Agricultura

El buen tiempo acelera la vendimia entre tensiones por los precios

Las explotaciones reciben entre 0,17 euros y más de un euro en España, según la ubicación

La campaña se inicia con previsión de menos producción y gran calidad de la uva

Captura de un momento de la vendimia en Capçanes (Priorat), en septiembre del año pasado.

Captura de un momento de la vendimia en Capçanes (Priorat), en septiembre del año pasado. / Xavi Moliner

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

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El buen tiempo ha acelerado la vendimia de este año 2021. Día y noche las fincas están recolectando la uva en la mayoría de explotaciones, también en Catalunya donde tradicionalmente el inicio de la cosecha es más tardío que en otras zonas de España. La campaña se inicia con la previsión de una menor producción respecto a la del año pasado y gran calidad de la uva. Debido al exceso de sol, algunas variedades tradicionales han adelantado unos días la maduración.

Toni de la Rosa, copropietario de las cavas Torelló, explica que "2021 ha sido una año en el que ha habido una sequía importante, no ha llovido en primavera y prácticamente nada en verano (dos lluvias de 8 litros por metro cuadrado en nuestra finca, dice). Por eso, el estado sanitario de la uva es excelente. La maduración está siendo muy rápida y estamos vendimiando rápidamente de día y de noche. Prevemos muy buen equilibrio entre acidez y grado alcohólico". 

En varias zonas de Andalucía llega el turno de la recolección de variedades tempranas como la Chardonnay, Sauvignon Blanc y Moscatel en Castilla-La Mancha, Extremadura y la Comunidad Valenciana. Según el Institut Català de la Vinya i el Vi (Incavi), la zona del Penedès ha sido una de las más secas en Catalunya, con una reducción de la precipitación del 50% de la media de los últimos 15 años, después del Empordà (-40%), Tarragona y Priorat (-30%) y Terra Alta y Conca de Barberà (-20%). El mes de junio solo ha sido lluvioso en Terres del Ebre y el mes de julio buena parte de las estaciones meteorológicas apenas registraron lluvias. La falta de lluvia en general afecta al volumen de producción, que tenderá a ser más reducido que en los mejores años. 

Las marcas integradas en Corpinnat ya han iniciado la cosecha. Las variedades tradicionales tempranas, como el Macabeo, han sido las primeras de cosecharse, pero las elevadas temperaturas y la escasez de agua en la viña ha avanzado en alguna bodegas la cosecha del Xarel·lo, generalmente más tardía. Ton Mata, presidente de Corpinnat, confía en una buena cosecha. Tal y como establece el reglamento interno de esta asociación de productores, este año las bodegas pagarán como mínimo el kilo de uva a 70 céntimos de euro, aunque en muchos casos este precio ya se paga incluso por encima del euro para uva especialmente seleccionada.

Esos altos precios son una excepción y contrastan con los pagados en otras zonas vinícolas. En Badajoz, la Comunidad de Labradores de Almendralejo, han tildado de "ruinosos" los precios este 2021 y asegura que son los más bajos de la historia para la recogida de uva. La uva para cava en la zona se paga a 0,23 euros el kilogrado, y el 0,17 la uva blanca. En la zona de producción de La Mancha los precios de la uva que se barajan actualmente para esta vendimia se situarían en entre 0,12 euros el kilo (Airén), los 0,23 de Tempranillo y los 0,27 euros de la variedad blanca Chardonnay, según Agroclm.

Los precios centran la batalla de todos los años aunque la mayoría de los expertos consideran que deberían repuntar respecto a los del año pasado ante la previsión de una menor cosecha. En cualquier caso, los precios tienen que cubrir siempre los costes de producción, en cumplimiento de la ley de la cadena alimentaria, reformada el año pasado tras las quejas de los agricultores por la pérdida de rentabilidad en el campo. La organización Asaja ha animado a las cooperativas "a ser valientes y defender en el mercado un precio acorde con los costes de producción de las uvas de los agricultores y la transformación de la uva y la elaboración del vino en sus instalaciones". En cualquier caso los costes de producción, calidades y precio de los productos finales son muy variables, aunque en el sector defienden que el precio mínimo debe estar en torno a los 0,50 euros el kilo.

El sindicato Unió de Pagesos ha denunciado repetidamente que el sector vitivinícola, especialmente el catalán, vive una difícil situación desde hace dos años debido principalmente a malas cosechas y bajos precios. Una situación estructural complicada en la que, además, se ha sumado la pandemia de covid-19 que, en el último año y medio, ha golpeado duramente el sector vitivinícola bloqueando una de sus principales vías comerciales de venta como es el sector de la restauración. Por todo ello, Unió de Pagesos considera "ilógico" que, a pesar de la complicada situación actual en la que deben hacer frente los productores del sector vitivinícola, el Ministerio de Agricultura no haya activado medidas extraordinarias de apoyo a los profesionales, con la esperanza de que la campaña actual sea mejor.

La cosecha de la campaña vitícola 2021/2022 será un 15% menor que la anterior y oscilará entre los 39 y 40 millones de hectolitros, según los primeros cálculos de las organizaciones agrarias Asaja y COAG, todavía condicionados por la meteorología de las próximas semanas. La organización UPA, por su parte, sitúa la previsión de cosecha en torno a los 43 millones de hectolitros en el ámbito estatal. En algunas zonas de España la previsión es menos optimista. En Extremadura, Asaja estima una bajada en la producción de uva del 35% en blanca y 45% en tinta en esta campaña respecto a un año normal, pero con toda la producción vendida con antelación. En términos generales se espera que la campaña de este año ofrezca vinos de mucha calidad por una maduración prolongada, ideal para vinos de mucha calidad. 

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La bajada estimada de la producción tendrá lugar previsiblemente en las zonas con mayor superficie de viñedo, como Castilla-La Mancha (con una merma aproximada del 15%) y Extremadura, debido al impacto de la borrasca Filomena del pasado enero, las heladas de primavera y el pedrisco. Los agricultores confían en que las ventas del vino mejoren tras la mala evolución del último año, marcado por la pandemia. A su favor tienen ahora el incremento del consumo por el levantamiento de restricciones a la hostelería en España, la suspensión de los aranceles de Estados Unidos y la menor producción prevista en Francia e Italia, países competidores que se vieron más afectados por las heladas en primavera. "Esperamos que la situación del mercado cambie porque la cosecha va a ser más corta de lo que algunos pensábamos al principio", destacó a Efeagro el responsable sectorial del vino de Asaja, Fernando Villena. El técnico tiene la sensación de que hay "más apetencia de producto", lo que puede elevar los precios, aunque aún es "pronto para aventurarse". Aparte, existe preocupación en algunas zonas como las de la Denominación de Origen Rueda por las pocas garantías que han recibido los viticultores para colocar la uva en las bodegas, según Villena. Este año los viticultores descartan, no obstante, mayores problemas con la mano de obra, después de la experiencia del año pasado con los protocolos sanitarios para evitar los brotes entre temporeros.

El responsable sectorial del vino de COAG, Joaquín Vizcaíno, aseguró a Efeagro que el resultado de la campaña dependerá mucho del tiempo en verano y de si finalmente llueve. Resalta que ha aumentado el ritmo de retirada de existencias cada mes respecto a la campaña pasada, mientras que los estocs de vino son ligeramente superiores, en torno a los 37 millones de hectolitros. "Como aún tenemos existencias altas, el mercado no está descontando la situación futura de una menor producción y está pujando hasta el final. Ahora se vislumbran precios más en línea con los del año pasado, a pesar de que deberían aumentar", afirma Vizcaíno.