Sector financiero

El Estado y La Caixa decidirán en unos meses si aumentan su participación en CaixaBank

  • La recompra de acciones del banco elevará su participación a un máximo del 17,9% y el 33,3% salvo que decidan vender una pequeña parte

El Estado y La Caixa decidirán en unos meses si aumentan su participación en CaixaBank
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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

Escribe desde Madrid

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Los dos principales accionistas de CaixaBank, la Fundación Bancaria La Caixa (30,012%) y el Estado (16,117%), tendrán que decidir en unos meses si elevan su posición mayoritaria en la entidad financiera o venden una pequeña parte para recuperar una participación similar a la que mantienen en la actualidad. Fruto del proceso de recompra y amortización de acciones que ha lanzado el banco para remunerar a todos sus propietarios, la entidad presidida por Isidre Fainé y el público Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) van a incrementar su participación hasta un máximo del 33,3% y el 17,9%. Previsiblemente sucederá antes de que acabe el año, o como muy tarde a principios del próximo, y es a partir de entonces cuando tomarán una determinación. 

El Ministerio de Economía, así, tiene el asunto sobre la mesa, pero no decidirá hasta que el banco haya amortizado los títulos adquiridos dentro de unos meses, según fuentes del departamento que dirige Nadia Calviño. El Gobierno, en cualquier caso, puede tener un mayor incentivo a aumentar su participación en CaixaBank, ya que -sin poner más dinero público- ello le permitirá recibir un porcentaje mayor de los dividendos que pague el banco en los próximos años. De hecho, el Ejecutivo contempla volver a ampliar antes de que acabe 2022 el plazo legal para salir de la entidad más allá del actual (final de 2023) dentro de su estrategia de maximizar la recuperación de ayudas.

En cambio, si reduce su participación mediante una venta de acciones, recibirá menos dividendo futuro y registrará una minusvalía (no respecto al canje de acciones de la absorción de Bankia por CaixaBank, porque la cotización del banco ha subido en torno a un 37% desde entonces, sino respecto al valor original de las acciones de Bankia cuando se nacionalizó en 2012). El único aspecto positivo de vender sería mandar el mensaje al mercado de que el Estado no aumenta su participación en un banco privado. Pero palidece frente a los otros argumentos, sobre todo teniendo en cuenta que el objetivo declarado de Economía es recuperar la mayor cantidad posible de los 24.069 millones de euros inyectados en el extinto grupo nacionalizado por los Ejecutivos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Nunca por debajo del 30%

La Fundación Bancaria La Caixa, en la misma línea, tampoco tiene prisa por tomar una decisión y esperará a que el banco presidido por José Ignacio Goirigolzarri y dirigido por Gonzalo Gortázar complete la recompra y amortización de acciones. En cualquier caso, incluso si decidiera vender un pequeño paquete de acciones, la entidad nunca reducirá su participación -que vehicula a través de su 'holding' Criteria- por debajo del 30%. La ley de fundaciones bancarias de 2013, así, establece un régimen especial con ventajas fiscales para las que tengan una participación en su banco igual o superior a ese porcentaje. 

Es probable, además, que ambos accionistas de referencia de CaixaBank se vuelvan a ver en una situación similar en los próximos años. El banco ha dejado abierta la posibilidad de hacer recompras adicionales de acciones en el futuro siempre que su capital esté por encima del 12%, un nivel que seguirá manteniendo una vez completado el proceso en marcha.

Ejecución acelerada

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En los últimos años, las recompras de acciones se han extendido en la banca como vía para retribuir a los propietarios ante la baja cotización bursátil del sector provocada por el prolongado entorno de tipos de interés cero o negativos. CaixaBank, así, anunció hace un mes una recompra por un valor máximo de 1.800 millones de euros para amortizar como tope el 10% de su capital social, porcentaje del que se deduce la participación que podrían llegar a alcanzar la fundación y el Estado. El programa tendrá una duración máxima de 12 meses, pero el banco tiene intención de ejecutarlo este año. De hecho, en menos de un mes (entre el 17 de mayo y el 10 de junio), Morgan Stanley -contratado por la entidad para gestionar la recompra- ya había adquirido títulos equivalentes al 1,29% del capital social por valor de 347 millones de euros, el 19,3% del montante total previsto. 

La recompra (conocida en el lenguaje financiero como 'share buyback') es una operación por la cual una empresa compra acciones propias para amortizarlas o eliminarlas. Al reducir el número de acciones en circulación, aumenta la participación de los accionistas que siguen en la compañía sin necesidad de que compren nuevos títulos. A dichos propietarios les beneficia porque tiende a elevar el precio de la acción (por la mayor demanda de los títulos durante el tiempo que se ejecutan las adquisiciones y porque, a igual valor de la compañía y menor número de acciones, cada título tendrá más valor); incrementa su beneficio por acción (el beneficio de la compañía se reparte entre un número menor de títulos); y no conlleva cargas fiscales (al contrario que el cobro de dividendos) si el accionista no vende.