En Catalunya

Los parados no ven viable hacerse autónomos: capitalizar la prestación para abrir negocios cae el 70% en 10 años

  • La pandemia acelera una tendencia a la baja al emprendimiento como alternativa al desempleo, según un informe del CTESC

Los repartidores autónomos de Seur continúan trabajando durante el periodo de confinamiento

Los repartidores autónomos de Seur continúan trabajando durante el periodo de confinamiento / Europa Press

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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Los parados no ven en hacerse autónomos una alternativa viable para volver a la actividad en Catalunya. O cada vez la ven menos factible. En la última década el número de nuevos parados que anualmente capitalizan su prestación para abrir un negocio ha caído el 70%, tal como constata el informe publicado este jueves por el Consell del Treball, Economic i Social (CTESC). Este también señala como esa tendencia a la baja se ha acelerado durante la pandemia, pues en el 2020 el número de capitalizaciones cayó el 31% en comparación con las registradas durante el 2019. En Catalunya hay algo más de medio millón de trabajadores por cuenta propia dados de alta.

El confinamiento y las restricciones no han sido el mejor reclamo para echarse a la piscina y montar un negocio, pese a que el número de nuevos desempleados con capacidad para capitalizar su prestación por desempleo se ha prácticamente triplicado. De los 299.314 desempleados que durante el 2020 tenían la opción de acumular el dinero cotizado y montar un nuevo negocio, solo 9.499 lo acabaron haciendo. Esa caída del 31% respecto al año anterior fue casi el doble de pronunciada que la que sufrieron aquellos con capital suficiente para crear una nueva sociedad. Pues la constitución de nuevas sociedades mercantiles cayó el 17,2% en Catalunya durante el 2020; según datos del INE.

La prudencia fue denominador común y se impuso entre aquellos que perdieron su empleo durante el primer año covid, aunque la opción del emprendimiento es cada vez menos atractiva. Tras el estallido de la anterior crisis, en el 2009 y con un número de nuevos parados muy similar al del 2020, un total de 32.695 desempleados capitalizaron su prestación para darse de alta como autónomos; 3,4 veces más.

Ingresos más bajos, menores coberturas sociales y peores pensiones, de media, que los asalariados son factores que no contribuyen a presentar el autoempleo como una fórmula atractiva. Según los cálculos de la Seguridad Social, el 46% de los autónomos en toda España declara ingresos inferiores al salario mínimo. Que en Catalunya la pensión media por jubilación de un asalariado (1.351 euros) sea el 39,3% superior a la de un autónomo (820 euros), tampoco seduce. Las bajas pensiones se explican, fundamentalmente, por las bajas cotizaciones que aporta el colectivo a la caja de la Seguridad Social. El 85,9% de los autónomos catalanes cotizan por la base mínima; una proporción casi idéntica que la media española.

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