Mercado de trabajo

Las 5 claves de los datos del paro de julio del 2022

  • El mercado laboral pierde 7.365 cotizantes y el paro sube en 3.200 personas, tras meses de buenas cifras pese a la inflación

Las 5 claves de los datos del paro de julio del 2022

EFE / ANGELES VISDOMINE

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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Tras una racha de cinco meses aguantando las inclemencias del aumento de precios y la escasez de suministros, el empleo ha registrado su primer frenazo. Nunca en julio se había perdido ocupados y ha ocurrido por primera vez este año, lo que deja una primera señal de alarma de cara a un otoño complicado. Por su parte, el paro volvió a repuntar, se dieron de baja autónomos y todo ello invita a hablar de cambio de ciclo, aunque con unas bases más solidas con la nueva reforma laboral, pues pese a los malas cifras, las contrataciones indefinidas siguen al alza y el empleo sigue ganando en estabilidad. Estas son las claves de los datos de afiliación publicados este martes por los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social.

Empleo: el peor julio de la historia

Del mejor dato de las estadísticas de junio España ha saltado al peor dato de julio. En las últimas semanas el enfriamiento del mercado laboral se ha acelerado y la hasta ahora fortaleza contra la inflación ha sufrido los primeros impactos. España ha perdido 7.365 afiliados a la Seguridad Social, un retroceso modesto si no fuera porque nunca antes en julio había bajado la cifra de ocupados. Esta se mantiene sobre un total de 20,3 millones de trabajadores en activo, muy cerca del máximo histórico recientemente alcanzado, pero dejando la primera señal de un cambio de ciclo y con un otoño de destrucción de empleo. La duda ahora está en cuánto se perderá.

El descenso se explica por un cóctel de tres factores. Por un lado, los empresarios adelantaron las contrataciones de cara a la primera campaña de verano sin restricciones y ello se notó en las cifras de junio (en positivo) y en las de julio (en negativo). Un segundo aspecto es la influencia de la crisis del IPC y la incertidumbre que la rodea, que hasta ahora no se habían notado y que han roto las propias previsiones del Ministerio de Seguridad Social de hace solo 15 días. Y la tercera se explican por los despidos masivos de temporales en educación, un clásico veraniego que en septiembre vuelve a recuperarse y que no hay -de momento- reforma laboral que le ponga el lazo.

115.528 maestros, vigilantes de comedor, monitores y demás han puesto en la calle los centros educativos este julio, concentrándose ahí el grueso de la destrucción de empleo. En agricultura y construcción también se ha perdido empleo, aunque sustancialmente menos y el Gobierno lo atribuye a las altas temperaturas de las últimas semanas.

¿Por qué hace una semana la EPA era buena y hoy los datos son malos?

Más de un lector puede andar despistado con los últimos datos del paro. ¿Cómo puede ser que la EPA publicada la semana pasada fuera buena y los datos de este martes sean malos? Son dos lecturas perfectamente compatibles que muestran como en pocas semanas se ha acelerado el frenazo en el empleo.

Vayamos por partes. Por un lado, son dos estadísticas diferentes, en tanto que provienen de fuentes diferentes. La primera la proporciona el INE y la segunda viene elaborada entre la Seguridad Social y el SEPE. También miden periodos diferentes, pues la EPA registra el segundo trimestre (la media de los meses de abril, mayo y junio) y la segunda solo mide el mes de julio.

¿Cuál de las dos es correcta? Ambas, pues la primera es coherente con los datos mensuales de afiliación y muestra como durante los seis primeros meses del año el empleo ha ido como un tiro. Y la segunda constata como en las últimas semanas la escalada de precios y la incertidumbre internacional ha conseguido contagiar al mercado laboral y sectores que deberían haber crecido más no lo han hecho y otros que estaba previsto que cayeran menos han caído más.

¿Significa esto un cambio de tendencia y que a partir de ahora los datos van a ser siempre malos? Es pronto para saberlo, aunque la segunda mitad del año suele ser siempre peor que la primera y se crea mucho menos empleo o se llega a perder.

Paro: repunta con la mayor alza desde 2008

Si el empleo suele subir en julio, el paro suele bajar y este mes ni lo uno, ni lo otro. El desempleo subió poco, en 3.230 personas, pero subió, por primera vez en un julio desde el 2008. El alza testimonial permitió al mercado laboral seguir por debajo de los tres millones de desempleados, concretamente cerró el mes en 2,8 millones de personas que buscan pero no encuentran trabajo. Cuatro de cada 10 parados no cobra prestación ni subsidio del SEPE.

Es la tasa más alta de toda la Unión Europea, pese a haberse reducido en los dos últimos años en casi un millón de personas. El alza del desempleo no quedó repartida de igual forma entre hombres que entre mujeres, bajando testimonialmente el 0,1% entre los primeros y subiendo el 0,3% entre las segundas.

Más paro entre los asalariados y menos autónomos en activo. La Seguridad Social perdió 10.422 trabajadores por cuenta propia, el mayor descenso desde 2009, y el primer retroceso en cinco meses. Los afiliados al RETA habían mostrado desde el inicio del covid una gran resiliencia, reforzada esta por las ayudas públicas habilitadas por el Gobierno y que por primera vez llegaron de manera generalizada entre el colectivo. El mes cerró con un total de 3,3 millones de autoempleados, a expensas de cómo evolucione durante los próximos meses y cómo reciba el nuevo sistema de cotizaciones, que entrará en vigor a partir del 2023.

ERTE: ligero descenso

Pese a que la crisis del IPC se hizo notar en los datos de este julio, esta no se tradujo en un aumento de los trabajadores afectados por erte. Un colectivo que ya desde hace meses representa a un porcentaje residual dentro del mercado laboral. En julio estaban en erte, parcial o total, 21.135 empleados, unos 500 menos que un mes antes. Es decir, la cifra se mantiene prácticamente inalterable pese a las primeras repercusiones inflacionistas y, de momento, aquellas empresas que están ajustando sus plantillas no recurren a este mecanismo. La idoneidad o no del mismo quedará testada en otoño, cuando el empleo tradicionalmente se resiente tras la campaña estival.

Catalunya tira del empleo mientras media España frena

Catalunya ha sido, juntamente con las Islas Baleares, los dos motores del empleo durante el mes de julio, mientras la mitad de España perdía ocupados. La temporada turística ha marcado la evolución de la ocupación, con la mayoría de autonomías costeras aportando nuevos afiliados a la Seguridad Social y dos de las regiones económicamente con más peso, Madrid y Andalucía, liderando la destrucción de empleo. En las provincias catalanas, el paro subió el 1%, registrando el mayor aumento desde el 2009; en la línea del conjunto de España.

La ocupación subió en Catalunya en 13.306 personas, siendo esta una cifra pareja a la registrada en julio del 2019; hasta un total de 3,65 millones de trabajadores en activo, nunca antes ha habido tantos ocupados en Catalunya. Girona, Tarragona y Lleida compensaron en retroceso de Barcelona y crecieron en cotizantes, aupadas por las últimas contrataciones de la campaña estival.

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