Precio de la luz

Cuatro mitos sobre el consumo eléctrico que te ayudarán a reducir tus facturas

Verificat hace un 'fact-check' sobre varias afirmaciones para reducir el consumo eléctrico en plena escalada de precios

Una usuaria comprueba la lectura del contador y las facturas.

Una usuaria comprueba la lectura del contador y las facturas. / Álvaro Monge

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El precio de la electricidad en el mercado mayorista ha alcanzado máximos históricos desde hace meses y llegó a un pico de 319,03 euros el megavatio-hora a las ocho de la tarde del pasado 7 de octubre. Esto, unido al cambio de funcionamiento de la factura de la luz, inaugurado el 1 de junio de 2021 según el cual se aplica un precio u otro al consumo eléctrico en los hogares en función de la franja horaria en la que nos encontremos, ha multiplicado y diversificado los mitos y recomendaciones para reducir el consumo eléctrico. ¿Qué verdad se esconde tras ellos?

Falso - Los electrodomésticos en 'stand-by' apenas consumen

El horno, la televisión, la tostadora, el ordenador, el router… Solemos mantener conectados a la corriente estos y otros electrodomésticos —la mayoría—, aunque no los estemos utilizando. Este modo, en el que dejamos el aparato en reposo hasta su próximo uso sin desenchufarlo, se conoce como 'stand-by' (literalmente, “en espera”) y tiene un elevado gasto eléctrico. El consumo depende del aparato: por ejemplo, la televisión, el router, la TDT o el aire acondicionado, que suelen tener un piloto rojo encendido cuando están en modo reposo, tienen un gasto muy elevado.

La estadística de consumo por usos del sector residencial de 2019, realizada por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), separó “el consumo de los electrodomésticos del asociado al 'stand-by' de los mismos” para evaluar la importancia de este último. El estudio concluyó que una décima parte de la electricidad que consumen todos los electrodomésticos a lo largo del año se invierte en el modo reposo, un gasto que representa el 6,6% del consumo eléctrico total de la casa (incluyendo, además de los electrodomésticos, la calefacción, la iluminación o el agua caliente).  

Como es de esperar, las horas en las que el consumo fantasma es más elevado son las nocturnas (entre la medianoche y las ocho de la mañana), mientras que a lo largo del día este factor se reduce a niveles mucho menores.

Engañoso - Quitar los cargadores del enchufe, ahorra mucho en la factura de la luz

A raíz de lo anterior surge una duda con bastante frecuencia: ¿cambia mucho mi factura de la luz si dejo los cargadores del móvil puestos? En grandes electrodomésticos la diferencia es notoria (por eso la OCU aconseja desenchufarlos cuando nos vamos de vacaciones). ¿Qué ocurre con los cargadores del móvil? ¿Merece tanto la pena irlos desconectando cada vez que no se están usando? 

Al parecer, el impacto en el ahorro es despreciable al lado del resto de electrodomésticos con el ‘piloto rojo’. Los cables de carga del móvil, que comúnmente se dejan enchufados 'ad eternum' a la corriente pese a no tener el aparato cargando, consumen una energía residual que apenas se nota en las facturas.

En principio, un cargador enchufado sin móvil conectado gasta una media de 0,0002 kilovatios hora (kWh), lo que en un año asciende el consumo fantasma a 1,168 kWh (si se multiplican solo 16 de las 24 horas que tiene el día y asumiendo que lo cargamos cuando dormimos). En total, teniendo en cuenta que el precio del kWh en el momento de escribir estas líneas es de 0,23 euros, sale que el gasto de un cargador enchufado sin ser usado será de 0.26 euros anuales. 

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Falso - Los programas más largos de la lavadora gastan más 

La mayor parte de lavadoras actuales cuentan con el programa ECO entre sus opciones de lavado. Sin embargo, la larga duración de esta modalidad –invierten, de media, casi 40 minutos más en acabar el ciclo– lleva a dudar, en ocasiones, de la eficiencia de dicho programa. ¿Realmente permite ahorrar, si tarda más en lavar la ropa? Un estudio llevado a cabo en 2018 por la OCU concluyó que la opción ECO reduce un tercio el consumo energético y casi un 40% en cuanto al gasto de agua, a costa, eso sí, de la eficacia del lavado.

En realidad, lo que hacen los programas de ahorro económico es distribuir la energía y el agua a lo largo del proceso de lavado para evitar los picos máximos de consumo. Esto alarga el tiempo de funcionamiento pero permite reducir el consumo de recursos. En cambio, los programas más cortos requieren de un mayor gasto de agua y energía para realizar el mismo trabajo en un tiempo más reducido.

Otro factor importante a tener en cuenta para el ahorro energético al poner la lavadora es la temperatura del agua ya que, según explica el Institut Català d’Energia (Icaen) en su página web, el 90% del consumo energético de esta máquina se utiliza en calentar el agua. De hecho, una limpieza en frío ahorra un 25% más de energía que el modo ECO, según los datos recopilados por CHOICE, el principal defensor del consumidor australiano.

Pese a que sea en menor medida, el programa ECO también es una opción útil para reducir el consumo de los lavavajillas, tal como se refleja en la página del Icaen, ya que ahorra en torno a un 20% de energía y un 10% de agua.

Engañoso - Poner la calefacción al mínimo al salir consume menos que apagarla 

Más del 40% del consumo energético anual de los hogares españoles está generado por los sistemas de calefacción, aunque la mayor parte de las instalaciones no utilizan la electricidad como fuente de energía, sino que se basan en energías renovables, gas natural o productos petrolíferos. De media, la electricidad que gasta la calefacción en los hogares españoles oscila en torno al 7% del consumo eléctrico total.

En cualquier caso, la idea de mantener la calefacción encendida a niveles bajos en las horas en las que no estamos en casa para evitar el pico de gasto energético que se produce cada vez que encendemos la calefacción está muy extendida. Sin embargo, el IDAE recomienda en su página web “ajustar el encendido de la calefacción al horario real de ocupación de las viviendas y apagarla por la noche”, excepto en los hogares con muy mal aislamiento térmico, donde el consejo es ponerla a entre 15 y 17 grados centígrados para “dormir confortablemente”. El Icaen perfila que la decisión debe tomarse según el tiempo de ausencia, indicando que si este es breve, es mejor mantener el sistema encendido a 15ºC o en la posición económica.

Otro tema de debate en los hogares -y en el trabajo- es la temperatura del termostato. Está muy extendida la creencia de que, para calentar más deprisa un habitáculo, hay que poner una temperatura lo más elevada posible. Es decir, que cuanto mayor sea la temperatura a la que se programe la calefacción, antes se calentará la casa. Esto no es así, tal como indica el Departamento de Energía de Estados Unidos, sino que este método necesitará el mismo tiempo para alcanzar la temperatura deseada, con la diferencia que el sistema no parará ahí, sino que seguirá subiendo los grados del recinto hasta alcanzar la temperatura a la que se puso el termostato y, por lo tanto, acabará gastando una mayor energía.