Balance para el contribuyente

La fusión CaixaBank-Bankia revaloriza un 71% la participación del Estado en un año

  • La integración mejora la perspectiva de recuperación de ayudas, pero lejos de lo necesario para reintegrar todo lo aportado

José Ignacio Goirigolzarri, entonces presidente de Bankia y hoy de CaixaBank, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco catalán, en la presentación de la fusión de las dos entidades hace justo un año.

José Ignacio Goirigolzarri, entonces presidente de Bankia y hoy de CaixaBank, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco catalán, en la presentación de la fusión de las dos entidades hace justo un año. / AFP / DAVID CAMPOS

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

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Doce meses después de que los consejos de CaixaBank y Bankia aprobasen su fusión, la operación está resultando ser un buen negocio para los contribuyentes españoles. Eso sí, partiendo de la base de que es prácticamente imposible que el Estado recupere todas las ayudas que inyectó en el banco heredero de Caja Madrid y Bancaja, las dos cajas controladas por el PP que ejemplificaron los excesos que llevaron a la anterior crisis. Desde que los dos bancos reconocieron públicamente las negociaciones (unos días antes de que los administradores suscribieran el acuerdo de integración, de lo que este sábado se cumple un año), la participación del Estado se ha revalorizado en un 71% y unos 1.397 millones de euros, de 1.965 a 3.362 millones.

La mejora responde tanto a la prima pagada por el banco de origen catalán (20% respecto a la cotización previa de la entidad nacionalizada) como a la subida en bolsa de CaixaBank desde que absorbió Bankia el pasado 26 de marzo. La revalorización hubiera resultado con toda probabilidad inalcanzable si las dos entidades hubieran seguido en solitario. La madrileña estaba fuertemente penalizada en bolsa desde hacía años por su alta exposición a las hipotecas en un entorno de bajos tipos de interés y por la presencia de un accionista mayoritario con obligación de vender (el Estado), mientras que la controlada por la Fundación Bancaria La Caixa se ha beneficiado del aumento de su tamaño y los ahorros de gastos previstos, así como de haber comprado un banco fuertemente capitalizado a un precio inferior a su valor contable.

El pasado diciembre, José Ignacio Goirigolzarri, entonces presidente del primero y hoy del segundo, ya anticipó que, según las previsiones de los analistas, el beneficio por acción de la entidad combinada alcanzará los 0,33 céntimos en 2022, "un 28% superior al nivel que obtendría Caixabank de forma independiente, y casi un 70% superior al que obtendría Bankia". Al cierre de septiembre de 2020, el beneficio por título de la entidad nacionalizada era de apenas 0,08 euros y el de la catalana, 0,17 euros, ambos penalizados por la pandemia, mientras que el pasado junio el de la nueva CaixaBank estaba ya en línea con el augurado por el banquero vasco para el año que viene: 0,34 euros (0,78 euros incluyendo los beneficios contables extraordinarios de la fusión).

Pendientes de las sinergias

Por ponerlo en perspectiva, el Ibex 35 ha subido desde el anuncio de la operación un 25%, frente al 42% en que se ha revalorizado CaixaBank. La mayoría de los otros bancos cotizados españoles han subido más (BBVA el 133%, Sabadell el 95% y Santander el 72%, frente al 16% de Bankinter y el 42% de Unicaja), igual que el índice de los grandes bancos europeos (58%). Pero más allá de algunos factores particulares (el BBVA ha vendido su filial estadounidense), la diferencia responde principalmente a que la cotización de la entidad catalana comenzó a recuperarse antes del impacto del covid. Si se toma la evolución desde el día antes de que el Gobierno decretase el confinamiento en marzo de 2020, el banco fusionado está en la zona media (BBVA el 86%, Bankinter el 78%, Eurostoxx Banks el 68%, CaixaBank el 43%, Santander el 40% y Sabadell y Unicaja el 25%).

Los inversores, así, están pendientes de que la entidad logre plasmar las sinergias previstas (940 millones anuales de recorte de gastos y otros 290 millones de mayores ingresos) para seguir empujando la cotización. De momento, CaixaBank ha logrado ejecutar la mayoría de los pasos previstos de la integración a gran velocidad. El pasado julio, acordó con los sindicatos un ere con 6.452 salidas, por debajo de las 8.291 planteadas inicialmente, para el que se han presentado 8.208 voluntarios. El banco ha trasladado este viernes a los sindicatos que acepta 6.058 solicitudes. Además, el 12 de noviembre se producirá la integración tecnológica, el último gran hito pendiente.

Potencial de revalorización

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La opinión del mercado sobre CaixaBank, en cualquier caso, ha mejorado en un año gracias a la fusión, así como a la recuperación económica propiciada por la vacunación y a la perspectiva de que los bancos centrales suban tipos antes de lo que el mercado esperaba hace unos meses. El consenso de analistas le ve un potencial de revalorización del 16%, hasta los 3,11 euros por acción. Está en línea con el que apreciaban antes del anuncio de fusión (22%, hasta los 2,22 euros), pese a haber subido ya ese 42%. Además, es el segundo banco español con mejores recomendaciones: el 96% de los analistas aconseja comprar (58%) o mantener (38%), algo más que hace un año (93%), por delante de BBVA (45% y 45%), Bankinter (44% y 41%) y Sabadell (15% y 62%) y solo por detrás de Santander (71% y 23%).   

CaixaBank es, así, la gran esperanza del Estado para aumentar la recuperación de ayudas públicas a la banca, después de que en el resto de entidades se perdió todo o la inmensa mayoría de lo inyectado. De momento, las arcas públicas solo han ingresado 346 millones de euros por los 24.069 millones que aportaron al grupo BFA-Bankia, ya que los 3.303 devueltos por Bankia y los 34 millones pagados por CaixaBank como dividendo han servido para cubrir las abultadas pérdidas acumuladas por su matriz BFA desde el 2015 a causa del desplome bursátil de su participada. Los 3.362 millones que vale ahora en bolsa la participación del Estado solo suponen un 13,9% de la cifra del rescate, con lo que deberían revalorizarse un muy improbable 615% para que los contribuyentes recuperen todo.