Pobreza laboral

Sin vacaciones este agosto: "Gano 800 euros y tengo dos hijos, ¿cómo me voy a ir?"

  • Un informe de la Confederación Europea de Sindicatos constata que a 4,8 millones de trabajadores en España no les da el sueldo para irse una semana de vacaciones

Turistas descansan en un banco de la Rambla, la semana pasada.

Turistas descansan en un banco de la Rambla, la semana pasada. / ALVARO MONGE (EPC)

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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Lizeth trabaja diez horas al día cuidando a una anciana en Barcelona. De diez de la mañana a ocho y media de la tarde, por un sueldo de 800 euros al mes; en negro. «400 son para mis gastos y los otros 400 se los mando a mis dos hijos, ¿cómo me voy a ir a ningún lado?», cuenta. Esta madre hace tres años que no ve a sus niños más que por videoconferencia. En el 2018 llegó a Catalunya para ganarse la vida y mantener a los suyos y lo ha hecho cuidando de personas mayores por sueldos de miseria. «No te dan a negociar nada, te dicen ‘si no estás conforme, detrás tuyo hay 20 más que esperan’», afirma. La pandemia ha dejado a este colectivo en una situación de todavía mayor vulnerabilidad que la que tenían en la vieja normalidad. 

Lizeth es una de los 4,8 millones de trabajadores en España que no podrán irse de vacaciones este verano porque, pese a tener un sueldo, este no les alcanza para costearse una semana fuera de casa. Eso significa que uno de cada cuatro trabajadores no podrá poner tierra de por medio este segundo estío de pandemia porque su contrato es de pocas horas y no le alcanza para ahorrar. O porque todavía está en erte y solo con la prestación no le da para todo. O porque trabaja en negro y decir que no es un verdadero acto de valentía. 

«La viejita que cuidaba antes murió el verano pasado y sus hijos me dejaron en la calle, sin nada», cuenta Lizeth; que está en trámites judiciales para que le reconozcan el permiso de trabajo y residencia. Antes era interna y sus condiciones laborales eran todavía peores, sin poder salir prácticamente de casa durante el primer año de pandemia. Un caso nada excepcional entre el colectivo, según cuentan desde el CITE de CCOO; especialmente maltratado por la pandemia. En España cuatro de cada 10 trabajadoras del hogar cobran menos del salario mínimo; según un informe de la OIT.

España es el segundo país de la Unión Europea donde la pobreza laboral deja a más trabajadores -en términos absolutos- sin vacaciones, solo superada por Italia; tal como constata un informe publicado esta semana por la Confederación Europea de Sindicatos (ETUC, en sus siglas en inglés). Todo ello en un año especialmente duro para la salud mental. Según un reciente estudio de CCOO y la UAB, el 52,7% de los trabajadores afirma que su salud, en general, ha empeorado en el último año; casi 20 puntos más que el año pasado, cuando la pandemia estaba empezando.

"Romper con la rutina es imprescindible, especialmente después de estos últimos meses. Las vacaciones tienen que servir para romper con la dinámica, la lógica, de la productividad. El riesgo de no hacerlo es desarrollar el síndrome del 'trabajador quemado' (estrés, fatiga, malhumor, insomnio, etc)", afirma el profesor colaborador de los estudios de psicología de la UOC, Enric Soler.

Enric tampoco se irá por ahí de vacaciones este año. Este joven de 28 años tendrá en agosto unos días para descansar, después de un julio ocupado como monitor de 'esplai'. Durante el año da clases particulares mientras estudia una segunda carrera universitaria. Ingresos parcos que complementa con los ahorros que acumuló hace dos cursos como profesor a tiempo completo en un grado de FP. Ahorros que van tocando a su fin. «No me preocupa tanto no poder irme este año de vacaciones, que me preocupa, no te lo voy a negar, que el no poder encontrar un trabajo que pueda compaginar con la carrera a partir de septiembre», afirma este joven. 

«¿Y si no vuelven a llamar?»

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No cabe pensar solo en trabajadores asalariados cuando se analiza esta carencia vacacional. Pues entre el colectivo de trabajadores autónomos la falta de descanso durante el estío es un problema recurrente y que la pandemia no ha hecho más que agudizar. Seis de cada diez trabajadores autónomos no cogerá vacaciones este verano o todavía no sabe si podrá hacerlo, tal como constata una encuesta elaborada por la organización ATA. El año antes del coronavirus dicha proporción era de cuatro de cada diez autónomos. 

Míriam y Luís son un matrimonio que tienen una empresa de mensajería, con cuatro empleados y sede a pocas calles de la Sagrada Familia de Barcelona. Y, a contracorriente, este año sí se irán de vacaciones. A diferencia de lo que llevan haciendo los últimos 12 años, que no descansaban ni en agosto. «¿Con quién íbamos a dejar la empresa?», dice Míriam. Reconoce que aquí la presión familiar -concretamente de su hija- ha influido un poco para convencerlos de que se cogieran 10 días y se fueran por ahí. Hasta ahora les retenía ese miedo a «¿y si sale un nuevo pedido, no estamos y no vuelve a llamar?».