La Gavina: cansados de Ava Gardner

  • El gran hotel de lujo de S'Agaró no quiere vivir solo de los recuerdos del pasado

Los hermanos Josep, Júlia, Virginia y Carina Ensesa Viñas, dueños del Hotel La Gavina

Los hermanos Josep, Júlia, Virginia y Carina Ensesa Viñas, dueños del Hotel La Gavina

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Martí Saballs Pons
Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

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Ava Gardner. Fue mencionar el nombre y el apellido de la actriz estadounidense de los años cincuenta para empezar un apasionado debate familiar sobre el peso y la relevancia que la historia debe tener en uno de los hoteles de lujo más reconocidos de Europa. La protagonista de Magnolia, que tuvo como maridos a Mickey Rooney, Artie Shaw y Frank Sinatra, y como compañero de citas y enamoramiento al torero Mario Cabré, aún genera pasiones en el establecimiento de S’Agaró (Costa Brava, Girona). Virginia, Carina y Josep Ensesa Viñas, los tres hermanos -la cuarta hermana, Júlia, no pudo estar presente- piensan que ya es hora de empezar a mirar hacia delante. Se muestran fatigados de estar siempre recordando el paso por su hotel de los grandes artistas que sus abuelos y padres agasajaron.

"Nos gusta mucho que la gente hable de Ava Gardner, pero estamos ya un poco cansados. No habíamos ni nacido cuando vino aquí", dice Virginia Ensesa. Entra su hermana Carina: "Queremos que se reconozca el esfuerzo total, económico y familiar, que hemos hecho los cuatro hermanos. No es esta la misma Gavina que heredamos. Esto no significa renegar de la historia, de nuestros padres". Josep Ensesa: "Somos una bella dama de 90 años que tiene lo que tiene por su trayectoria; fue muy importante, en su momento, cuando vinieron todos estos artistas y había cincuenta fotógrafos esperándolos... pero ahora el mundo es diferente".

Hoy, cuentan los tres hermanos, casi al unísono, con energía, que se hospedaron en el hotel estos años Lady Gaga, Liam Neeson, Jessica Lange o Diane Kruger, y nadie se entera. "Quieren esconderse, no aparecer. Si alguno quiere decir donde está ya pondrá una foto en Instagram".

Fundado en 1932, esta "vieja dama", tal como la definen, facturará en 2022 alrededor de siete millones de euros y aspira a ser en su centenario (2032) "el hotel más bonito del mundo". "Aquí se nos han acercado para comprar todo tipo de gente. De lo más razonable a lo más estrambótico. Dejamos claro que La Gavina no se vende. Queremos mantener este hotel mientras estemos con fuerzas", comenta Josep Ensesa.

El consejo de administración está formado por los cuatro hermanos más cuatro de los nueve miembros de la cuarta generación. En el día a día, la gestión recae en Alberto Depau, que lleva nueve años dirigiendo el hotel. El concilio familiar se reúne una vez al trimestre para decidir sobre futuras inversiones -desde la remodelación del jardín, construir dos suites de uso familiar o poner una sala de baile apta para bodas- y luego existe un comité ejecutivo interno para los temas puntuales. Pero, ¿cuál es la clave del negocio? "Estar atentos a todos los clientes", responde Josep. Tanto Virginia como Carina dicen que uno de sus pasatiempos es estar observando en la terraza a clientes y servicio.

En La Gavina hay 350 clientes asiduos. Aquí se incluyen desde los que vienen todos los fines de semana hasta los que reservan con antelación. El récord: un cliente que tiene las fechas tomadas ya hasta 2027. El total de pernoctaciones potenciales en sus 74 habitaciones son 30.000. La ocupación supera el 90% en verano, pasa del 60% en junio y septiembre y baja al 50% el resto de meses que se mantiene abierto. El 90% de las reservas se realizan con el hotel. Tras la pandemia aumentó el cliente local, aunque el 70% siguen siendo extranjeros. Primero: el mercado de Estados Unidos.

La Gavina se cierra de principios de noviembre a, dependiendo del año, mediados marzo/principios de abril. "Nuestro cliente en invierno se va a esquiar. No compensa por costes estar abierto. Aprovechamos el cierre para hacer todas las mejoras necesarias", cuentan. Dos de las hermanas -Júlia y Carina- se dedican a todos los detalles de decoración y diseño. "Nunca hemos tenido un decorador externo", dicen orgullosas.

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¿Qué define a La Gavina? "Es un hotel de destino, como lo son otros grandes hoteles familiares en Europa, con mención especial a los italianos", responden. Los hermanos destacan que el hotel familiar de lujo ha vuelto a ponerse de moda en un cliente que siente estar cansado de que las grandes cadenas sean tan parecidas. Les gustaría que hubiera más hoteles como el suyo en esa zona privilegiada del litoral gerundense.

En la conversación, nuevos recuerdos. De Octavio Paz, "que me hacía temblar de emoción", de Camilo José Cela, "muy divertido" y de políticos como Raymond Barre. Historia y futuro mezclados.