A las puertas de Fitur

El Banco de España propone más inversión en 'sol y playa' para mantener el atractivo del turismo español

Alerta sobre los efectos negativos de la inflación en la visita de británicos y alemanes y advierte que la transición verde que impulsa Europa podría frenar la llegada de turistas internacionales

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Sara Ledo

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Una mayor inversión en destinos de 'sol y playa' es necesaria para mantener el atractivo del sector turístico español, según el informe 'La recuperación del turismo internacional en España tras la pandemia', elaborado por el Banco de España y publicado una semana antes de la inauguración de la 46º edición de la feria internacional Fitur el próximo miércoles 18 de enero.

En 2019 España era el segundo país que más turistas extranjeros recibió, por detrás de Francia y por delante de Estados Unidos, con un total de 83,7 millones de turistas. Tras una pandemia que paralizó al sector, el turismo recupera poco a poco el ritmo, aunque sin superar esas cifras. Hasta noviembre llegaron a España un total de 67,4 millones de visitantes, el 85% del año récord prepandemia. Este 2023, tanto el sector como el Gobierno, aspiran a “normalizar” su situación, pese a la incertidumbre de la situación macroeconómica actual marcada por una elevada inflación, que se está empezando a notar en la “evolución más desfavorable" de las "pernoctaciones hoteleras de británicos y, especialmente, alemanes”.

“La pérdida de poder de gasto podría desembocar en una pérdida de atractivo frente a destinos alternativos del Mediterráneo con niveles de precios más bajos”, indica el banco en su informe. Un ejemplo es Turquía, el único país de Europa que ha recuperado ya (en el tercer trimestre de 2022) las pernoctaciones previas a la pandemia. “A estos factores deben sumarse la vulnerabilidad del sector turístico español a episodios de debilidad de la libra esterlina, dado que el Reino Unido constituye el primer mercado de origen de turistas hacia nuestro país”, añade el BdE.

En este sentido, para evitar perder liderazgo, el Banco de España recomienda “invertir” más en “renovar y mejorar” las “zonas turísticas”, sobre todo en aquellos puntos “saturados y maduros” (como son Adeje, Calvià, Lloret de Mar, Bernidorm o Torremolinos) para mantener el “atractivo” de España como “destino turístico", impulsado por su percepción como "destino seguro y a la calidad de sus infraestructuras. En este sentido, el Gobierno ha anunciado que estos destinos serán la “prioridad turística” de este año, lo que supone el diseño de un plan nacional específico, aunque se desconoce en qué consiste.

El Banco de España también pone el foco en el impulso del crecimiento de los ingresos que, dice, "podría verse reforzado si aumenta la capacidad de atracción del turismo de mayor gasto medio" y recomienda mejorar "la calidad percibida de los servicios, fortalecer el atractivo de España como turismo de negocios, urbano y cultural, y adaptarse a una demanda que se canaliza cada vez más a través de medios digitales y se orienta hacia un turismo más personalizado, experiencial y con un mayor compromiso con la sostenibilidad medioambiental”.

La transición verde

En el medio plazo, el organismo advierte de una nueva amenaza que podría afectar de forma negativa a la llegada de turistas internacionales: la transición verde que impulsa la Unión Europea y el consecuente "encarecimiento de los costes de los vuelos en avión debido a las emisiones que genera este medio de transporte con la tecnología actual" por la enorme dependencia de España a este medio de transporte, pues el 83% de los turistas extranjeros llegan por avión, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). El freno al consumo se podría notar, sobre todo, en los trayectos de larga distancia, "en los que el peso del gasto en transporte aéreo es elevado" y "en ciertos segmentos" de los viajes de negocios, "ya que las empresas podrían reducir este tipo de viajes para disminuir la huella de carbono de su actividad".

El plan de la Unión Europea para reducir un 55% las emisiones de CO2 en 2030 (conocido como 'Fit for 55') contempla, entre otras medidas, el endurecimiento del comercio de los derechos de emisión y el aumento del porcentaje de carburantes sostenibles utilizados por los aviones. Además, la Unión Europea trabaja en un nuevo impuesto al queroseno para los Veintisiete que, en el caso español, se sumaría a la tasa sobre los billetes aéreos anunciada por el Gobierno español en febrero de 2020 dentro de su impulso a la fiscalidad verde que quedó congelada por la pandemia primero, y, por la guerra de Ucrania, después.

Según un informe elaborado por Deloitte a petición de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que integra a Iberia, Air Europa, Air Nostrum o easyJet, entre otras aerolíneas que operan en España, con las medidas ambientales y los nuevos tributos España podría perder 11 millones de turistas al año, lo que se traducirá en 12.200 millones de ingresos menos y el recorte de 1,6 puntos de PIB y 430.000 empleos en 2030.