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El avión supersónico se hace realidad: así son las primeras unidades adquiridas por American Airlines

El avión supersónico se hace realidad: así son las primeras unidades adquiridas por American Airlines

EFE / ---- (Efe)

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El Periódico

En la contienda por conseguir el transporte de pasajeros más rápido y, a ser posible, eficiente del mundo, tenemos, por una parte, la promesa ferroviaria del Hyperloop y, por otra, una batalla a varios miles de metros de altura, en la que el avión supersónico vuelve a tomar protagonismo tras caer en el olvido a causa de la tragedia humana y posterior fallida económica del Concorde.

La aerolínea más grande del mundo, American Airlines y Boom Supersonic han sellado un acuerdo para adquirir hasta 20 aviones Overture, con opción a otras 40 unidades, aeronaves que pueden "transportar de 65 a 80 pasajeros a una velocidad dos veces superior a la de los aviones comerciales más rápidos", de Mach 1,7 (unos 2.100 km/h) y con una autonomía de 7.900 kilómetros (casi 4.250 millas náuticas).

Además, también se trabaja para que pueda volar más de 600 rutas alrededor del mundo en tan solo la mitad del tiempo. Por ejemplo, uno de estos aviones podría volar de Miami a Londres en poco menos de cinco horas y de Los Ángeles a Honolulu en tres horas.

El fabricante con sede en Denver planea hacer funcionar su avión con combustible de aviación 100% sostenible, un punto de venta para los pasajeros preocupados por el cambio climático. No obstante, en este sentido, Boom aún no se ha pronunciado sobre quién fabricará los motores más limpios que impulsarán su avión.

Primeros pasajeros en 2029

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Tocará esperar para que los pasajeros podamos disfrutar de este viaje supersónico. Según declaraciones en una entrevista de Blake Scholl, fundador y director ejecutivo de Boom Technology Inc, el avión Overture está previsto que se lance en 2025 y pueda transportar a sus primeros pasajeros en 2029.

Y aún está por saber si serán vuelos que solo unos pocos podrán permitirse. Scholl apunta a una base de clientes más amplia que la del Concorde, que atendía a celebridades y ultraricos cuyos billetes costaban hasta cuatro veces el precio de una tarifa típica de primera clase en ese momento.

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