Trámite administrativo

La Generalitat exige a Aena más garantías para proteger La Ricarda en la ampliación de El Prat

  • Aena presenta el proyecto que debe aprobar el Gobierno este mes para su posterior negociación en una comisión de seguimiento

  • El Govern insiste en que la decisión final se tomará tras conocer el estudio del impacto ambiental de la nueva pista

El aeropuerto del Prat limita con el espacio natural de La Ricarda  

El aeropuerto del Prat limita con el espacio natural de La Ricarda   / Ferran Nadeu (EPC)

6
Se lee en minutos
Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

Escribe desde Barcelona

ver +

Aena dio este viernes un paso clave para la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat. La empresa remitió a la Comisión de Coordinación Aeroportuaria de Catalunya, integrada por el Govern, ayuntamientos y otras partes implicadas, el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA). Se trata de un informe en el que se justifica el plan de ingresos, gastos e inversiones previstas para la ampliación, que permitirá elevar el número de operaciones en la infraestructura a unas 90 por hora. Esa ampliación permitiría incrementar la capacidad de viajeros de 53 millones al año a 70 millones. El DORA extiende la tercera pista hacia el Este, lo que supondría afectar la laguna de La Ricarda, espacio natural protegido por la red europea 2000. Horas después la presentación del documento, el presidente del Govern, Pere Aragonès, exigió a Aena más garantías para proteger La Ricarda, aunque en la práctica el Govern mantiene la posición global de seguir adelante con la ampliación y no vetar el desarrollo futuro del Aeropuerto de Barcelona como una infraestructura clave del desarrollo económico de Catalunya.

Aragonès aseguró mediante un tuit que «Cada paso que se haga debe incluir el compromiso de consenso. Preservar los espacios naturales no es una opción, es una obligación no negociable», dijo el presidente. Esta declaración puede interpretarse como un mensaje al vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, para que vele por el cumplimiento de todas las garantías y que se respete lo acordado entre Generalitat, Gobierno y Aena el pasado 2 de agosto para ampliar el aeropuerto.

"La ampliación del campo de vuelos, y concretamente de la pista 07R/25L y sus rodaduras asociadas hacia el este, manteniendo el umbral para aterrizajes en la ubicación actual, afectaría a zonas de la Red Natura 2000, por lo que es precisa también la inclusión de las actuaciones correspondientes a las medidas compensatorias y de los terrenos que fuera necesario adquirir a tal fin, en las inversiones 2022-2026", indica el documento, que está previsto que se apruebe en el Consejo de Ministros antes del 30 de septiembre. Una de las novedades sutiles del proyecto presentado oficialmente es que no se especifica el grado de afectación del espacio natural, en un principio planteado en el alargamiento de la pista en 500 metros, algo que deberá negociarse y justificarse durante todo el proceso con las partes afectadas. Pero la ampliación de la pista se da por descontado, sea afectando en mayor o menor medida a La Ricarda, o al Remolar, otro espacio protegido en la zona sur.

Propuestas complementarias 

El Govern de Pere Aragonès pone globalmente condiciones a la ampliación del Aeropuerto de Barcelona y confía en que el proyecto final aprobado por Bruselas sea fruto de un amplio consenso institucional. El DORA es un documento que presupuesta el proyecto y se encarga de fijar las futuras tarifas aeroportuarias acorde a la previsión de incremento de actividad. El proyecto final depende del plan director, un documento que ha de pasar los filtros de la Generalitat, del Estado y de la Comisión Europea. Tiene el Govern derecho de veto si el proyecto final no se ajusta a sus exigencias. Y la definición de ese plan director depende de una comisión de seguimiento en la que participan los municipios afectados, por lo que resulta fundamental que no se boicotee esa comisión si se pretende alcanzar una solución aceptable por todas las partes.

