Calentamiento global

La contaminación de las grandes empresas cae un 9,5% en España

Central de ciclo combinado de Soto de Ribera (Asturias), que utiliza gas natural para producir electricidad.

Central de ciclo combinado de Soto de Ribera (Asturias), que utiliza gas natural para producir electricidad. / Eloy Alonso/Efe

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Gemma Martínez
Gemma Martínez

Directora adjunta de EL PERIÓDICO

Especialista en Economía. Trabajó 22 años en Expansión en Valencia, Barcelona, Nueva York y Madrid. Fue subdirectora de Levante-EMV.

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Las chimeneas del CO2 también se confinan en pandemia. Así lo demuestra el comportamiento de las 45 centrales energéticas e industrias pesadas que más dióxido de carbono (C02) liberan a la atmósfera en España. Sus emisiones superaron los 47 millones de toneladas equivalentes de CO2 en 2020, un 9,5% menos que el año anterior, según datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico analizados por EL PERIÓDICO.

La reducción fue consecuencia de la menor actividad industrial asociada a la pandemia y del auge de las tecnologías limpias en la generación de electricidad. Las renovables ganaron peso en detrimento del carbón, mucho más contaminante, y del gas natural. 

 Estas 45 plantas forman parte del millar de instalaciones que en España están autorizadas a emitir C02 con el desarrollo de su actividad y que operan en los sectores industriales y de generación eléctrica. Por su mayor impacto atmosférico, se encuentran bajo la vigilancia del ministerio de Teresa Ribera y están sujetas al régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea. Este régimen es la principal herramienta de la UE para luchar contra el cambio climático y establece umbrales objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global del planeta, para todos los países miembros.  

El millar de instalaciones emitió 89 millones de toneladas de c02, el principal gas de efecto invernadero, en 2020, un 19% menos que el año anterior, según el ministerio. La reducción de emisiones es generalizada en todos los sectores, si bien en diferente grado: mientras que en la fabricación de productos químicos fue del 4,8%, en el de la producción de acero llegó al 20,8%.

Las 45 identificadas por EL PERIÓDICO son las que más emiten de las mil existentes y todas ellas individualmente liberaron a la atmósfera más de 500.000 toneladas de dióxido de carbono. En conjunto las 45 llegaron a los citados 47 millones de toneladas, más de la mitad (53%) del total. 

El complejo industrial que el grupo siderúrgico ArcelorMittal tiene en Avilés y Gijón, en Asturias, es el que más contamina de España, con 3,91 millones de toneladas de C02 verificadas en 2020. Esta cifra supone una reducción del 23% respecto a 2019. 

La instalación de Arcelor ocupa la primera posición por ser una industria altamente intensiva en el consumo de energía y porque «produce acero con un alto horno tradicional y no con un horno de arco eléctrico, como la mayoría del sector. El horno de arco eléctrico puede utilizar fuentes renovables y contaminar menos», explica Pedro Linares, profesor de la Universidad Pontificia Comillas y director del centro de investigación Economics por Energy. 

ArcelorMittal reconoce que está intentando darle la vuelta a esta situación para fabricar acero verde y tiene dos vías en estudio: utilizar combustibles menos contaminantes en su alto horno (como el hidrógeno) o sustituirlo por un nuevo horno de arco eléctrico. 

A la fábrica siderúrgica de ArcelorMittal le siguen en el ránking de instalaciones más contaminantes una central térmica de carbón -también situada en Asturias, en Aboño, y propiedad del grupo luso EDP-y tres refinerías de petróleo del grupo Repsol en Cartagena (Murcia), Muskiz (Vizcaya) y La Pobla de Mafumet (Tarragona).

Entre la fábrica de Arcelor, la térmica de EDP y las tres refinerías de Repsol emitieron a la atmósfera 11,96 millones de toneladas de c02, la cuarta parte de lo generado por las 45 instalaciones. Cuatro de las cinco más grandes rebajaron sus emisiones y sólo la refinería de Repsol en Cartagena las subió algo más de un 1%. El mayor retroceso fue el de la central de EDP en Aboño, del 26%. 

Las 45 mayores emisores pertenecen a 20 grupos empresariales. Por número de plantas, Repsol encabeza el ránking con participación en siete de ellas, seguida de Naturgy (6), EDP y Endesa (4 cada una), Iberdrola (3), LafargeHolcim (3), Cepsa (2), FCC (2), Cemex (2), Masaveu (2), ArcelorMittal (1), BP Oil (1), Solvay (1), Molins (1), Dow Chemical (1), Engie (1), Castleton (1), Fertiberia (1), Heideberg (1) y Alcoa (1). 

Por volumen de emisiones de C02 liberadas a la atmósfera, en cambio, la clasificación la encabezan Repsol (que suma más de 10 millones de toneladas entre todas sus instalaciones), EDP, Endesa, Naturgy, Arcelor, Cepsa, Iberdrola, LafargeHolcim, FCC y Cemex. 

Más de la mitad de estos veinte grupos empresariales pertenecen a conglomerados internacionales o están participados por accionistas extranjeros. Destaca el capital estadounidense (Alcoa, propietaria de Alúmina Española; Dow Chemical; y Castleton Commodities, dueña de Bizcaia Energia). También hay presencia mexicana (Cemex y FCC, controlada por Carlos Slim), portuguesa (EDP), italiana (Endesa está en manos de Enel), francesa (Engie), suiza ( LafargeHolcim), belga (Solvay), árabe (Cepsa) y alemana (Heideberg, dueño de Cementos Goliat). 

Está por ver cómo evolucionan las emisiones de estas grandes industrias de ahora en adelante y con la reactivación de la economía. Cecilio Molina, profesor de la Universidad CEU San Pablo y autor del libro El Registro y el Comercio de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero, es optimista y considera que la tendencia es irreversible más allá de cómo evolucionen las emisiones en momentos concretos. «España está desarrollando una ambiciosa agenda legislativa a favor de la sostenibilidad, que exige a las empresas que expliquen sus conductas y cómo van a luchar contra el cambio climático», indica Molina.

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