Mercado de trabajo

El empleo cierra un 2021 récord, con la asignatura pendiente de la temporalidad

  • El Gobierno confía que con la nueva reforma laboral aumente la calidad de las contrataciones

  • Durante el pasado ejercicio se ganaron 770.000 empleos a costa de firmar 19,3 millones de contratos

Camareros trabajando en terrazas de la plaça Reial 

Camareros trabajando en terrazas de la plaça Reial  / FERRAN NADEU

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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El mercado laboral español cerró un 2021 récord, con una creación de empleo que deja la cifra de trabajadores en activo en máximos históricos y una tasa de paro por debajo de la existente antes de la crisis financiera. Recuperada la ocupación en términos absolutos, el reto de la economía española pasa ahora de la cantidad a la calidad. Y ahí entra en juego una de las medidas estrella de la legislatura: la reforma laboral. Cuyo principal cometido es reducir los elevados índices de temporalidad existentes desde hace décadas en España, los más altos de la Unión Europea.

A expensas de hasta cuándo se alargará la racha dadas las variopintas amenazas que se ciernes sobre la economía -desde la variante ómicron, hasta la escalada de la inflación, pasando por la escasez de determinadas materias primas-, el empleo cierra el año con su mayor cota de ocupados: un total de 19,8 millones de trabajadores en activo y cotizando. Este diciembre, pese al intenso repunte de contagios y las nuevas restricciones adoptadas por los gobiernos autonómicos, el empleo ha mantenido su tendencia al alza, demostrando una resiliencia al virus que ya quedó patente en verano durante la quinta ola.

Los ertes, que fueron un blindaje vital para el empleo de hasta 3,5 millones de trabajadores durante los meses más duros de la pandemia, se han visto reducidos a cotas residuales. En diciembre había 102.548 empleados afectados por un expediente de suspensión y casi la mitad estaban parcialmente suspendidos.

Y los datos de la evolución del paro confirman esa recuperación consolidada. El desempleo alargó este pasado diciembre su tendencia a la baja y encadenó 10 meses consecutivos de reducciones, una racha sin precedentes. España vio disminuir el desempleo este 2021 en 782.232 personas y se sitúa en un total de 3,1 millones de personas en paro, su nivel más bajo desde el 2007.

Cantidad, no siempre calidad

La fotografía que dejan los últimos datos publicados ayer por el Gobierno es que en España, para ganar los 776.478 afiliados a la Seguridad Social ganados durante el 2021, se firmaron 19,3 millones de contratos. «Es una anomalía», reconocía en rueda de prensa el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey. «Tenemos mucha confianza, mucha fe, en que podamos resolverlo definitivamente con la reforma laboral», añadió.  

El paquete de medidas consensuado con patronal y sindicatos contempla una simplificación del abanico de contratos temporales disponibles a tres: para tareas ocasionales previsibles, para tareas ocasionales imprevisibles y para cubrir bajas. Aquí el principal sacrificado es el contrato de obra y servicio, que durante el 2021 representó cuatro de cada 10 contratos temporales firmados y cuya duración media fue de 69 días. Ahora las empresas tendrán un periodo transitorio de tres meses durante los que podrán seguir haciendo contratos de este tipo mientras se adaptan a la nueva normativa, aunque dichos nuevos contratos no podrán durar más de seis meses.

«Cultura de la temporalidad»

«Los cambios estructurales llevan tiempo y este, sin duda, lo es. Durante los primeros meses puede haber, estadísticamente, un resultado positivo, pero para el efecto real deberemos esperar», apunta el economista de Fedea Florentino Flegueroso. «Desde la reforma del 1984 hay instalada una cultura de la temporalidad, con usos y costumbres que no se acabarán de un día para otro y que no van a resolverse solo con esta reforma», añade. «Puede conseguir reducir la temporalidad, pero no de forma drástica. No bajaremos al nivel de otros países europeos», señala la economista sénior de Funcas María Jesús Fernández

Si bien el empleo cerró el 2021 por encima de los niveles previos a la pandemia, no todos los sectores manejan mejores registros que en el 2019 y cómo se recuperen será clave a la hora de medir si sube o baja la temporalidad. El caso más evidente es el de la hostelería, uno de los pulmones de la ocupación en España, especialmente damnificado por las restricciones durante la pandemia y tradicionalmente usuario de altas dosis de eventualidad. «Hasta ahora la contratación indefinida se ha recuperado del impacto del covid antes que la eventual por ese efecto composición», alertan desde Funcas.

Eventualidad y rotación

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El éxito o fracaso de la reforma laboral no se medirá únicamente según los porcentajes de eventuales o indefinidos, sino en si sirve o no para reducir la rotación dentro de los puestos de trabajo. Es decir, si reduce el número de contratos temporales de muy corta duración. Según los últimos datos de contratación del 2021, dos de cada 10 contratos duraron menos de una semana. A este respecto, la reforma introduce un gravamen extra -adicional al ya existente- para los contratos de muy corta duración.

Así como la capacidad para alargar la vida de los contratos indefinidos, pues si bien estos no tienen una fecha de vencimiento predeterminada, no son necesariamente para toda la vida. Si bien el SEPE no ofrece cifras sobre la duración de los contratos fijos, según una investigación de Flegueroso y otros economistas de Fedea del 2018, alrededor del 40% de los contratos indefinidos no supera el año de duración.

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