Impagos de créditos

La morosidad sigue sin reflejar el impacto del covid y baja al 4,4%

  • Los créditos a empresas y hogares se elevan un 1,6%, mientras que los préstamos de dudoso cobro bajan el 1,7%

  • La tasa de impagos cae a niveles de marzo de 2009 pero las autoridades estiman que subirá a finales de año y en 2022

La morosidad sigue sin reflejar el impacto del covid y baja al 4,4%
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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

Escribe desde Madrid

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Los impagos de los créditos bancarios siguen sin sufrir los efectos de la pandemia sobre la economía, un comportamiento totalmente atípico en una crisis que se ha producido gracias a las medidas de apoyo a empresas y hogares desplegadas por las autoridades. El ratio de morosidad del sector financiero, que mide el peso de los activos de dudoso cobro sobre el total de préstamos, cayó al 4,4% el pasado junio desde el 4,55% de mayo, el 4,67% de doce meses antes y el 4,82% previo a la llegada del coronavirus, según ha informado este miércoles el Banco de España. Se trata, de hecho, del nivel más bajo desde marzo de 2009, en los primeros años de la anterior crisis, y está a años luz del máximo histórico del 13,61% de diciembre de 2013.

La caída de junio respondió a la positiva evolución de los dos componentes que configuran dicho ratio. Por un lado, los créditos a compañías y familias aumentaron en 19.685 millones de euros, hasta los 1,232 billones, un 1,6% más que en mayo y la cifra más alta desde junio del año pasado, lo que puede ser un síntoma de la actual recuperación económica. Pero además, los préstamos de dudoso cobro (90 días impagados o que presentan indicios evidentes de que no serán abonados) bajaron en 974 millones tras dos meses de ligeras subidas, hasta los 54.218 millones, el 1,7% menos que en mayo.

La morosidad de las entidades de depósito (bancos, cajas y cooperativas de crédito) bajó al 4,34%, desde al 4,48% de mayo y el 4,59% de un año antes. Quizá más significativa en el actual contexto sea la de los establecimientos financieros de créditos (entidades dedicadas básicamente a los préstamos al consumo y con mayores impagos porque los clientes dejan de pagar antes este tipo de créditos que una hipoteca). También descendió al 6,51%, desde el 6,83% del mes anterior y el 6,9% de junio de 2020.

La positiva evolución de la morosidad está haciendo que las entidades liberen parte de las provisiones que tenían guardadas para hacer frente a las pérdidas que le provocan los impagos. Así, en junio se situaron en 39.669 millones de euros, un 3,4% menos que en mayo y un 3,8% por debajo del máximo durante la pandemia de 41.226 millones que alcanzaron el pasado marzo. Su peso sobre los activos de dudoso cobro (tasa de cobertura) sigue siendo elevado, pero bajó del 74,4% de mayo al 73,19%, si bien sigue estando por encima del 67% de doce meses antes.

Alza en el horizonte

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La razón de esta caída de los impagos está en medidas como los ertes, los cinco tipos diferentes de moratorias en los pagos de los créditos para colectivos vulnerables (cuatro aprobadas por el Gobierno y una por el sector), o los avales públicos del ICO a créditos bancarios para empresas. Pero estas medidas, ampliadas en muchos casos, no serán eternas, como advirtieron en junio la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE). "Si bien no se esperan efectos precipicio significativos cuando expiren las moratorias, es probable que en 2022 se produzca un deterioro más marcado de la calidad de los activos", alertaron en su último informe bianual de supervisión del rescate financiero a España de 2012.

La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, apuntó en la misma dirección hace unos meses durante su intervención en el foro Primera Plan@ de EL PERIÓDICO. La morosidad, aseveró, comenzará a subir "posiblemente a finales de este año y más a principios de 2022". Y aunque no creyó probable que llegue al máximo histórico del 2013 y estimó que será "manejable" y podrá ser absorbida gracias a los resultados de los bancos, sí que les instó a ser "superprudentes". Su organismo, de hecho, lleva meses reclamando a los bancos que hagan más provisiones, pero las entidades le desoyen porque la reducción de las mismas les permite mejorar sus resultados.