Situación financiera

La deuda de empresas y familias sigue un 3,58% por encima de antes de la pandemia

  • Su peso sobre el PIB está en el 140,9% pero lleva bajando desde marzo por la expansión de la economía

Fachada edificio Banco de España   Imagen DAVID CASTRO

Fachada edificio Banco de España Imagen DAVID CASTRO / David Castro

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

Escribe desde Madrid

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El proceso de desendeudamiento del sector privado que comenzó en la anterior crisis tras el estallido de la burbuja inmobiliaria se interrumpió de forma abrupta con la llegada de la pandemia, pero la situación financiera de empresas y familias sigue muy lejos de los excesos acumulados entonces. La deuda de hogares y compañías no financieras cerró el pasado septiembre en los 1,657 billones de euros, lo que supone un incremento de 57.394 millones y un 3,58% respecto al mínimo de marzo de 2020. Su peso sobre el PIB ha aumentado, así, del 129,6% al 140,9%, pero sigue muy lejos del máximo del 205% de junio de 2010, según ha informado este martes el Banco de España.

Hay que tener en cuenta, además, que la actividad económica no ha recuperado aún su nivel prepandemia y se estima que se expandirá más de un 5% este año. La deuda del sector privado, asimismo, da señales de haberse estabilizado en los últimos trimestres tras el salto que dio en el segundo de 2020 con la llegada del coronavirus (el pasado septiembre bajó en 18.300 millones y un 1% respecto a julio, si bien estos descensos son habituales en los trimestres de verano). De los dos fenómenos paralelos se puede concluir que, salvo sorpresas, el peso de la deuda privada sobre el PIB irá previsiblemente a la baja a corto plazo, como lo lleva haciendo desde marzo del año pasado.

Por otra parte, la deuda del sector público se situó en septiembre de 1,432 billones de euros, un 10,9% por encima del nivel de marzo de 2020, con lo que su peso sobre el PIB ha subido del 110,3 al 121,8%. Esta estadística, publicada el pasado noviembre, está calculada según el procedimiento de déficit excesivo de la Unión Europea y no es exactamente igual que la utilizada para estimar la deuda privada, pero permite ofrecer como referencia que la suma de ambas deudas rondaba el 260% del PIB en septiembre, un indicador clave sobre la vulnerabilidad de la economía española a futuras subidas de tipos, que de momento el Banco Central Europeo (BCE) ha descartado para este ejercicio.

Endeudamiento empresarial

El incremento del endeudamiento privado ha sido principalmente empresarial. Ante el parón de la actividad que supuso el confinamiento y la absoluta incertidumbre sobre la evolución de la pandemia, las compañías hicieron acopio de liquidez tras la llegada del coronavirus, apoyadas entre otras medidas por los créditos bancarios con aval público del ICO. Su endeudamiento, así, está en 953.500 millones, 58.613 millones y un 6,5% por encima de marzo de 2020, y su peso en el PIB se ha incrementado del 72,5% al 81,1%. Un consumo que no ha terminado de despegar hace que las familias, en cambio, deban algo menos que antes del covid: 703.595 millones, 1.220 millones y un 0,17% menos. La caída de la economía, con todo, ha llevado a que su deuda respecto al PIB siga siendo más alta que entonces: 59,8% a 57,1%.

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Entre septiembre de 2020 y de 2021, las empresas y los hogares captaron 29.200 millones de financiación nueva, equivalente a un 2,5% del PIB (un 2% las compañías y un 0,5% las familias). En el otro lado de su balance, sus activos ascendieron a 2,462 billones de euros, un 5,8% superior al de un año antes, con un peso sobre el PIB del 209,4%. El incremento se debió a la adquisición neta de activos por valor de 67.400 billones (sobre todo depósitos y, en menor medida, participaciones en fondos de inversión) y a la revalorización de sus activos (en 68.500 millones) gracias a las alzas registradas por la bolsa y otros mercados.

Las familias concentran sus activos en efectivo y depósitos (el 41% del total), participaciones en el capital de empresas (24%), seguros y fondos de pensiones (16%) y participaciones en fondos de inversión (16%). Este último fue el único componente que aumentó su peso en los activos de los hogares, mientras que el de seguros y fondos de pensiones bajó un 0,7% después de la reducción de la deducción fiscal en las aportaciones a los productos de ahorro para la jubilación aprobada por el Gobierno. La riqueza financiera neta de los hogares (activos menos pasivos) se situó en 1,97 billones de euros en septiembre, un 8% más que un año antes y un 144,3% del PIB.