Política monetaria

El BCE suaviza su apoyo a la economía por primera vez en la pandemia

  • El banco central reducirá "ligeramente" la compra de deuda en el cuarto trimestre, pero mantiene el resto de medidas contra el covid

  • La autoridad monetaria prevé más crecimiento e inflación y deja para diciembre la revisión general de su estrategia de estímulos

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. / Neil Hall (EFE)

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

Escribe desde Madrid

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Primera rebaja de estímulos a la economía por parte del Banco Central Europeo (BCE) desde la llegada del coronavirus. Pero parcial y limitada. A pesar de la quinta ola de la pandemia provocada durante el verano por la variante delta del covid, la autoridad monetaria estima que la zona euro crecerá este año más de lo que tenía previsto. En consecuencia, su consejo de gobierno ha decidido este jueves que el ritmo de compras de deuda pública y privada de su programa de emergencia frente a la pandemia (PEPP) será entre octubre y diciembre "ligeramente inferior al de los dos trimestres anteriores". 

La cúpula del organismo, eso sí, ha querido subrayar que no se trata todavía de un cambio de estrategia, sino de una "recalibración", y se ha emplazado a la reunión de diciembre para discutir y comunicar sus nuevos planes. "The lady isn’t tapering (La señora no está disminuyendo apoyos)", ha defendido su presidenta, Christine Lagarde, parafraseando la sentencia con la que Margaret Thatcher se negó a dar marcha atrás en sus medidas de liberalización de la economía en 1980, al comienzo de su mandato como primera ministra del Reino Unido ("The lady's not for turning").  

El PEPP, lanzado en marzo del año pasado y dotado con 1,85 billones de dólares, ha permitido comprimir las diferencias entre las primas de riesgo nacionales (posibilidad de impago a ojos del mercado), con lo que ha reducido los costes de financiación en las economías del euro y facilitado que los Gobiernos puedan financiar de forma barata sus medidas contra los impactos del coronavirus. El pasado marzo, las compras mensuales se elevaron hasta los 80.000 millones ante las tensiones registradas en algunos mercados, pero el BCE las va a reducir ahora (algunos analistas estiman que a entre 60.000 y 70.000 millones) porque entiende que la recuperación permite hacerlo sin que el coste de endeudarse se resienta. 

Más PIB e inflación

Los economistas de la institución, así, estiman que, aunque el crecimiento en el segundo semestre será "ligeramente" menor del que preveían hace tres meses a causa de la variante delta, el fuerte repunte de la actividad en el segundo trimestre (2,2%) permitirá que la zona euro crezca un 5% este año, frente al 4,6% que calculaban en junio. Y lo que es más significativo, ahora estiman que el PIB de la unión monetaria superará el nivel prepandemia a finales de año, dos trimestres antes de lo calculado inicialmente. La previsión del 2022 la han rebajado ligerísimamente (del 4,7% al 4,6%) y la del 2023 la han dejado sin cambios (2,1%). 

La estimación de inflación -que es la principal preocupación del BCE porque su mandato oficial se limita a procurar la estabilidad de precios- también se ha revisado al alza. Ahora calcula que se situará en el 2,2% este año, el 1,7% el próximo y el 1,5% en 2023, por encima de lo que esperaba en junio (1,9%, 1,5% y 1,4%). La subyacente (que no tiene en cuenta los precios energéticos ni de alimentos no elaborados) también se prevé más alta: 1,3%, 1,4% y 1,5%, en lugar de 1,1%, 1,3% y 1,4%, respectivamente. 

Lagarde, en cualquier caso, ha subrayado que la previsión de precios está "muy lejos" de cumplir las condiciones fijadas en julio por el BCE (situarse en el 2% a medio plazo y de forma sostenida) para subir tipos por primera vez en una década y desde los niveles mínimos en que llevan desde 2016. El IPC de la eurozona escaló en agosto al 3%, máximo desde octubre de 2011. Pero la autoridad monetaria sigue pensando que, aunque "subirá más" en otoño, bajará el año que viene porque el alza se debe a razones transitorias. Y aunque no forme parte de su mandato, también tiene en cuenta que aún hay dos millones de ocupados menos que antes del covid. 

Diciembre clave

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Así las cosas, la clave ahora es qué decide hacer la cúpula del BCE en su reunión de diciembre. El PEPP, oficialmente, seguirá en vigor "al menos hasta final de marzo de 2022 y, en todo caso, hasta que considere que la fase de crisis del coronavirus ha terminado". Pero con la actual evolución de la economía, todo parece indicar que podría acabar o verse notablemente recortado al cierre del primer trimestre del año que viene si un recrudecimiento de la pandemia no descarrila la recuperación. 

A cambio, Lagarde ha venido a insinuar que se podrían implementar otras medidas, como realizar nuevas inyecciones de liquidez barata a la banca y aumentar el programa de compras de activos (APP), lanzado mucho antes de la llegada del coronavirus y que actualmente tiene un ritmo mensual de 20.000 millones de euros. Eso sí, ha precisado que el consejo no ha discutido nada al respecto este jueves, y además ha subrayado, para espantar los fantasmas de nuevas tensiones en el mismo, que el menor ritmo de compras se ha decidido por unanimidad.