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Ribera dice que Bruselas “se queda corta” en su hoja de ruta para intervenir el precio del gas

La vicepresidenta tercera y ministra de Transición energética expresa su decepción por la falta de propuestas concretas

Ribera dice que Bruselas “se queda corta” en su hoja de ruta para intervenir el precio del gas
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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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La vicepresidenta tercera del Gobierno y responsable de Transición energética, Teresa Ribera, ha recibido con decepción y frustración las líneas de actuación esbozadas por la Comisión Europea para intervenir el precio del gas. Un debate totalmente abierto al que vuelven a hincarle el diente este viernes en una nueva reunión extraordinaria los ministros de energía de la UE. El documento aportado por Bruselas para la discusión incide en negociar mejores precios con proveedores fiables, extender el modelo de la excepción ibérica a otros países y un tope al precio del gas pero solo para el combustible fósil ruso. “Los términos en los que la Comisión Europea está haciendo propuestas se quedan cortas”, ha lamentado Ribera a su llegada a la reunión. El papel de Bruselas sigue haciendo oídos sordos a una reclamación de 15 de los 27 Estados miembros: poner un tope a todo el gas importado.

“Estamos decepcionados con la no propuesta que todavía no ha hecho la Comisión Europea. Evidentemente sabe que es un tema sensible y no acaba de encontrar cuál es el espacio en el que todos los Estados miembros podamos responder positivamente”, ha explicado la vicepresidenta que ha admitido que la reunión no permitirá adoptar una hoja de ruta que pueda ser implementada de forma inmediata. Bruselas, sin embargo, se defiende de las críticas sobre su falta de reacción y se escuda en la división existente entre los Veintisiete. "Diferentes Estados miembros esperan diferentes soluciones. La Comisión Europea tiene que presentar una idea que pueda lograr un amplio apoyo, algo que pueda ser aceptable para todos los Estado miembros porque si no habrá división. Escucharemos con atención qué tipo de medidas esperan de nosotros", ha dicho a su llegada la comisaria de energía, Kadri Simson.

España, lo mismo que Portugal, Italia y una decena de países considera que la Unión Europea debería fijar un tope máximo al precio al que se importa el gas a la UE, tanto por tubería como gas natural licuado y no solo aplicable al ruso como insiste en plantear Bruselas. Ribera considera además vital modificar el índice de referencia que utilizan los operadores en los mercados de gas para comprar y vender. “Es clave porque toda la contaminación que estamos viviendo en los precios de la energía está muy vinculada a la referencia que utilizan. Si logramos cambiar la referencia y que sea más ajustada a los costes reales de producción lograremos inducir una reducción muy importante de los precios energéticos”, defiende la vicepresidenta que considera que “no es razonable que miremos hacia otro lado cuando hay intermediarios y operaciones que se cierran a unos precios que no tienen que nada que ver ni con los costes de producción ni con los precios que se pagan al proveedor”, ha añadido.

Cambio del índice de referencia

Aunque no espera conclusiones definitivas del debate de este viernes, Ribera sí espera que los Veintisiete consigan salir del debate “con una orientación clara” de qué hacer para sustituir el índice de referencia actual, el TTF, porque no responde a la realidad y genera enormes distorsiones en nuestros precios. “Es importante trabajar en el cambio de referencia, en que el TTF sea el indice que marque la referencia”, ha insistido poniendo el acento en que no es lo mismo la situación dl gas que llega por tubo y el gas natural licuado que llega por barco. España apoya la línea de Bruselas de mantener conversaciones con los proveedores de gas por tubería como Argelia o Noruega para conseguir mejores condiciones. “Ha habido con Noruega, debe haber con Argelia y con Rusia no hay por otros motivos”. 

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Lo que no puede ser, entiende, es aceptar las distorsiones en torno al precio del gas natural licuado que responde a que se trata de contratos cerrados con mucha antelación. “Vemos que se esta produciendo distorsión con el precio cerrado hace tiempo. Puede haber temor a que esos barcos sean desviados a mercados asiáticos. Es cuestión de ver cuál es la referencia de otros mercados y acercarnos. Lo que no puede ser es una distorsión tan grande entre los precios que se pagan en Europa y el resto del mundo porque posiciona a la industria europea en mal lugar, le pone en dificultades, y a los hogares europeos en una situación de perdida de poder adquisitivo no porque se haya incrementado el coste de producción sino por comportamiento especulativo de intermediarios”, denuncia.

Intervención eléctrica

La representante española también ha celebrado el nuevo reglamento para intervenir el mercado eléctrico, destinado a reducir el consumo de electricidad y de paso el consumo de gas. Una medida que permitirá a los gobiernos obtener recursos de las grandes empresas energéticas y dedicarlos a aliviar la situación de hogares y empresas utilizando los beneficios extraordinarios de las tecnologías inframarginales, como el gas o la nuclear. “En nuestro caso está funcionando ya desde septiembre de 2021 y ha permitido proteger al consumidor ya que las compañías no están actualizando los precios de sus contratos por encima de ese nivel de 67€. La Comisión ha propuesto que 180€ MWh sea el máximo pero deja que cada Estado miembro pueda fijar para cada tecnología cuál es la cantidad que considera razonable. Así que nuestro mecanismo seguirá siendo aplicable en los términos en que lleva funcionando”, ha destacado. En cuanto a la contribución temporal del 1,2% de las petroleras y empresas gasistas, Ribera ha invitado al Partido Popular a que presente enmiendas durante la tramitación parlamentaria si piensan que la medida es mejorable”.