Una de las objeciones del Govern al proyecto presentado por Aena es que la ampliación de la pista sea de 500 metros de longitud. Un estudio independiente debería justificar exactamente que ampliación es necesaria para incrementar la operatividad del aeropuerto. El Govern quiere que el plan para el Aeropuerto de Barcelona esté acompañado por inversiones importantes para los aeropuertos de Reus y de Girona (como destino final de viajeros) y la mejora de la red ferroviaria de alta velocidad. Otra exigencia, y quizá la más importante, es que cualquier ampliación del Aeropuerto de Barcelona sirva para situarlo como 'hub' internacional, no para incrementar el número de viajeros que llegan a la ciudad. Se pretende una ampliación cualitativa más que cuantitativa y que sea posible, por ejemplo, duplicar el número de vuelos intercontinentales. 

La misma Aena se ha mostrado favorable a buscar las alternativas necesarias para llevar a cabo la mejora de la operativa aeroportuaria "poniendo por delante incluso las reformas medioambientales necesarias" y priorizándolas en el tiempo, aunque las exigencias del Govern todavía no se han puesto sobre la mesa de ninguna negociación formal del proyecto. 

El plan presentado por Aena cumple el calendario previsto. Tras la aprobación del Consejo de Ministros, con cambios o no, una comisión de seguimiento con representación de los ayuntamientos, grupos ecologistas y el Govern deberá buscar alternativas y mejoras al plan. Esa negociación podría prolongarse durante los próximos cuatro años y el nuevo aeropuerto difícilmente estará operativo antes del 2030. En la práctica, se espera que tras la aprobación por parte del Gobierno de Pedro Sánchez se ponga en marcha un estudio medioambiental independiente y de análisis operativo de la infraestructura que permita reducir el impacto en La Ricarda, que en los primeros proyectos requería la prolongación de la pista de despegue en 500 metros de espacio protegido. Fuentes del Govern catalán confían en que existe un amplio margen de negociación para limitar la afectación de manera relevante.

La Terminal 1 y la Terminal Satélite

El documento del DORA fija la planificación estratégica y las inversiones de la compañía para el periodo 2022-2026 y en el Aeropuerto de Barcelona y apuesta por su desarrollo a través de dos proyectos vinculados: la ampliación y remodelación de la Terminal 1 y la nueva Terminal Satélite, y la ampliación del campo de vuelos mediante el alargamiento de la tercera pista.

La inversión global es de más de 1.700 millones de euros. Para el próximo lustro, la inversión prevista de Aena en El Prat es de 364,96 millones de euros, con 108,47 millones para la remodelación de la T1 y la nueva Terminal Satélite y 92,06 millones para el concepto 'Ampliación campo de vuelo', relacionado con el alargamiento de la tercera pista.

Aunque planifica que esté operativa en 2029, Aena reconoce que la ampliación de la tercera pista afectando los espacios naturales protegidos "está condicionada a tener la cobertura necesaria que posibilite su ejecución materializada en un nuevo Plan Director, cuyo proceso de tramitación se prevé largo por su dependencia de varias administraciones y sus organismos competentes, incluyendo la Comisión Europea". En la Administración catalana entienden que no tiene sentido boicotear la comisión de seguimiento del plan, ya que será el único instrumento para consensuar una salida que defienda los intereses de las poblaciones vecinas, el medioambiente y el desarrollo de la infraestructura como un futuro hub internacional. Esta comisión de seguimiento deberá redactar el plan director final con obligaciones y compensaciones definidas para Aena. Al final de esos cuatro años, la declaración medioambiental requerirá el apoyo del Gobierno, del Govern y de la UE.

Noticias relacionadas

El pasado julio, la Comisión Europea (CE) advirtió a España de que una eventual ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat no debe "afectar de forma significativa" al Delta del Llobregat, perteneciente a la red europea Natura 2000. Y hace apenas unos días, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, aseguró que la ampliación del aeropuerto del Prat "no saldrá adelante" si no cumple "todas las garantías medioambientales".