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Por qué EEUU quiere seguir invirtiendo en España

Los líos políticos no impiden que España se esté consolidando como uno de los destinos preferidos de los líderes tecnológicos estadounidenses para invertir. 

Jaime Malet, bajo un cuadro del ilustrador Mel Ramos, en su despacho.

Jaime Malet, bajo un cuadro del ilustrador Mel Ramos, en su despacho. / JOAN PUIG

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Martí Saballs Pons
Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

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«Soy optimista por la capacidad que hoy tiene España para seguir atrayendo inversión estratégica estadounidense en centros de datos, inteligencia artificial, semiconductores, tecnología aplicada a las energías limpias. ..» Jaime Malet (Barcelona, 1964) empieza a dar ejemplos de las empresas punteras americanas que han anunciado inversiones recientes en España: Amazon Web Services (AWS), Microsoft, Cisco, Citi, American Express, Google, Netflix.... Malet lleva 20 años como presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España, una institución con 104 años de historia que cuenta con 280 socios que representan el 24% del PIB español. 

Malet, CEO de la consultora estratégica Telam, es el único español que ha asistido a casi todas las tomas de investiduras recientes de presidentes de EEUU. Como presidente de la Cámara, su presencia ha sido asidua en las visitas realizadas en las delegaciones organizadas por los distintos gobiernos españoles a EEUU. Durante el 'procés' fue uno de los pocos representantes del mundo empresarial y financiero catalán que se opuso públicamente, sin ningún tipo de ambigüedad, al movimiento independentista.

Por la agenda que maneja, sus opiniones siempre merecen la atención. Razona Malet: «La imagen de España fuera, a pesar de la política, es de estabilidad. De un lugar en el que se puede producir y que es cercano. En Estados Unidos, además, se valora mucho que España no dependa energéticamente de Rusia y que empiece a consolidarse como un hub de nuevas energías.» Estos factores favorables superan a otros que siempre juegan en contra de España: el exceso de burocracia administrativa, la fiscalidad poco atractiva y la dificultad de facilitar y acelerar visados para la atracción de talento. Como gran paso adelante que puede beneficiar la escalada de nuevas inversiones se encuentra la nueva ley start up impulsada por la secretaria de Estado de digitalización, Carme Artigas.  

A diferencia de lo que puede ocurrir con las grandes inversiones puntuales, financieras o directas, que pueden realizar otros países en España, las empresas americanas destacan por ser inversiones multicultivo. Están presentes, históricamente, en negocios muy diversificados, siendo el primer país inversor en España por capacidad instalada. En un principio, tras la apertura de la economía española en el tardofranquismo, destacaron las inversiones automovilísticas de Ford -en aquel momento presidido por Jaime Carvajal, amigo de colegio del rey emérito, Juan Carlos I- y de General Motors. Más adelante, el que fue gran holding industrial y financiero americano, General Electric, inició sus inversiones en muy distintas áreas de negocio industriales. Como presidente en España tuvo a Mario Armero, hijo del que fue una de las personas claves de la transición española, José Mario Armero, que fue presidente de la agencia Europa Press. Otro español que, desde la sombra, también catalizó las inversiones y relaciones con Estados Unidos fue el abogado Antonio Garrigues, una de las caras de la fallida operación reformista de 1986 que encabezó otro abogado y ex político catalán, Miquel Roca i Junyent. En España ya habían aterrizado las grandes de gran consumo, alimentación, bebidas y farmacéuticas.

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Son 2.900 las empresas estadounidenses con inversiones directa. Emplean a 228.000 personas. A estas se suman las financieras, que llevan a cabo las gestoras de fondos estadounidenses que invierten en el capital de las empresas con sede en España, cotizadas o no. En los últimos cinco años (ver cuadro) EEUU ha invertido directamente una media anual de 5.672 millones de euros, un 17,6% del total de las inversiones extranjeras, por encima de Francia y Reino Unido.

Malet espera que decisiones como las tomadas por las empresas tecnológicas Cisco e Intel para invertir, concretamente en Barcelona, para el diseño y desarrollo de semiconductores en lo que se ha bautizado como la guerra del chip para competir con los países asiáticos- sean solo primeros pasos de lo que debe venir. El Estado espera movilizar gracias al Perte de semiconductores hasta 12.500 millones de euros. A este, se suman a las apuestas que ha anunciado Amazon tanto en su negocio logístico como en la nube a través de su filial AWS en Aragón, donde espera invertir 2.500 millones en 10 años. Google también ha anunciado inversiones en su nube en España hasta 2025 valorados en 600 millones. American Express, con la creación de 400 empleos a lo largo de 202 en sus sistema operativo central, y Citi, inmersa en ampliar su centro de inversiones, son otros dos ejemplos de mayores apuestas. Más vienen en camino.

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