Plan estratégico

CaixaBank prevé repartir 9.000 millones a sus accionistas hasta 2024

  • El grupo espera mejorar sus ingresos el 7% por el alza de tipos y ser el "último banco en pagar por los depósitos"

El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la presentación del plan estratégico 2022-2024 del banco

El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, en la presentación del plan estratégico 2022-2024 del banco / EFE /JUAN CARLOS HIDALGO

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

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El encarecimiento del precio del dinero con que los bancos centrales combaten la brutal escalada de la inflación está sacando a la banca de una travesía del desierto de años de tipos de referencia cero y negativos. Así se está empezando a reflejar en las cuentas de resultados de las entidades y también en sus proyecciones para los próximos años, claramente positivas por primera vez en más de un lustro. CaixaBank, así, prevé elevar su rentabilidad sobre el capital tangible del 7,2% del año pasado hasta el 12% en 2024 (con lo que sobrepasará por fin el 10% que le exigen los inversores), lo que le permitirá remunerar a sus accionistas con 9.000 millones de euros hasta aquel año. Los inversores lo han premiado con una subida en bolsa del 5,17%.

Ambas previsiones están incluidas en su nuevo plan estratégico 2022-2024, que la entidad ha presentado este martes y que su presidente, José Ignacio Goirigolzarri, ha calificado de estrategia de "crecimiento e inversión, no defensiva, muy distinta de lo que podrían hacer los bancos en 2012 y 2015". La mejora de la rentabilidad, así, se basa principalmente en un incremento esperado del 7% de los ingresos. Eso sí, dicha mejora vendrá mayoritariamente por efecto de la subida de tipos, ya que la entidad prevé un aumento "modesto" de los volúmenes de negocio (0,5% del crédito no moroso, 2% de los depósitos y 3% de los fondos de inversión y demás productos de fuera de balance).

CaixaBank, asimismo, prevé trasladar el alza de tipos al crédito de forma más amplia que al pasivo. "Vamos a ser el último banco en pagar por los depósitos", ha asegurado su director financiero, Javier Pano, quien lo ha justificado por el mayor peso de depósitos minoristas en la entidad frente a sus competidores, la mayor proporción de ahorro en otro tipos de productos y por el exceso de liquidez del banco. Así, la entidad prevé pagar un interés por el 30-35% de sus depósitos y trasladar solo el 70% del tipo de interés del mercado a la remuneración de dichos depósitos.

Costes y provisiones

El otro factor fundamental que explica la mejora de la rentabilidad es que los costes no subirán hasta 2024, ya que el fuerte alza de la inflación se verá compensado por los ahorros obtenidos por el gran ajuste de plantilla y oficinas aprobado el año pasado tras la absorción de Bankia y ya casi completado. El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ha descartado un nuevo recorte extraordinario hasta 2024, si bien ha dejado la puerta abierta a cierres puntuales en función de la "evolución normal del negocio".

Fruto de dicha evolución de los ingresos y los gastos, el ratio de eficiencia mejorará desde el 58% del año pasado hasta situarlo por debajo del 48%. El otro factor clave que apoyará el aumento de la rentabilidad serán las menores provisiones gracias al uso de la hucha extraordinaria creada en 2020 por el covid, con una morosidad que descenderá del 3,5% de marzo hasta quedar por debajo del 3% al finalizar el ejercicio 2024.  

Dividendos y recompras

Como consecuencia de todo ello, CaixaBank prevé repartir los 9.000 millones (u 8.000 millones en un escenario de menores tipos de lo que espera) a sus accionistas mediante el pago de dividendos (destinará a ello más del 50% del beneficio), un plan de recompra de acciones de 1.800 millones lanzado este martes (que aumenta el beneficio por acción al reducir los títulos en circulación), y el reparto del exceso de capital por encima de su objetivo de que la solvencia esté entre el 11% y el 12%. Por ponerlo en perspectiva, el banco repartió en dividendos 5.900 millones entre 2011 y 2021. 

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La entidad ha defendido que esta retribución al accionista "revierte directamente en la sociedad", ya que sus beneficiarios son la Fundación La Caixa (30% del capital), el Estado a través del FROB (16%, con lo que ingresará unos 1.440 millones si el Gobierno retrasa el plazo de venta más allá de 2023) y unos 646.000 pequeños accionistas (28%), mientras que el resto son grandes inversores institucionales. Goirigolzarri, en este sentido, ha evitado pronunciarse sobre si el Ejecutivo debería o no retrasar la privatización: "Mi opinión es irrelevante".

El presidente ha descartado, asimismo, que la sede social del banco vaya a volver a Barcelona: está en Valencia "con vocación indefinida". También ha negado que el plan peque de optimismo. La estrategia, así, prevé un escenario de crecimiento económico "sostenido" hasta 2024, con una expansión promedio del PIB del 3,4% en los tres años y una tasa de paro que descendería gradualmente hasta el 11,5% en 2024. En cuanto a los tipos de interés, se basa en las previsiones de tipos del mercado de finales de marzo, que auguraba que el euribor a 12 meses pasaría de un promedio del -0,5% en 2021 al 1,5-1,6% en 2023-24.