El retorno laboral

Las empresas planean una vuelta flexible a la oficina en septiembre

  • Las patronales constatan la preferencia por un modelo mixto con uno, dos o tres días de teletrabajo

  • Algunas compañías en EEUU han retrasado el retorno hasta enero pero en España se va a una mayor presencialidad

Las empresas planean una vuelta flexible a la oficina en septiembre
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Rosa María Sánchez
Rosa María Sánchez

Redactora jefe

Especialista en Macroeconomía, presupuestos, impuestos y pensiones.

Escribe desde Madrid

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El 1 de septiembre marca el retorno masivo a la actividad laboral tras el periodo estival de agosto. Antes del verano, en junio, muchas empresas planearon una mayor presencialidad de sus empleados en las oficinas a partir de septiembre, en la confianza de que el programado avance en la vacunación permitiría mantener la pandemia bajo control.

En líneas generales la vacunación ha avanzado a los ritmos previstos y la población vacunada ya roza el 70%. Pero la propagación de la variante Delta desmiente que el virus ya esté bajo control y en este contexto, algunas grandes multinacionales en EEUU han decidido retrasar a enero la vuelta a la oficina de sus trabajadores. Es el caso de las tecnológicas Apple, Facebook o Amazon.

En España, al menos de momento, el mes de septiembre se atisba como el del fin del teletrabajo como figura dominante, sin abandonarlo del todo. La mayor parte de las grandes compañías ya habían iniciado antes del verano un retorno gradual a la oficina y, con carácter general, se han diseñado planes flexibles que combinan diferentes dosis de presencialidad y teletrabajo de cara al gran retorno, a partir del 1 de septiembre. 

A partir del 1 de septiembre, Caixabank, por ejemplo, prevé aumentar la presencia física en sus centros corporativos desde el 35% actual del aforo al 50%. También a partir del próximo miércoles, BBVA pone en marcha un modelo de trabajo híbrido basado en la flexibilidad, que de forma general establece un 40% del trabajo en remoto y un 60% presencial, explican en la entidad. 

Fórmula mixta, pactada y reversible

“Estamos constatando que se va a un modelo mixto, en el que pueda haber uno o dos días de teletrabajo a la semana, tal vez tres, pero donde la presencialidad va a ser necesaria”, explica Andreu Cruañas, presidente de la patronal de empresas de trabajo temporal Asempleo y miembro de las juntas directivas de CEOE y de Cepyme. “A lo mejor se harán coincidir los días de presencialidad con los de más reuniones”, aventura; o tal vez “habrá temporadas en las que sea más intensa o la presencia física o el teletrabajo”. Pero lo que tiene muy claro es que “vamos a ir a una fórmula mixta, pactada y reversible”, de presencialidad y trabajo a distancia. La clave estará en plantear la combinación adecuada de porcentajes de presencialidad y de teletrabajo que permitan un equilibrio entre el interés del trabajador y su productividad, según Cruañas.

Desde Asempleo se perciben las ventajas que el teletrabajo supone para los empleados en términos de mejor conciliación familiar y ahorro de tiempo de transporte, pero también detectan “un movimiento a favor de incrementar la presencialidad incluso entre los propios trabajadores” para esquivar los perjuicios del aislamiento y de las condiciones laborales no siempre idóneas en el hogar (espacios, mobiliario…). Con todo, Cruañas advierte de que “en 2022 aún tendremos que convivir con la pandemia” y que esta circunstancia aún condicionará la organización del trabajo.

“Es previsible que a partir del verano, e incluso cuando se ponga fin definitivamente a la pandemia, subsista parte del incremento exponencial del número de empresas que instauraron el teletrabajo y, muy especialmente, la implantación de un modelo híbrido que combine el teletrabajo con la presencialidad”, admite Javier Ibars, director del departamento de Relaciones Laborales y Asuntos Sociales de Foment. No obstante, advierte de que “no se debe perder de vista que nuestra estructura productiva obliga a que numerosas empresas y sectores, por su propia naturaleza, presten servicios de forma exclusivamente presencial o para la mayor parte de sus actividades”.

Ese modelo semipresencial implica consecuencias sobre la gestión de los espacios físicos. De una parte, el progresivo retorno al centro de trabajo a medida que se avanza en el control del virus está estimulando el mercado inmobiliario de las oficinas. De otra, la persistencia de dosis de teletrabajo está llevando a las compañías a plantearse una reducción de espacios o cambiar de sede. Diferentes estudios de KPMG publicados en los últimos meses subrayan estas tendencias: el 17% de consejeros delegados encuestados señala que reducirá su espacio físico (un porcentaje, en todo caso, menor al 70% de agosto de 2020 cuando el dominio del teletrabajo era absoluto). La consultora estima que las grandes compañías reducirán sus necesidades de espacio un 7% de media. 

Más difícil para las pymes

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UGT y CCOO coinciden con quienes ven a medio plazo la generalización de un modelo mixto, pero también prevén una tendencia a la baja del teletrabajo con el retorno de las vacaciones, sobre todo en las pymes, con mayores dificultades para implementar sistema remotos. Con todo, un reciente estudio de Telefónica constata que “el 61% de las pymes españolas facilitará el teletrabajo a sus empleados en los próximos meses”. Según el estudio, realizado entre 542.122 empresas de entre 3 y 199 empleados, el 35% de las pymes dispone de un modelo estructurado de trabajo a distancia.

Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) citados por la firma de recursos humanos Randstad, al 63% de los españoles le gustaría continuar trabajando de manera remota, mientras que el 30,6% no comparte este planteamiento. En su Informe teletrabajo en España, Randstad prevé que el teletrabajo continuará creciendo más allá de la pandemia, permitiendo que el 30,6% de los ocupados puedan trabajar de este modo en los próximos años, frente a la tasa actual del 16,6%. En algunas comunidades como Madrid este porcentaje llegará previsiblemente al 35,9%, o al 33,5% en Catalunya. Por sectores, las mayores previsiones de teletrabajo se concentran en los sectores de información y comunicaciones (67,3%), actividades inmobiliarias (64,2%), educación (61%) y sector financiero (61%), entre otros.