Mercado laboral

Las pymes barcelonesas aceleran el despliegue del teletrabajo para evitar la fuga de talento

  • Las pymes de Barcelona ofrecen más frecuentemente ejercer a distancia que las del resto del país, ante la mayor competencia para retener ciertos perfiles

  • "El teletrabajo, para muchos profesionales, ya forma parte del proceso negociador para entrar a una empresa", explican los cazatalentos de Hays 

Un joven teletrabaja desde su domicilio

Un joven teletrabaja desde su domicilio / Manu Mitru

4
Se lee en minutos
Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

ver +

"Cuántos días y en qué condiciones podrá teletrabajar ya forma parte para muchos profesionales del proceso negociador para entrar a una empresa", explica el director ejecutivo de Hays España, Juanjo Jiménez. El ‘boom’ del teletrabajo que ha traído la pandemia ha cambiado las relaciones laborales en las compañías y las herramientas que las direcciones emplean para retener a los perfiles más buscados. Poder ejercer a distancia y en unas condiciones de flexibilidad que beneficien al empleado se ha convertido en requisito indispensable para aquellos trabajadores con mayor margen negociador y ello está obligando a las pymes a superar sus reticencias y acelerar el despliegue del trabajo a distancia si quieren poder competir con firmas más grandes.

"Empresas pequeñas, más familiares o de una tendencia más antigua en la gestión de personas se están adaptando a los nuevos requerimientos post pandemia de los profesionales", señala. “No les queda otro remedio para poder competir con otras empresas del mercado y no sufrir fugas de talento en su organización”, afirma el directivo de Hays. Esta consultora se dedica a conectar a empresas y profesionales liberales y, según explica Jiménez, lo que antes era solo una realidad en el sector IT o en algunas grandes multinacionales se ha convertido en una demanda transversal en todos los sectores económicos. "Hay, además, un factor generacional muy importante", añade. 

Los datos de una encuesta realizada por la patronal Pimec en la ciudad de Barcelona, a los que ha tenido acceso EL PERIÓDICO en exclusiva, apuntan en dicha línea. Según los mismos, el 55,1% de las pymes consultadas está estudiando como implantar el teletrabajo de manera permanente; 20 puntos por encima de la media catalana. "Cada vez irá a más. Ya pasó algo similar cuando se empezaron a aplicar jornadas a la carta o horarios flexibles, que se convirtió en un factor de competencia entre empresas para retener talento. En Barcelona se suma un elemento muy importante que es el factor espacio. El metro cuadrado es mucho más caro para las empresas que en el resto del país y desplazarse hasta Barcelona desde fuera es mucho más caro para los trabajadores", explica el secretario general de la patronal, Josep Ginesta. Un convergencia de intereses que explica esa aceleración del teletrabajo en la capital catalana.

El modelo de teletrabajo por el que están apostando las pymes barcelonesas; según constata el estudio de Pimec, y que coincide con el más frecuente entre las grandes compañías, según la experiencia de Hays, es el híbrido. Es decir, no un teletrabajo total, sino algunos días en casa y otros en la oficina; o algunas horas en casa y otras en la oficina. Concretamente el sondeo de Pimec señala que el 46,4% de las pymes apuestan por ofrecer entre dos y tres días a la semana en casa. 

"Flexibilidad sí, pero con límites"

No es una tendencia ni mucho menos absoluta y aquellos perfiles menos cualificados, más sustituibles o donde es fácticamente imposible que ejerzan a distancia –desde un camarero hasta un dependiente, pasando por los transportistas- viven ajenos a este fenómeno. Para otros sucede casi al contrario, que teletrabajan más de lo que querrían, como es el caso de muchos operadores de centros de atención telefónica. Fuentes sindicales explican que empresas del sector obligan a los nuevos contratados a operar directamente desde sus casas, dado el ahorro en oficinas que ello les permite, y que si no aceptan este requisito no los contratan.  

Noticias relacionadas

Caso diferente es el de David, que es auditor en una de las principales empresas del sector de la consultoría; popularmente conocidas como 'Big Four' (Deloitte, PwC, EY y KPMG). David ya teletrabajaba antes de la pandemia. "Trabajamos al ritmo del cliente y muchas veces directamente con ellos, lo que implica que antes de la pandemia íbamos físicamente a sus sedes y luego no tenía mucho sentido que volviéramos a la oficina y rematábamos en casa”, explica. La covid cambió este ‘modus operandi’, pues tanto la consultora donde trabaja como los clientes adoptaron el teletrabajo y muchos de los segundos todavía no lo han revertido. Lo que implica que la reunión que antes era cara a cara, ahora se ha mudado al Zoom, Jitsi o similares. “Ahora tengo dos oficinas, la de la empresa, a la que voy de tanto en tanto por decisión propia, porque me gusta ver a mis compañeros, y la de mi casa”, cuenta.

¿Se ve dejando de teletrabajar? “Me costaría muchísimo, a todo te adaptas, pero yo me sentiría encerrado”, responde. “Yo quiero flexibilidad. El trabajador tiene que ser coherente con lo que hace, no tiene sentido que te obliguen a ir a la oficina unos días determinados a la semana si justo esa semana necesitas teletrabajar más y a la siguiente menos. Pero quiero una flexibilidad que no sea estar 24 horas disponible. Durante esta pandemia he vivido como las horas laborales y las personales se mezclaban. Acabas trabajando muchas más horas y eso desgasta y quema. Y aquí cuando te quemas, te vas”, afirma.