Cuentas claras

Adiós al éxodo rural: los españoles siguen prefiriendo la casa en la gran ciudad

  • Veintiséis de las 50 capitales de provincia ganan peso en la compraventa de viviendas

  • San Sebastián, Barcelona, Madrid y Palma de Mallorca registran los precios más caros

Vista de la Ronda Litoral de Barcelona, con la Estació del Nord y el edificio de Gas Natural en primer término.

Vista de la Ronda Litoral de Barcelona, con la Estació del Nord y el edificio de Gas Natural en primer término. / Ferran Nadeu

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Gemma Martínez
Gemma Martínez

Directora adjunta de EL PERIÓDICO

Especialista en Economía. Trabajó 22 años en Expansión en Valencia, Barcelona, Nueva York y Madrid. Fue subdirectora de Levante-EMV.

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La vivienda en España es urbana, no rural, por mucho que una pandemia hiciera pensar lo contrario. Al menos esto es lo que se desprende del apetito de los compradores que, finalizado el periodo estricto del confinamiento asociado al covid, se dirigen a la gran ciudad. Así lo reflejan los datos oficiales de la compraventa de viviendas del Colegio de Registradores de la Propiedad, que sirven como termómetro para medir hasta qué punto las capitales de provincia tienen más atractivo que los municipios más pequeños en todo el país. Durante el segundo trimestre de 2021, veintiséis de las cincuenta capitales han ganado peso relativo sobre el total de operaciones de compraventa realizadas en sus respectivas provincias en este mismo periodo. 

Durante los meses de la pandemia los números apuntaban lo contrario y se produjo una cierta inercia hacia la búsqueda de vivienda en núcleos poblacionales con menor densidad de habitantes. Los registradores constataban la pérdida de relevancia del factor localización a la hora de elegir destino con respecto a otros factores como la superficie o la tipología de vivienda. Así fue durante el cuarto trimestre de 2020, donde 38 de las 50 capitales de provincia perdieron peso respecto al total de compraventas en su provincia, cifra que constaba la tendencia a la pérdida de peso relativo de los municipios con un mayor número de habitantes.

Ahora, en cambio, la situación se ha revertido y la ubicación vuelve a ser un factor determinante en la toma de decisiones de compra al cierre del segundo trimestre del año. 

El análisis de los datos revela que los cinco casos con un mayor peso de compraventas de la capital respecto al total de la respectiva provincia han sido Vitoria (72,03%), Zaragoza, Valladolid,, Córdoba y Orense. Por el contrario, las capitales de provincia con un menor peso con respecto al total de su provincia han sido Cádiz (6,86%), Pontevedra, Toledo, Girona y Santa Cruz de Tenerife.

El crecimiento de la demanda en las capitales de provincia ha provocado que los precios se hayan revalorizado, estando las viviendas más caras en San Sebastián (4.789 euros por metro cuadrado), Barcelona (4.165 euros), Madrid (3.543 euros ) y Palma de Mallorca (2.749 euros), con incrementos que oscilan entre el 8,2% de San Sebastián y el 0,6% de Palma. 

Anticipar las causas de estos cambios en los patrones de la búsqueda de vivienda es complicado, tanto durante la pandemia como ahora. Los resultados deben vigilarse durante un periodo amplio al tratarse de decisiones de compra familiares y personales relevantes y no inmediatas, como reconocen los propios registradores. Aunque sí existen algunas pistas que permiten explicar por qué actualmente el apetito de establecerse en municipios con menor densidad poblacional se ha frenado.

Por el lado de la oferta, existen más viviendas disponibles en las capitales entre otros motivos, por las defunciones a causa del covid. Parte de las casas han sido puestas en el mercado por los descendientes de sus propietarios. Estas capitales, además, son centros económicos de mayor entidad que los municipios con menor densidad de población y sus viviendas pueden convertirse en refugio para los inversores.

La demanda reacciona a estas condiciones de la oferta (que es más limitada en zonas rurales), pero también a otros condicionantes sociológicos. “Las grandes ciudades dejaron de ser atractivas en pandemia y no llegaban allí habitantes de otros núcleos rurales. Pero no se produjo un éxodo urbano claro hacia fuera con saldos migratorios negativos. Podría hablarse de que el mito del éxodo rural fue eso, un mito”, explica Joaquín Recaño, profesor de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona y subdirector de su Centro de Estudios Demográficos.

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Los movimientos poblacionales, efectivamente, "son lentos y requieren tiempo para consolidarse. En pandemia hubo interés y ciertos desplazamientos a municipios mas pequeños y cabeceras de comarca, pero da la impresión de que han sido bastante efímeros,” coincide Luis Camarero, catedrático de Sociología y Director del Departamento de Teoría, Metodología y Cambio Social de la UNED. La falta de oferta interesante para las familias, los problemas de conexión y la generalización del teletrabajo menor de lo esperado pueden haber contribuido a este menor interés por dejar las grandes ciudades.