Reforma del RETA

La Cambra alerta que los autónomos deberían pagar 515 euros de cuota para contribuir como los asalariados

  • Mònica Roca considera excesiva la reforma del Gobierno y le insta a dar un trato especial a los autoempleados, más parecido a la media europea

  • Dos de cada tres trabajadores por cuenta propia pagarían menos con la 'reforma Escrivá' y el resto pagaría mucho más que ahora

Imagen de archivo de una mujer tele trabajando en su hogar por la cuarentena del coronavirus.

Imagen de archivo de una mujer tele trabajando en su hogar por la cuarentena del coronavirus. / Enric Fontcuberta (EFE)

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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El Ministerio de Seguridad Social y las organizaciones de autónomos han reiniciado las negociaciones para intentar consensuar la nueva reforma del sistema de cotización de los trabajadores por cuenta propia. La voluntad de la ‘reforma Escrivá’ es acabar con la anomalía española, donde los autónomos cotizan en función de la cuota que eligen -la gran mayoría elige la mínima- y no en función de los ingresos que obtienen. Y el objetivo del Gobierno es equiparar progresivamente sus cotizaciones y derechos a los de los asalariados. Una meta que, según los cálculos elaborados por la Cambra de Comerç de Barcelona, exigiría aumentar la cuota mensual que paga cada autoempleado un 70%, pasando de la actual media de 304 euros a 515,6 euros. 

Desde la entidad presidida por Mònica Roca han prestado este miércoles un informe en el que piden al Gobierno descartar el equiparar un colectivo a otro debido al intenso aumento de la carga tributaria que ello implicaría. Y abogan por un trato especial para los trabajadores por cuenta propia, más parecido a los modelos de las principales economías europeas y con modelos diferentes para autónomos empresarios, profesionales colegiados y trabajadores individuales. Lo que, de facto, implicaría pagar más impuestos y cotizaciones que ahora, pero menos de los que consideran que pagará el conjunto del colectivo después de la ‘reforma Escrivá’.

El régimen especial de trabajadores autónomos (RETA) es actualmente fuente de déficit para la Seguridad Social. El informe de la Cambra, elaborado en base a datos de la Agencia Tributaria, señala que cada autónomo aporta de media a la Seguridad Social un total de 3.652,4 euros al año y consume de media 5.946 euros al año. Es decir, genera un déficit de 2.294,1 euros anuales, más del doble que un asalariado. “El actual sistema es poco sostenible en términos financieros a medio y largo plazo”, afirma la organización empresarial en su informe. 

Aumentar la carga, pero no mucho

Desde la Cambra abogan por aumentar la carga fiscal de los autónomos, pero que esta no exceda -entre cuotas e IRPF- el 18% de sus rendimientos netos (ingresos menos gastos). Según sus cálculos, actualmente un trabajador por cuenta propia persona física contribuye con el 28% de sus rendimientos, repartidos entre una cuota baja -la gran mayoría elige pagar la mínima- y un IRPF más acoplado a su volumen de negocio. Mientras que la reforma de Escrivá, en los términos de la última propuesta, elevaría la contribución media al 43% del total de rendimientos netos generados por un autónomo. Es decir, una vez restados los gastos propios del negocio, de 100 euros generados, 43 se los queda el Estado, entre la cuota y el IRPF.

Este cálculo tiene un amplio sesgo, ya que está establecido sobre una media y la reforma del Gobierno se caracteriza por polarizar la aportación. Es decir, aquellos que menos ingresan no aportarán el 43% de sus rendimientos, sino sustancialmente menos. Y serán aquellos que más facturan los que más se acercarían a esas cotas de contribución fiscal.

“No estamos de acuerdo con la propuesta del Gobierno para reformar el RETA. Sí que es verdad que estamos en unas cotizaciones por debajo de lo que sería necesario, pero el aumento que se plantea es exagerado”, ha declarado la presidenta de la Cambra, Núria Roca. En este sentido, la Cambra coincide con ATA -la asociación vinculada a la CEOE- y con Pimec, que se han mostrado en contra de la magnitud de los cambios que pretende Escrivá. La última propuesta que desde el Ejecutivo han remitido a los agentes sociales -y que estará sujeta a cambios sustanciales en su próxima versión- se basa en 13 tramos de ingresos, donde cada autónomo pagará una cuota en función cuánto facture (y cuánto pueda deducirse posteriormente). 

¿Qué efectos tendrá la ‘reforma Escrivá’?

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Aquí los cálculos de la Cambra coinciden con los de Escrivá: dos de cada tres autónomos pagarán menos con el nuevo sistema. Es decir, aquellos que ahora ingresan 1.300 euros o menos al mes pagarían menos tras la reforma. Concretamente, esta les supondría un ahorro medio de 800 euros al año. Y el tercio restante pagaría más, concretamente unos 6.000 euros más al año de media. Lo que para las arcas de la Seguridad Social se traduciría en unos 4.600 millones de euros más de recaudación al año.

Desde la Cambra considera que este aumento de la presión fiscal sobre una parte del colectivo generará inequidad, ya que se les exigirá cotizar como asalariados pero sin los mismos derechos. Y supondrá un freno para el colectivo de autónomos, generando el riesgo de que aumente la economía sumergida, parte del colectivo se de de baja. Unos porque se buscarán trabajo por cuenta ajena y otros, los que facturen más, dejarán de ser autónomos para montar una sociedad mercantil y tener así una menor fiscal que la que promete el nuevo sistema.