Falta de abastecimiento

Canarias exporta hielo para paliar el desabastecimiento en la Península

Arucansa incrementa su producción para cubrir parte de las carencias del resto del Estado

Canarias exporta hielo para paliar el desabastecimiento en la Península

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Julio Gutiérrez

Canarias permanece ajena a la falta de hielo a la que se enfrenta los sectores de la restauración y la alimentación en la Península. Tanto es así que desde el Archipiélago parten a diario toneladas de este producto para llenar los arcones de varios supermercados. Lejos de achacar todos los problemas al calor, la pandemia y el incremento de los costes, con los energéticos a la cabeza, los productores isleños advierten de que el hielo es víctima de problemas que arrastra desde hace décadas. "Vendíamos la bolsa a 150 pesetas hace 30 años y hoy, a 85 céntimos", detalla el gerente de la empresa canaria Arucansa, Francisco Suárez.

Esa casi perpetua contención de los precios provoca una "inexistencia de beneficios". De ella se deriva un proceso de concentración para intentar generar economías de escala que garanticen la pervivencia por encima del umbral de rentabilidad. La propia Arucansa es un ejemplo de ello. En los últimos doce años, se han incorporado a este proyecto que comanda Pedro García siete pequeños negocios.

Vivir al límite financiero, más el incremento "del 300%" de los costes energéticos, es lo que, en opinión de Suárez, ha dejado a varias empresas de la Península la única opción de "bajar la palanca". La ausencia de márgenes les ha impedido sanar las heridas que les infligieron las restricciones sanitarias que la pandemia obligó a decretar en negocios claves para el hielo como el canal horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). Ya solo los gigantes, los que más músculo acumulan en sus balances, tienen el futuro asegurado.

Los productores sostienen que la oferta decae por los bajos precios

El pasado mes de junio fue el cuarto más cálido desde 1961 en la España peninsular, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La tempranera ola de calor ya puso sobre aviso a los demandantes de hielo. Sin embargo, volvieron los vientos más propios de la primavera y las aguas retornaron a la calma. Ha sido ahora, con el verano plenamente instalado y con temperaturas muy elevadas durante semanas, cuando ya el iceberg, valga el símil helador, ha dejado ver toda su dimensión.

Los restauradores están haciendo verdaderos equilibrios, pero el hielo no es terreno que dé garantías para no resbalar, al contrario. De exportarlo a Francia o Italia se ha pasado a que las consumiciones tengan en algunos bares menos cubitos. Esto es algo que no pasa desapercibido para buena parte de la acalorada y sedienta clientela. Y lo peor es que estas carencias amenazan con acentuarse si la canícula se alarga.

Canarias no es ajena a los problemas que origina la muy prolongada cautividad de los precios. La cuestión quedaría arreglada si se elevan hasta suponer un incremento de "entre cinco y diez céntimos" para el cliente final, asegura el gerente de Arucansa. "No veo yo a nadie suspendiendo un asadero por que el hielo cueste un poco más", sentencia. Sin embargo, el consumo no está afectado por la estacionalidad como sí ocurre en la Península, donde los meses de verano la producción se dispara.

Arucansa ha arrancado esta semana un nuevo fabricador en Tenerife

Y ahí entra la aparente contradicción de que sea una de las comunidades autónomas con menor índice de pluviosidad la que abastezca –en una parte pequeña– al resto del Estado. "El 60% de las ventas van a pequeños distribuidores locales, que son los que ponen el hielo en los bares, y el 40% restante, a la alimentación", explica Suárez. Y su principal cliente, Mercadona para más señas, preguntó por la posibilidad de que Arucansa contribuya a cubrir algunos huecos que estaban quedando vacíos en los contenedores de congelado de sus supermercados.

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Arucansa tenía previsto arrancar un nuevo fabricador –así se denomina en el argot– de hielo en Tenerife entre octubre y final de año. Se uniría a los tres que están operando las 24 horas de los siete días de la semana. La inversión se ha adelantado. La producción ha pasado de la noche a la mañana de las 80 toneladas a las 150 por día. 

Suárez sabe que la exportación a la Península es una cuestión coyuntural y que lo verdaderamente importante es solucionar el problema. "Al menos esta crisis va a servir para que se visualice el fondo de la cuestión y que se entienda que no podemos tener precios de los años 90", concluye.

15.000 bolsas al día

La entrada en funcionamiento esta semana del primer fabricador de hielo de Tenerife ha permitido a Arucansa enviar cada día 40 toneladas de hielo a la Península o, lo que es lo mismo, «unas 15.000 bolsas», según detalla el gerente de la empresa grancanaria, Francisco Suárez. En la actualidad, «entre el 30% y el 40%», añade, de la producción se mete en congeladores que van a la España continental por vía marítima. Una inyección de ingresos que servirá para «amortizar un poco, no más». El transporte engorda los costes, por lo que la operación solo puede entenderse como un detalle con el cliente final por parte de los supermercados. | J. G. H.