Vaticinio

Niño Becerra acabaría así con el envejecimiento de la población de España

El economista niega que la inmigración o la jubilación tardía resuelvan el problema

Entrevista al economista Santiago Niño Becerra.

Entrevista al economista Santiago Niño Becerra. / David Castro

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Álex Felices

El economista Santiago Niño Becerra no deja pasar la oportunidad de dar su opinión sobre los grandes desafíos económicos a los que se enfrenta la sociedad contemporánea. Pone en duda los criterios habitualmente aceptados sobre crecimiento económico, el desempleo, los efectos de la guerra de Ucrania... Ahora se ha pronunciado claramente sobre uno de los problemas actuales de España: el envejecimiento.

El pasado domingo, el diario 'El País' publicaba un artículo titulado: 'Más inmigrantes y jubilaciones tardías, los salvavidas para la España de los 200.000 centenarios'. Esa misma mañana Niño Becerra saltó a las redes sociales para soltar su opinión, con un inicio demolador: "Ya saben: pienso que ni la solución es esa ni vendrá por ahí...", arranca el tuit.

A continuación, el economista desarrolla un hilo en que explica su línea argumental: la solución al envejecimiento vendrá por "un aumento exponencial de la productividad obtenido por la implementación de tecnologías cada vez más sofisticadas desarrolladas por un capital crecientemente concentrado".

Niño Becerra continúa: "Y será al revés: la demanda de trabajo irá cayendo porque cada vez más tareas serán automatizadas. En ese escenario -agrega- la población pasiva aumentará y los recursos públicos y privados serán cada vez más insuficientes para atenderla: se ha alcanzado la actual esperanza de vida gracias a una sanidad pública que no es sostenible y no es sustituible por una privada porque las decrecientes rentas medias no podrán pagarla".

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"La esperanza de vida -continúa Niño Becerra- decrecerá excepto para una élite". Y lo ilustra con un ejemplo: "Nos hallamos en un momento parecido a lo que sucedió con el transporte terrestre a finales del S. XVIII: mejoraron los pavimentos y se diseñaron carros mayores a la vez que se desarrollaron los canales. Pero la solución llegó con el ferrocarril. En términos económicos ni es necesaria más población ni es sostenible, hace falta más inversión, más investigación, más innovación y más productividad."

"Los recursos, ni son infinitos ni son gratuitos ni todos podemos tener un Ferrari; por creer eso y actuar en consecuencia estamos donde estamos: en un planeta que se abrasa y ocupado por 8.000 millones de personas de las que el 90% ni malviven. Se sigue aumentando el tamaño de los carros, pero ese no es el camino", relata el economista, que acaba el hilo con una advertencia: "Desgraciadamente la realidad llegará de improviso (como suele ocurrir)"·.