Ante un invierno "duro"

La AIE urge reducir el consumo de gas de forma inmediata y pide sustituir su uso en el sector eléctrico

La organización pide limitar el aire acondicionado y permitir a las industrias que subasten parte de su suministro de gas para reducir el consumo

Advierte de que Rusia ha recaudado en los últimos cinco meses el doble por en ‘ventas’ de gas y petróleo que en años anteriores

Un trabajador revista las instalaciones del gasoducto Yamal-Europa cerca de Nesvizh, a unos 130 kilómetros de Minsk.

Un trabajador revista las instalaciones del gasoducto Yamal-Europa cerca de Nesvizh, a unos 130 kilómetros de Minsk. / VASILY FEDOSENKO (REUTERS)

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Unos días antes de que la Comisión Europea publique su plan de emergencia con el que reducir la demanda de gas en la Unión Europea --bautizado con el título “Ahorra gas para un invierno seguro”— la Agencia Internacional de la Energía (AIE), organismo creado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para coordinar las políticas energéticas de sus países, urge a los distintos gobiernos a reducir el consumo de gas de forma inmediata. Propone limitar el uso de aire acondicionado y permitir a los consumidores industriales subastar el gas que no usen para reducir la demanda, pero también sustituir el gas natural en la generación de electricidad por carbón o petróleo. 

“Los últimos movimientos de Rusia para reducir aún más los flujos de gas natural a Europa, combinados con otras interrupciones recientes del suministro, son una alerta roja para la Unión Europea”, ha advertido el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, este lunes en un artículo en el que subraya que "el mundo se enfrenta a la primera crisis energética global de la historia". En la actualidad, el mayor gasoducto del continente que une Alemania y Rusia, el Nord Stream tiene el flujo de gas cortado por tareas de mantenimiento y debería reactivarse a partir del 21 de julio, aunque el mayor temor es que no lo haga.

Pero aún con los flujos del Nord Stream reactivados a finales de esta semana (ese es el escenario que plantea la AIE), la reducción de su capacidad y otras interrupciones, como indica Birol, obligan a Europa a aumentar sus niveles de almacenamiento de gas hasta el 90% antes del invierno. Y eso no se puede hacer solo diversificando el suministro con fuentes no rusas porque “no hay suministros disponibles en los volúmenes necesarios” sino que también implica ahorro, insiste la AIE.

El dirigente reconoce que el consumo de gas en el Viejo Continente ha descendido “por los altísimos precios” de las materias primas, pero “se necesitan reducciones adicionales significativas para preparar a Europa para el duro invierno que se avecina”. En concreto, en los próximos tres meses se deben ahorrar 12.000 millones de metros cúbicos de gas, el equivalente para llenar unos 130 buques cisterna de GNL, según sus cálculos. Para hacerse una idea, reducir el termostato un grado en Europa rebaja el consumo de gas en unos 10.000 millones de metros cúbicos al año, según su propio recetario de medidas para reducir la dependencia de Rusia publicado a principios de marzo.

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En este punto es en el que Birol emplaza a los dirigentes europeos a poner en marcha “cinco acciones concretas” para un enfoque más coordinado del problema: permitir a la industria gasista subastar una parte de su suministro a cambio de una compensación; minimizar el uso del gas en el sector eléctrico “aumentando temporalmente la generación a base de carbón y petróleo”; mejorar la coordinación entre los operadores de gas y electricidad en toda Europa, incluidos los mecanismos de reducción de picos; reducir el consumo de electricidad de los hogares mediante estándares y controles de refrigeración, así como poner en marcha campañas públicas de concienciación, y armonizar la planificación de emergencias en toda la UE a nivel nacional y europeo.

La Agencia Internacional de la Energía tampoco descarta un corte completo del suministro antes de que Europa llene sus almacenamientos. Cabe apuntar que Moscú “ha capitalizado ya la crisis energética actual para generar grandes cantidades de dinero extra”. Desde su invasión de Ucrania, la cantidad de ingresos que Rusia ha recaudado por la exportación de petróleo y gas a Europa se ha duplicado en comparación con el promedio de los últimos años, hasta alcanzar 95.000 millones de dólares. Y si el corte es total, Birol advierte: la situación “será aún más grave y desafiante”. Entonces, se requerirá "un liderazgo sereno, una coordinación cuidadosa y un alto grado de solidaridad". Pero para adelantarse a eso recuerda: “Cada acción cuenta. Algo simple como bajar la calefacción un par de grados en Europa puede ahorrar la misma cantidad de gas que suministra durante el invierno el gasoducto Nord Stream”.