Desaceleración

El Banco de España prevé que el PIB volverá a crecer en torno al 0,2% en el cuarto trimestre

El regulador y la Airef perciben un mejor comportamiento de la economía en la recta final del año respecto de lo previsto

El gobernador ve conveniente ampliar los plazos de ejecución de los fondos europeos ante los retrasos acumulados

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en el Senado

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en el Senado / Eduardo Parra / Europa Press

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Rosa María Sánchez
Rosa María Sánchez

Redactora jefe

Especialista en Macroeconomía, presupuestos, impuestos y pensiones.

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El Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) comparten la impresión de que la economía española se está comportando en el cuarto trimestre de 2022 algo mejor de lo que cabía esperar hace unas semanas. En particular, el Banco de España prevé que el producto interior bruto (PIB) podrá registrar en el cuarto trimestre "un leve crecimiento positivo", en línea con el anotado en el tercero (el 0,2%), según ha avanzado el gobernador, Pablo Hernández de Cos, este martes durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Senado. En el mismo foro, la presidenta de la Airef, Cristina Herrero, también ha subrayado que los indicadores parciales de la economía, tanto en España como en la zona euro, están evolucionado algo mejor de lo previsto. Evitar una tasa negativa del PIB en el cuarto trimestre podrá ayudar a que la economía española esquive el riesgo de recesión técnica (dos trimestres negativos de caída del PIB) que no descartaba la Airef hace una semanas.

Según el análisis que ha expuesto el gobernador del Banco de España, algunos indicadores de confianza -como los relacionados con los directores de compra o con los consumidores- sí muestran debilidad. "Sin embargo, el empleo ha mantenido un tono más dinámico" -ha añadido-, tal como anticipan los datos de cotizantes a la Seguridad Social correspondientes a la primera quincena de noviembre. "Los datos más recientes de empleo están siendo relativamente robustos, pero se ralentiza el crecimiento de los servicios y las manufacturas, la confianza no remonta y la inflación subyacente y los precios de los alimentos siguen al alza", ha descrito Herrero.

En resumen, según Hernández de Cos, "los indicadores referidos al cuarto trimestre apuntan a una prolongación de la debilidad de la actividad, que podría experimentar un leve crecimiento positivo, similar al del tercer trimestre". Con todo, según los pronósticos del Banco de España, es probable que la fase actual de debilidad de la actividad económica se prolongue en los meses de invierno. "A partir de la primavera se espera que la actividad recobre un vigor creciente", impulsada por el alivio gradual en los mercados energéticos, la restauración de las cadenas de suministro internacionales y un mayor despliegue de los fondos europeos 'Next Generation EU', ha explicado el gobernador.

En diciembre, el Banco de España ajustará de nuevo sus previsiones de crecimiento y de inflación, pero el gobernador ha anticipado que no diferirán demasiado de las formuladas en la oleada de octubre, que incluían tasas de crecimiento del PIB del 4,5%, el 1,4% y el 2,9% para 2022, 2023 y 2024. Las previsiones de inflación, por su parte, se cifraron en octubre en una media del 8,7% en 2022, que se iría moderando gradualmente hasta el 5,6% en 2023 y el 1,9% en 2023.

Más tiempo para ejecutar los fondos europeos

Tras los retrasos acumulados en los dos últimos años en la gestión del Plan de Recuperación, el gobernador ha subrayado la importancia de una acertada aplicación de los fondos europeos para apuntalar el crecimiento económico. En 2021 el Banco de España estimó un impacto sobre el crecimiento del PIB del uso de los fondos de aproximadamente un punto que luego quedó reducido a dos décimas, según sus cálculos. De la misma manera, el impacto inicial proyectado para 2022 de 1,4 puntos ya ha sido recortado a 1 punto. Para 2023 se espera un empuje de 0,6 puntos al crecimiento económico vinculado a los fondos europeos. En este contexto, y dado el retraso acumulado, el gobernador del Banco de España ha reclamado unos plazos más amplios para su ejecución. "Insistiendo en la importancia de seleccionar con rigor los proyectos a financiar con el programa Next Generation EU, considerando las dificultades administrativas de gestión que ello supone y teniendo en cuenta el enfoque estructural del programa, sería deseable considerar unos plazos más dilatados para su ejecución", ha dicho Hernández de Cos en el Senado.

De momento, los plazos comprometidos por España ante la Comisión Europea en el Plan de Recuperación incluye haber comprometido el 60% de los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia a diciembre de 2022. El límite para realizar el compromiso del resto de los fondos está fijado para diciembre de 2023. La fecha límite para la petición del último tramo de desembolsos (de los algo más de 140.000 millones en subvenciones y préstamos asignados a España) se fija en el tercer trimestre de 2026, sujeto al cumplimiento de los hitos y objetivos fijados a tal efecto.

El Banco de España arrojará pérdidas los próximos años

El gobernador se ha referido al proceso de normalización de la política monetaria y de subida de los tipos de interés que está acometiendo el Banco Central Europeo (BCE). El propio Banco de España sufrirá en su balance las consecuencias de esta subida de tipos, hasta el punto de que, después de anotar un beneficio en 2022 que podrá reportar unos 1.500 millones de ingresos al Tesoro, se esperan "dos o tres años de pérdidas, antes de provisiones" en su cuenta de resultados. Ello será así porque sus gastos financieros (remuneración de las reservas de las entidades financieras) van a crecer antes que sus ingresos (vinculados a los bonos en su balance). "Esto es consecuencia directa de que el coste de nuestros pasivos se ajusta inmediatamente a los tipos de interés más elevados mientras que la rentabilidad generada por nuestras carteras de activos no se ve incrementada a la misma velocidad, al estar constituidas mayoritariamente por inversiones realizadas a vencimiento. La duración de este periodo dependerá de la rapidez e intensidad del proceso de normalización monetaria", ha explicado el gobernador a los senadores.

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En todo caso, las previsibles pérdidas del Banco de España de los próximos años no causarán un agujero al Tesoro ya que se cargaran contra las provisiones acumuladas por el Banco de España en los últimos años, por importe de 31.380 millones de euros, según ha explicado el gobernador en el Senado.

"Durante los próximos años, el Banco de España no podrá continuar aportando ingresos a las cuentas públicas, tal y como ha estado haciendo en los últimos años", ha resumido Hernández de Cos. En todo caso, "el volumen de provisiones alcanza los 31.380 millones de euros, lo que servirá para dar cobertura a los impactos negativos sobre los resultados que se puedan producir como consecuencia del proceso de normalización de la política monetaria, permitiendo así equilibrar la cuenta de resultados y evitar la presentación de un beneficio neto negativo".