Foro La Toja

Carmen Becerril (OMIE): "Será difícil que en los próximos dos años haya una bajada de precios de la energía radical"

La presidenta del operador del sistema eléctrico "apuesta" a que la reforma del mercado que proponga Bruselas mantendrá el sistema marginalista de fijación de precios

Carmen Becerril, presidenta del operador del mercado ibérico de energía, OMEL.

Carmen Becerril, presidenta del operador del mercado ibérico de energía, OMEL. / José Luis Roca

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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El precio de la electricidad seguirá alto durante los dos próximos años, según ha sugerido la presidenta del Operador del Mercado Ibérico (OMIE), Carmen Becerril, durante su intervención en el Foro La Toja. "Volveremos la energía a precios moderados porque el mercado de gas, que es el que contamina [a la electricidad], tiene capacidad de reacción, lenta, pero la tiene. Y dentro de tres años el suministro de gas licuado será capaz de atender esa demanda y habrá plantas de regasificación. Lo que tenemos que ver es cómo pasamos los próximos dos años donde será difícil que haya una bajada de precios radical", ha afirmado.

El debate sobre el mercado eléctrico está sobre la mesa de la Comisión Europea que presentará, según apuntó Becerril, "el próximo mes" una propuesta sobre cómo debe realizarse su modificación por la tensión de los precios. "La presidenta de la Comisión ya ha anunciado que el sistema de fijación de precios ha llegado a su fin porque el peso dominante del gas como indicador de precios para el conjunto del sistema ha llegado a un límite", aseveraba el alto representante de la Unión Europea, Josep Borrel, presente en el público, después de indicar que "la energía barata [que Europa ha delegado en Rusia y en China, como fabricante de bajo coste] se ha acabado"

Sin embargo, Becerril se ha mostrado escéptica a que la propuesta de Bruselas vaya a cambiar el modelo marginalista de formación de precios según el cual la tecnología más cara y la última en casar oferta y demanda es la que marca el precio. "El mercado eléctrico tiene que evolucionar, pero señor comisario me va a permitir hacer una apuesta a que el marginalismo seguirá después del modelo de reforma planteado por la Comisión Europea", ha dicho la presidenta de OMIE en respuesta a Borrel. Becerril ha recordado como Reino Unido, el país al que España y el resto de Europa copiaron su sistema marginalista, cambió de sistema hace unos años y a posteriori pidió recuperar al menos un 20% de la energía en el mercado marginalista "porque carecía de una señal de precio". "No es perfecto, el fallo del mercado marginalista para un producto como la electricidad es evidente, pero no podemos prescindir de una señal de precio", ha insistido.

La presidenta del OMIE ha vuelto a defender el mercado marginalista que comparten todos los países de la Unión Europea y que en España empezó a funcionar en 1998. A excepción de un "susto" en 2006, con un precio de 73 euros por megavatio-hora, el mercado ha mantenido siempre un precio medio de 50 euros por megavatio-hora durante 24 años. "En el año 25 nos encontramos con una situación que responde a la oferta y a la demanda, nadie se rasgó las vestiduras por precios de 17 euros por megavatio-hora en 2020, sencillamente porque la demanda cayó", ha defendido Becerril que ha redireccionado la mirada a la tarifa regulada de Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor. "Vivimos con una tensión permanente porque cada vez que sube el precio tiene una traslación inmediata a la factura del consumidor doméstico y eso desde un punto de vista social va mucho más allá de lo que es el debate sobre cómo debe funcionar un mercado eléctrico", ha agregado Becerril.

Suministro eléctrico

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Por su parte, la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, ha confirmado que la seguridad de suministro eléctrico en España está garantizada y no hay temor a ningún apagón ni cortes de luz. El operador del sistema eléctrico realizó un informe, a petición del Ministerio para la Transición Ecológica, para evaluar todos los escenarios posibles con el objetivo de estar preparado para cualquier situación. En el peor de los casos que, según Corredor sería que la interconexión eléctrica con Francia vaya al tope de su capacidad, se han establecido medidas como la incorporación de la cogeneración, la creación de un nuevo mecanismo de gestión de la demanda y "la aceleración de las instalaciones renovables" que evitarían cualquier corte.

En la actualidad, España envía electricidad a Francia al máximo de su capacidad, pero esta está limitada. Francia tiene 32 centrales nucleares paradas con un problema que no parece que tenga rápida solución, según ha indicado Corredor, de tal manera que España y Portugal "están garantizándole el suministro en la zona sur".