Evolución de los indicadores

La inflación y la guerra de Ucrania desploman la confianza del consumidor en España

La prudencia a la hora de consumir aumenta pero se mantiene la resistencia a recortar gastos en ocio

La inflación y la guerra de Ucrania desploman la confianza del consumidor en España
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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

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La inflación y la guerra de Ucrania han impactado directamente en el comportamiento del consumidor en España. Según datos de la consultora Kantar y su informe 'Perspectivas del Consumidor', basado en 1.600 entrevistas representativas, la confianza del consumidor ha bajado casi 12 puntos. El informe analiza la valoración de la situación económica de los entrevistados y del país, la valoración del momento de consumo y las perspectivas económicas a seis meses vista. El primer trimestre de 2021 arroja una caída de 18 puntos a la hora de valorar si el actual es un buen momento para realizar grandes compras. A pesar de esta bajada, la seguridad de los ingresos y de los puestos de trabajo de los ocupados no han cambiado con respecto a la anterior ola. La situación económica del hogar no cambia sustancialmente.

Los expertos de Kantar interpretan que las respuestas dibujan una situación en la que los consumidores consideran que "no es el momento para realizar grandes compras que comprometan los presupuestos familiares a medio plazo y que la economía del país se va a resentir". Pese a ello, las respuestas apuntan a que la mayoría de los consumidores consideran la mala situación actual como temporal o coyuntural. Un 43 % de los consumidores cree que hay que reducir los niveles de consumo, 14 puntos más que en el trimestre anterior.

Marca de distribución

El avance de la crisis ucraniana y la inflación serán determinantes a la hora de establecer si esta falta de confianza en el consumo será transitoria tal y como muestran algunos indicadores más optimistas. Para Kantar, el consumidor entra en una fase de control de los gastos y la actitud hacia las marcas retorna a la idea de que es mejor comprar marcas de la distribución (45%), bajando casi 14 puntos la preferencia por comprar marcas de los fabricantes hasta un 29%. Como oportunidad, en la búsqueda de los mejores precios, el consumidor se muestra abierto a probar entre diferentes marcas, y esta actitud ha crecido siete puntos en el último periodo.

Alimentación

A pesar de que se observa una cierta percepción de "temporalidad" en torno a la crisis, se registra una fuerte caída (-34,6 puntos) en la valoración de si es buen momento para comprar alimentos. Esta cifra entra en valores negativos (es mayor el porcentaje de consumidores que cree que es mal momento para comprarlos que los que dicen que es buen momento) y abandona su tradicional primera posición como la categoría con mejor valoración del momento de compra. También entran en valores negativos otros productos que tradicionalmente siempre han estado en positivo: productos de belleza, electrodomésticos pequeños y ropa o complementos. Ninguna categoría de producto de las 25 analizadas ve crecer su valoración del momento de compra y solo 3 se mantienen en positivo: formación, droguería y cine/ espectáculos.

Ocio

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Tras las restricciones de la pandemia, se observa una cierta resistencia a reducir los gastos de ocio relacionados con bares y restaurantes y espectáculos, que son, de hecho, las categorías en las que menos baja la valoración del momento de compra. También sucede, aunque con menor incidencia, en el caso de los viajes de fin de semana.

Los gastos en equipamiento del hogar parecen quedar postergados y en todos los casos la valoración de su momento de compra ha descendido mucho: electrodomésticos pequeños y grandes, equipos de música, accesorios para el hogar, muebles, reformas en la casa, dispositivos móviles, ordenadores, etc. En definitiva, todo aquello cuya vida útil se pueda prolongar, se prolongará si no es urgente. Como ya venía ocurriendo en meses anteriores, los grandes gastos parecen postergados a un plazo más largo: coches, vivienda, productos financieros complejos, etc.