Inspección de Treball

Primera multa a Just Eat por cesión ilegal, de 183 'riders': deberá pagar 187.515 euros

Treball sanciona a la empresa de reparto a domicilio por aprovecharse de una subcontrata para pagar peor a parte de su flota

Un repartidor de Just Eat, en Barcelona

Un repartidor de Just Eat, en Barcelona / periodico

Gabriel Ubieto

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Primera multa a Just Eat por cesión ilegal de parte de su flota de 'riders'. La 'policía laboral' catalana ha sancionado con 187.515 euros a la firma de reparto a domicilio de las mochilas naranjas -antiguamente 'La nevera roja'- y con otros 62.503 euros a la subcontrata implicada, Fleet Delivery Solutions S.L por emplear de manera fraudulenta a 183 repartidores y aprovecharse de ello para pagarles menos que si estuvieran contratados directamente por Just Eat. Entre las dos suman un requerimiento de 250.018 euros. Así lo ha hecho público el Departament de Treball en un comunicado, siendo esta la primera propuesta de sanción que trasciende sobre la firma de origen danés y que se reparte junto a Glovo y Uber Eats el mercado del 'delivery' en España. Hasta ahora estas dos, junto a Deliveroo (que el año pasado dejó de operar en España) habían concentrado las multas laborales.

Las empresas del mercado del reparto a comida a domicilio avanzan para regularizar las condiciones de trabajo de sus 'riders'. La mayoría a golpe de sanción y requerimientos de las autoridades laborales. Si bien en Just Eat se convirtió en diciembre del 2021 en la primera gran compañía del 'delivery' en España en de 'motu propio' crear un convenio de empresa para mejorar las condiciones laborales de sus repartidores y empezar a incorporarlos directamente a su plantilla, las prácticas laborales de la firma dirigida por Patrik Bergareche acumula malas prácticas de su antiguo modelo laboral. La actuación de Inspección de Treball nace a raíz de una denuncia de CCOO del 5 de marzo del 2021.

Así lo ha acreditado la Inspección de Trabajo dependiente de la Generalitat de Catalunya, dejando constancia de que Just Eat utilizaba una empresa para subcontratar a 183 repartidores con el fin de ahorrarse parte de los costes laborales que hubiera tenido que asumir si los hubiera contratado directamente. Los inspectores consideran que a los 183 repartidores implicados debería aplicárseles el convenio de oficinas y despachos -el que rige en Just Eat- y no el de mensajería -el que rige en la subcontrata-.

El modelo de negocio de Just Eat se divide en tres patas. Por un lado, Just Eat tiene su propia flota de repartidores, contratados directamente, que llevan comida de los restaurantes a las casas. Por otro, ofrece a los restaurantes un servicio de 'aparador' a través de su aplicación móvil. Es decir, el restaurante se publicita a través de la misma, el consumidor pide a través de la aplicación y luego es el propio restaurante el que, con su propio repartidor, lleva el pedido a domicilio. La tercera vía de ingresos de esta compañía se basa en que Just Eat ofrece al restaurante publicitarse a través de la aplicación y, a la vez, le pone el servicio de reparto. Aunque no con sus repartidores, sino subcontratando a terceros para que lleven el pedido de la cocina hasta el domicilio.

Sector históricamente conflictivo

Fuentes sindicales consultadas cifraron en entre 1.000 y 1.700 repartidores la flota que, entre contratados directamente y subcontratados, mueve Just Eat en toda España. Históricamente los contratados eran una absoluta minoría y con la firma en diciembre del convenio de empresa el compromiso de la compañía era de ir transitando de un modelo de subcontrata a otro de empleo directo. La idea de Just Eat es diferenciarse dentro del sector ofreciendo mejores condiciones laborales, tanto para atraer a 'riders' para sus flotas, como de cara a la buena imagen respecto al consumidor. Es por ello que pactó con CCOO y UGT un sueldo para los repartidores de 8,5 euros la hora (el salario mínimo, el habitual en el sector, está en 7,82 euros) o 15.200 euros al año y una jornada mínima garantizada de 12 horas a la semana.

No obstante, no todas las subcontrataciones las ha realizado hasta ahora conforme a la ley, tal como ha acreditado los inspectores de Treball. ¿Qué significa cesión ilegal? Significa que Just Eat, en dicho caso concreto, instrumentalizó a un tercero para que este se limitara a proveerle de mano de obra. La firma subcontratada no intervenía en el proceso del servicio y se limitaba a ejercer de capataz de repartidores para Just Eat, pagando a los trabajadores peores sueldos, entre otros. Pero siendo Just Eat la que realmente dirigía el servicio.

"En la subcontratación con empresas de última milla, nuestros contratos incluyen cláusulas y otras medidas de protección con la finalidad de garantizar que las empresas subcontratadas para estos servicios cumplan adecuadamente con la legislación vigente y respeten los derechos y garantías de los trabajadores", afirman desde la compañía.

Hace algo más de un lustro en el sector del 'delivery' irrumpieron con fuerza Glovo, Uber Eats y Deliveroo, frente a un Just Eat que vio como estos tres competidores trataban de comerle un pastel cada vez más grande. Estas tres firmas empezaron empleando a falsos autónomos para repartir, tal como han acreditado múltiples sentencias judiciales, hasta la entrada en vigor el pasado agosto de la 'ley Rider'. Entonces Deliveroo dejó de operar en España, Uber Eats se pasó al modelo de subcontratas con el que hasta ahora operaba Just Eat y Glovo continúa operando con presuntamente falsos autónomos.

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