AUTOMOCIÓN

La escasez de chips trae nuevas paradas en Seat, Stellantis, Ford, VW y Toyota

  • Seat detiene la línea 2, que espera poner en marcha la semana que viene, y Stellantis Zaragoza dejará de producir, en principio, hasta el jueves 26 de agosto

Imagen de la fábrica de SEAT en Martorell.

Imagen de la fábrica de SEAT en Martorell. / AFP

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Álex Soler
Álex Soler

Periodista

Especialista en motor, movilidad eléctrica e industria del automóvil

Escribe desde Barcelona

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Seat ha detenido su actividad este viernes por la escasez de semiconductores. La escasez global de chips, un componente clave en los nuevos vehículos conectados y avanzados, está provocando que muchas marcas hayan tenido que reajustar su producción. De hecho, Seat anunció un Erte a finales del año pasado por este problema, que eliminó en mayo para intentar recuperar parte de la recuperación perdida. En ese sentido, pese a que en agosto la planta suele detener su producción, la firma de Martorell decidió convocar dos turnos para la línea 2, la del Cupra Formentor y el Seat y Cupra León, para ello.

Sin embargo, pese a haber trabajado con normalidad durante todo el mes, la compañía española ha tenido que parar para reajustar su producción a la escasez del componente. El lunes, según la compañía, tampoco se pondrá en marcha la línea de montaje, pero sí otras partes de la línea de producción. Además, el próximo lunes trabajará un turno en la línea 1, la de los Seat Arona e Ibiza. Seat ha realizado ajustes por culpa de la carencia de chips durante todo el año, frenando su actividad los días 25, 28 y 29 de junio, así como el 19 y el 20 de julio.

Stellantis Zaragoza también para

La planta del grupo Stellantis en Figueruelas, Zaragoza, también ha anunciado recientemente que, debido a la falta de chips, parará sus dos líneas de producción, de las que salen coches como los Opel Corsa y Corssland. Según confirmó la misma compañía, el parón arrancará el domingo 22 de agosto a las 22.00 horas y se extenderá, en principio, hasta el jueves 26 de agosto por la mañana. Stellantis anunciará el miércoles si se reanuda o no la producción según lo previsto.

Stellantis no solo tiene problemas con el abastecimiento de chips en Zaragoza y también ha confirmado que parará máquinas en Rennes, en el oeste de Francia, la próxima semana, así como la de Sochaux, en el este del país, aunque en este caso la actividad solo se verá afectada parcialmente.

Impacto global

General Motors, Ford, el Grupo Volkswagen, Toyota... Nadie se ha librado de un problema que no solo afecta a la producción de vehículos, sino a todos los sectores ligados a la electrónica y la conectividad, como por ejemplo el de los videojuegos, con Sony y Microsoft sufriendo para cumplir la demanda de sus nuevas consolas.

Tanto es así, que varias de estas marcas siguen anunciando medidas de reajuste de producción para adaptarse a la escasez de chips. Volkswagen, por ejemplo, ha decidido dejar de fabricar la versión básica de su eléctrico ID.3 hasta nuevo aviso y no descartan paralizar el ensamblaje de más modelos durante los próximos meses. Ford, por su parte, con su planta de Almussafes, Valencia, sufriendo durante todo el año por lo mismo, ha confirmado que parará la producción del Ford Fiesta en su planta de Colonia, en Alemania, durante cinco días, entre el 23 y el 28 de agosto. Ford no descarta futuros reajustes en el montaje del utilitario ya que, dice, la provisión de chips prevista para el 6 de septiembre "no está asegurada". La producción del Focus no se ha visto afectada.

Finalmente, la última en pronunciarse ha sido Toyota, que ha admitido que, para finales septiembre, deberá recortar su producción en un 40% respecto al mismo mes del año pasado. La firma japonesa achaca, además de a los chips, al coronavirus como las principales causas del recorte. Los ceses de actividad para reajustar su producción empezaron a principios de este mes y se llevarán a cabo hasta finales de septiembre en sus plantas japonesas, estadounidenses, chinas y europeas. Según sus cifras, solo en septiembre se perderán 360.000 unidades, 80.000 en Estados Unidos, 40.000 en Europa y 80.000 en China, además de 140.000 en Japón.

¿Por qué faltan chips?

Intel, Samsung, SK Hynix o Qualcomm son algunos de los fabricantes más destacados de semiconductores en el mundo. Solo entre los tres primeros se repartieron en 2020 un tercio de la producción global de este componente, clave para automóviles, móviles, consolas, ordenadores y muchos otros productos. El ensamblaje de chips se lo reparten, en su mayoría, empresas asiáticas, así como algunos actores americanos importantes, como Intel. A finales del año pasado, con la llegada de la PlayStation 5 y la Xbox Series X, se encendieron las alarmas al no poder satisfacer la elevada demanda de consolas. Alarmas que se amplificaron al escalonar Apple la producción del Iphone 12. Justo antes de cambiar de año, las automovilísticas alertaron del problema y algunas, como Seat, ya anunciaron medidas para luchar contra el problema.

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Pero, ¿por qué hay escasez de chips? En primer lugar, por culpa del coronavirus. El Covid-19 obligó a detener la producción de este componente, al tiempo que desencadenó un aumento de las compras de dispositivos tales como teléfonos móviles y ordenadores. En un principio, la caída del mercado automovilístico compensó el aumento de la electrónica, pero durante el segundo semestre del año la industria automotriz se recuperó más rápido de lo previsto al tiempo que la demanda de productos electrónicos seguía subiendo. Entre todo, se ha iniciado el despliegue de la red 5G, que también está provocando una mayor demanda de chips. Por si fuera poco, muchas compañías, como Huawei realizaron compras enormes del componente para asegurarse una reserva. Todo sumado desencadenó la tormenta perfecta que ha derivado en la escasez global que afecta al sector del automóvil.

Esta demanda acumulada es imposible de satisfacer al ritmo de producción actual y por eso firmas como Samsung o TSMC ya han invertido en incrementar su ensamblaje, aunque eso conllevará un aumento de precios del componente. De momento, aunque las primeras estimaciones hablaban de una cierta normalidad en verano, las firmas automovilísticas no ven todavía la luz al final del túnel.