Dato de febrero

La inflación se dispara hasta el 7,4%, la tasa más alta en 33 años

La tasa subyacente, sin energía ni alimentos no elaborados, alcanza el 3% por primera vez desde agosto de 2006

La inflación se dispara hasta el 7,4%, la tasa más alta en 33 años
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Rosa María Sánchez
Rosa María Sánchez

Redactora jefe

Especialista en Macroeconomía, presupuestos, impuestos y pensiones.

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La inflación volvió a dispararse en febrero hasta el 7,4 % respecto al mismo mes del año anterior, 1,3 puntos por encima de la tasa registrada en enero (6,1%). La subida, impulsada por los alimentos, por los carburantes y combustibles y por la electricidad, supone la tasa interanual más alta desde hace 33 años, desde 1989, y desborda las previsiones de los expertos.

Los analistas de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), por ejemplo, habían estimado una tasa del 7,1% para febrero. Hay que tener en cuenta, además, que el indicador adelantado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) no incorpora aún los efectos de la guerra de Ucrania, cuyo impacto en los precios energéticos se dejará notar, sobre todo, a partir de marzo.

En particular, la tasa mensual del índice de precios de consumo (IPC) subió seis décimas en febrero respecto al mes de enero. Como en febrero del año pasado la tasa mensual fue negativa (-0,6%), la variación positiva de este año (+0,6%) ha dado como resultado una subida de la tasa anual desde el 6,1% anotado en enero al 7,4% de febrero.

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha calificado de "muy importante" la subida del IPC de febrero. En una entrevista en la cadena Ser Catalunya ha adelantado que la evolución de los precios es el principal impacto que puede sufrir la economía española como consecuencia de la invasión de Ucrania. Desde su punto de vista, el objetivo actual es "evitar" que el repunte que empezó a mediados del año pasado se convierta en un factor estructural.

Inflación subyacente

Sin embargo, las cifras publicadas este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que la subida de precios impulsada por la energía y los alimentos se está trasladando al conjunto de la cesta de la compra. Así lo apunta la tasa de inflación subyacente, que no incluye ni alimentos frescos ni energía, y que en febrero se situó seis décimas por encima de la tasa de enero (2,4%) hasta alcanzar el 3%, el nivel más alto desde agosto de 2006.

La estadística adelantada por el INE sobre el mes de febrero no incluye aún el detalle de la variación de precios en los diferentes bienes y servicios que integran la cesta del IPC, que se publicarán el 11 de marzo. Con datos hasta enero (últimos disponible), los productos energéticos acumulan una subida anual del 33%. En particular, para carburantes y combustibles la tasa anual fue del 24,6% en enero. El grupo de calefacción, alumbrado y distribución de agua anotó un inflación del 34,5%. Y para los alimentos no elaborados, la subida anual anotada en enero fue del 20,5%.

La guerra de Ucrania anticipa un empeoramiento de estos registros en los próximos meses. La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha avanzado este lunes que las vicepresidentas primera y tercera del Gobierno, Nadia Calviño, y Teresa Ribera, respectivamente, estudian qué medidas adoptar para frenar el impacto de la inflación. "Estamos ante un escenario de incertidumbre absoluta. La tendencia de la inflación y ahora con el conflicto bélico en Ucrania, nos preocupa. Estamos analizando qué medidas podemos tomar", ha señalado en declaraciones al canal 24h de RTVE recogidas por Europa Press. "En España no tenemos esa dependencia del combustible ruso, pero seguimos apostando por la revisión del sistema de fijación de precios de la energía. Las vicepresidentas Calviño y Ribera están planteando qué medidas podemos plantear. La intención tiene que ser contener esa inflación", ha concluido.

Menor crecimiento económico

La expectativa de una inflación más persistente de los esperado hace prever que los ciudadanos se vean obligados a reducir su consumo y, con este argumento, el Consejo General de Economistas (CGE) ha recortado este lunes su prevision de crecimiento de la economía española en cuatro décimas, pasando de una horquilla del 5,6%-5,8% estimado anteriormente hasta el 5,2%-5,4%, debido principalmente al actual conflicto bélico.

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Según se desprende del 'Observatorio Financiero' publicado este lunes por los economistas, la primera consecuencia económica de este conflicto es el impacto en el precio de la energía por la gran dependencia de Europa de la energía rusa, tanto del petróleo, gas, o metales preciosos e industriales, así como de otras materas primas. "Aunque se habría previsto que este primer semestre tendería a moderarse la inflación, estos acontecimientos van a surtir el efecto contrario", han alertado. Asimismo, el Consejo de Economistas ha adevertido de que los posibles problemas en las cadenas de suministro, que ya parecía que se estaban relajando, pueden frenar la producción. 

Según los datos publicados también este mismo lunes por el INE, el índice de precios de la importación (Iprim) anotó en enero una subida anual del 23,9% (por debajo del techo del 25,3% anotado en noviembre). Si se descuenta la evolución de los precios de la energía el índice de precios de las importaciones anotó una subida del 9,2%.

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