Cuentas públicas

¿Acierta algún gobierno en la previsión de ingresos tributarios?

La diferencia entre los tributos recaudados y los que estimados puede llegar a ser gigantesca

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el momento en que recibió la cartera ministerial de su antecesor, Cristóbal Montoro, en junio del 2018.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el momento en que recibió la cartera ministerial de su antecesor, Cristóbal Montoro, en junio del 2018. / PAUL HANNA /REUTERS

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Agustí Sala
Agustí Sala

Redactor jefe de Economía

Especialista en Además de El Periódico, trabajé de 1989 a 1990 en La Economía 16, como responsable de Economía en el Diari de Barcelona, de 1989 a 1990; en la sección de Economía de TVE Catalunya de 1987 a 1989, en Antena 3 de Radio, de 1985 a 1987 y en el Diari Menorca, de 1983 a 1985 y Radio 80-Menorca. Además la licenciatura en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona (1992-1986), tengo un posgrado en dirección general (PDG) 2011-2012y un curso de Márketing Digital y Redes Sociales por la EAE Business School

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Los presupuestos tienen un gran componente de estimación, en especial en el apartado de los ingresos, que se suelen utilizar para cuadrar las cuentas o para que el déficit no resulte tan abultado. Al menos en el papel. El Gobierno, en el proyecto de cuentas del Estado para 2022, que entregará este miércoles en el Congreso de los Diputados, espera alcanzar una cota récord de recaudación tributaria de más de más de 232.000 millones, gracias a la recuperación económica prevista, impulsada a su vez por los más de 18.000 millones de euros que tiene previstos la Comisión Europa (UE) a través del fondo 'Next Generation', aunque supeditados a reformas como las relacionadas con el mercado laboral o las pensiones.

El historial de previsiones demuestra que, en unos ejercicios los gobiernos se han pasado de optimistas y han recaudado menos de lo presupuestado y en otros se han quedado cortos y la realidad ha superado las estimaciones con mayores ingresos. Entre 1998 y 2018 -cuentas que luego se prorrogaron en 2019, con la moción de censura que dio el Gobierno a los socialistas al no poderse aprobar en el parlamento un nuevo proyecto, y 2020, tras las elecciones generales del 19-N, que desembocaron en el Ejecutivo de coalición del PSOE y Unidas Podemos-, en 10 ejercicios se recaudó más de lo previsto y en 11, menos.

La pandemia del coronavirus hizo que el año pasado se recaudaran 194.051 millones de euros, muy por debajo de los más de 210.000 que se presupuestaron en las cuentas de 2018 del Gobierno del PP , prorrogadas primero con el primer Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez y luego con el de coalición con Unidad Podemos, hasta que entraron en vigor las de 2021. En el proyecto nonato de Presupuestos para 2019, la ministra socialista de Hacienda, María Jesús Montero, previó unos ingresos tributarios de 227.356 millones. Ese ejercicio no se llegó a esa cifra pero se alcanzó la recaudación sin precedentes de 212.808 millones de euros en tributos. En 2020, con la crisis del coronavirus se desplomó hasta el nivel de 2017.

Para el actual ejercicio 2021, el Ejecutivo de Pedro Sánchez espera alcanzar un nuevo récord de ingresos por tributos de 214.995 millones, según el avance de liquidación. Esta cantidad se vuelve a quedar corta, en 7.112 millones, respecto de los 222.107 millones presupuestados inicialmente.

A partir de la liquidación prevista para 2022, Hacienda eleva hasta los 232.352 la estimación de ingresos tributarios para el año que viene, impulsada por el alza del 38% en el impuesto de sociedades (que estrenará un tipo mínimo del 15%, como el que han acordado 136 países con la OCDE a escala global para las grandes compañías) y por un IRPF que se espera que alcance los 100.000 millones de recaudación, con un aumento del 6,7% gracias a la recuperación económica y el empleo.

Crecimiento y fondos

Para alcanzar ese objetivo se tendrá que crecer el 6,5% este año y el 7% el que viene (el 7,6% y el 8,5% en términos nominales respectivamente, sumando del deflactor del PIB). El Gobierno mantiene sus previsiones a pesar de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) revisó a la baja la estimación que había hecho un mes antes, del 2,8% en el segundo trimestre de este año, hasta el 1,1%. Y además dependerá también de que se acometan las reformas ligadas a la obtención de los fondos europeos, que a su vez pueden acelerar el crecimiento si se usan eficientemente. El Gobierno calcula que los 69.000 millones europeos en los tres primeros años pueden sumar dos puntos porcentules de crecimiento anual adicional, según el plan de transformación del Ejecutivo.

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El mayor desvío entre lo presupuestado y lo efectivamente recaudado en el periodo analizado se produjo en 2009, como consecuencia de la crisis financiera: la diferencia entre lo estimado y lo liquidado se quedó corta en 45.000 millones. Fue un ejercicio en el que durante cuatro meses aún era vicepresidente económico Pedro Solbes, y el resto del año, la también socialista Elena Salgado, con José Luis Rodríguez Zapatero de presidente. El ejercicio anterior, 2008 es el segundo con mayor desfase entre lo previsto y lo recaudado, con más de 30.000 millones de diferencia.

Desde 2002 hasta 2007, predominaron las variaciones en positivo, es decir, los ingresos tributarios fueron finalmente mayores de los previstos, con un récord en 2006, con 14.064 millones, con Pedro Solbes también al frente de las cuentas públicas. El popular Cristóbal Montoro, por su parte, que fue titular de Hacienda entre 2000 y 2004, con José María Aznar de presidente, y entre 2011 y 2018, con Mariano Rajoy, se distinguió en sus primeros mandatos por quedarse corto en sus estimaciones. En cambio, en la última etapa fue excesivamente optimista, batiendo su récord con 9.013 millones por debajo de lo previsto en 2013. Si se suman los desfases durante la etapa 2012 a 2018 (hasta junio) llegan a los 34.000 millones.