La basura ya sirve para fabricar hidrógeno

  • La empresa Greene Waste, el ITE y el clúster de la energía impulsan un proyecto de generación de energía verde barata a través de la economía circular 

E. Arráez, J.M. Martínez, J.J. Hernández y J. Martínez

E. Arráez, J.M. Martínez, J.J. Hernández y J. Martínez / Activos

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José Luis Zaragozá

La compañía alicantina Greene Waste to Energy (con sede en Elx), el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y el Clúster de Energía de la Comunitat Valenciana están desarrollando un proyecto innovador, y barato, que combinará dos aspectos de máxima actualidad en el sector energético: la generación de electricidad a partir de hidrógeno verde y el desarrollo de la economía circular.

A través del programa SIGEN2H2, según cuentan los dirigentes de Green Waste Juan José Hernández (CEO), Enrique Arráez (director de Operaciones), Juan Manuel Martínez (Desarrollo de Negocio) y Jesús Martínez (director Comercial), ya están logrando los primeros resultados de generación de hidrógeno a partir de mezclas de residuos que de otro modo acabarían en vertederos o incinerados.

La producción de hidrógeno a partir de residuos mediante procesos termoquímicos de gasificación con H2O es una alternativa a su generación mediante combustibles fósiles o a través de electrólisis de agua. Los residuos son una fuente renovable e inagotable, ya que el ser humano, en su actividad diaria, consume productos y materias primas de diversa índole y los genera habitualmente.

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Esta investigación industrial está alineada también directamente con estrategias importantes como el almacenamiento energético, las energías renovables, la transición energética, la movilidad sostenible, así como el ahorro y eficiencia energética, una eficiencia que ayudará a maximizar la competitividad de las empresas. Además, las acciones de SIGEN2H2 se incluyen dentro del Plan Estratégico de CECV, abordando en sus actividades estrategias como la descarbonización, la valorización de residuos, la eficiencia energética y la digitalización aplicada.

Por otro lado, el proyecto permitirá evaluar qué tecnologías son más eficaces en términos de reducción de gases de efecto invernadero. De hecho, la firma alicantina acaba de obtener la autorización ambiental del Gobierno Vasco para construir una fábrica destinada a los residuos procedentes de la industria papelera vasca que hasta ahora terminaban en vertederos. El proyecto, en el que también participan inversores locales, prevé una inversión de 20 millones de euros en Bergara (Guipúzcoa) y la creación de 45 empleos.