Aerolínea en crisis

Alitalia deja de operar y cancela sus vuelos desde el 15 de octubre

Unos 250.000 viajeros deberán elegir entre adelantar sus billetes antes del cierre o exigir su reembolso

Un avión de Alitalia, detenido en el aeropuerto romano de Fiumicino.

Un avión de Alitalia, detenido en el aeropuerto romano de Fiumicino. / REUTERS / TONY GENTILE

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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La gran reestructuración de Alitalia, que sobre la base de un acuerdo entre la Comisión Europea y el Gobierno italiano ya no existirá como tal y en octubre pasará a llamarse ITA (Italia Trasporto Aereo), dejará en tierra a todos los viajeros con reservas después del 14 de ese mes. A partir del día siguiente a esta fecha, de hecho, se realizarán los primeros vuelos de la nueva compañía, y todas las reservas realizadas bajo el anterior nombre de la empresa ya no serán válidas, como ha confirmado este jueves un portavoz de Alitalia a EL PERIÓDICO.

Con ello, todos los pasajeros afectados tendrán sí derecho a un reembolso completo (el Gobierno italiano ha destinado unos 100 millones de euros para estas indemnizaciones), o a adquirir un billete con una fecha anterior al 15 de octubre. Pero no se ofrecerá el cambio “automático” del billete de Alitalia en uno de iguales condiciones de ITA. “Será necesario rehacer el proceso de compra del billete de cero con ITA u otra compañía”, ha puntualizado el portavoz, al sugerir que los viajeros afectados podrían ser “algo menos” de 250.000 personas. La decisión fue autorizada por el Ministerio de Desarrollo Económico de Italia, puesto que desde 2017 Alitalia está en régimen de administración extraordinaria.

La noticia ha sido primero difundida este jueves por Alitalia, en un mensaje en el que también fue precisado que una “comunicación oportuna y directa por correo electrónico” será enviada a todos los pasajeros que sufrirán el percance. La compañía ha dejado claro, asimismo, que ya están a la venta los billetes de ITA para los vuelos que despegarán a partir del 15 de octubre, después de que la Entidad Nacional para la Aviación Civil (ENAC) de Italia dió su visto bueno la semana pasada. Por ello también ha sido activada una nueva página web (www.itaspa.com). Eso sí, algunas rutas serán suspendidas, como, por ejemplo, las conexiones a la isla de Cerdeña y al aeropuerto siciliano de Comiso, y no está claro que ocurrirá con las millas acumuladas por los pasajeros.

Recorte en aviones, vuelos y personal

Además no es descartable que en sus primeros meses ITA, que será una empresa pública, sufra percances en el camino de este complejo traspaso, que fue puesto en marcha para evitar la quiebra de Alitalia. De hecho, el acuerdo con la Comisión Europea —que ha fijado distintas condiciones para establecer una completa discontinuidad económica entre la vieja endeudada aerolínea y la nueva— también supone significativos recortes en número de aeronaves, —que inicialmente sumarán 52, y luego deberían llegar a ser 105 en 2025—, vuelos operados y personal. Esto último es uno de los asuntos que más preocupan en Italia, puesto que la nueva empresa tiene previsto emplear un máximo de 3.000 trabajadores, y Alitalia tiene 10.000 empleados.

Razón por la que todavía hay una difícil negociación en curso entre los sindicatos e ITA, según han explicado fuentes internas a este diario. Y, en paralelo, no está claro qué ocurrirá con todos los activos de Alitalia, si serán -por ejemplo- heredados por la nueva compañía o cedidos a otros. Mientras que se prevé que los otros bienes de Alitalia, como las actividades de tierra y parte de la manutención, serán puestos a la venta en una licitación pública, según el plan industrial pactado hasta 2025.

Doloroso capítulo

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Puede, sin embargo, que los dolores de cabeza para el Gobierno italiano tampoco acaben aquí, ya que la Comisión Europea aún está investigado sobre si los 1.300 millones de euros que los contribuyentes italianos le han dado a la compañía en las últimas décadas han sido “ayudas de Estado”. Una decisión se espera para las próximas semanas.

Se cierra así un doloroso capítulo para esta compañía de bandera que por años ha sido incapaz de cosechar éxitos económicos, últimamente a causa de la pandemia y, antes, por la agresiva competitividad de las aerolíneas de bajo coste. Esto último también por los problemas estructurales que Alitalia acumuló en los años, entre ellos el no haber invertido en las rutas aéreas en el largo radio, como sí hicieron otros grandes competidores.