de las mejores discotecas de España y es lugar de reunión de numerosos influencers e, incluso, de Juan Froilán de Marichalar, fue creada en febrero 2023 por dos sociedades representadas por Nicolás González-Fernando, consejero delegado y fundador de Lalala, en cuyos consejos de administración aparecen también otros nombres propios, como Gonzalo López-Hermida, director de operaciones de Larrumba, o el consejero delegado de la sastrería Yusty 1914, Jose Yusty Calderón.

Casi un año más tarde, estas empresas que controlaban la compañía de espectáculos dejaron su estatus de socio, siendo sustituidas por Elipsis Capital, una gestora de fondos de inversión especializada en la financiación de producciones de cine, series de televisión, música y artes escénicas, que trabaja de la mano de inversores privados.

Dos meses más tarde, este mismo mes de mayo, el fondo de inversión, representado por el socio director Alberto Burgueño Minguela, ha transmitido sus participaciones en la compañía de artes escénicas a este conglomerado de ejecutivos. Algunos de los abogados consultados por este periódico aseguran “desconocer” que su inversión se había destinado a esta compañía, justificando que las inversiones estaba en manos de Elipsis Capital. Consultada la gestora por correo electrónico, José Antonio Ferrís, su director proyectos corporativos, ha negado haber comprado la discoteca madrileña, dado entrada en el accionariado a los ejecutivos o conocer los futuros planes del local.

Una inversión por motivos fiscales

Los vínculos entre el club Vandido y la sociedad de espectáculos son evidentes en la política de privacidad de la discoteca. Mientras que el club nocturno se ubica en pleno centro de la capital, epicentro del Barrio de Salamanca, las cuestiones legales se manejan desde la calle Antonio Rodríguez Villa 6, donde se encuentra la empresa de espectáculos. 

“Son inversiones pequeñas pero habituales entre profesionales liberales como abogados, notarios, médicos o arquitectos. Todo lo que el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) certifique como susceptible de expedir un certificado para deducción fiscal abre la puerta a inversiones”, explica un abogado conocedor de estos instrumentos, quien incluso fue invitado a invertir en el festival Starlite. 

Así, si en Vandido Club se realizan sesiones de música electrónica en directo o espectáculos similares a un musical, el INAEM podría haber autorizado a la empresa a beneficiarse de inversiones para obtener deducciones fiscales. Es importante destacar que la inversión en cine, teatro, musicales y espectáculos es una práctica habitual entre estos profesionales, permitiéndoles obtener créditos fiscales amparados por la ley del impuesto de sociedades, cuyo artículo 36.3 indica que los gastos en la producción y exhibición de espectáculos en vivo de artes escénicas y musicales tendrán una deducción del 20%. La deducción generada en cada período impositivo no puede superar los 500.000 euros por contribuyente.

Estas operaciones gozan de una alta seguridad jurídica, ya que la Dirección General de Tributos las ha avalado con criterios vinculantes. De esta forma, la música en vivo, el teatro o la danza pueden ofrecer una rentabilidad muy superior a inversiones tradicionales como el mercado inmobiliario, financiero o de valores, mientras los inversores buscan maneras de ahorrar impuestos con total legalidad.

Lo hacen a través de Asociaciones de Interés Económico (AIE). Estas asociaciones no tienen ánimo de lucro per se, limitándose exclusivamente a actividades económicas auxiliares de las que desarrollan sus socios. Es la fórmula mediante la cual una empresa o un inversor privado puede participar en la producción de festivales, conciertos o espectáculos de música en directo o de artes escénicas, disfrutando del incentivo fiscal y recibiendo beneficios según su porcentaje de participación en la AIE, que puede variar desde una participación muy minoritaria hasta casi controlar la totalidad de la entidad. En la AIE pueden participar varios socios inversores simultáneamente.