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¿Por qué sube tanto el precio de la luz?

El diseño del mercado hace que un gas encarecido y unos derechos de emisión del CO2 disparados marquen el precio de la electricidad

Una usuaria comprueba la lectura del contador y las facturas.

Una usuaria comprueba la lectura del contador y las facturas. / Álvaro Monge

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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El precio medio de la electricidad en el mercado mayorista se sitúa este miércoles en los 106,57 euros el megavatio-hora, el precio más alto registrado hasta el momento por el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). El motivo del alza se debe al efecto del encarecimiento del precio del gas natural en los mercados internacionales y de los derechos de emisión de CO2 en las energías que marcan el precio en España, unido a que la demanda eléctrica prevista para esta jornada es la más alta en lo que va de mes, según el OMIE, lo que tensiona si cabe más el mercado eléctrico.

La energía se compra y vende de forma diaria en el mercado mayorista de la electricidad, conocido como 'pool'. Red Eléctrica hace una previsión de la demanda eléctrica del día siguiente, los productores presentan sus ofertas a un precio determinado y a través de una subasta se adjudican los distintos paquetes hasta cubrir el total de la demanda. Así es cómo se establece el precio de la luz para cada una de las 24 horas del día.

Las primeras energías en entrar en la subasta a casar oferta y demanda suelen ser las energías más baratas (renovables y, después, nucleares), pero a veces no llegan para cubrir el total demandado, por lo que se añaden otras, que entran en último lugar y suelen ser las más caras (ciclos combinados, pero también la hidráulica). El 'problema' es que el mercado se rige por un sistema marginalista en el que todas las tecnologías se retribuyen al precio que marca la última que casa oferta y demanda. Por tanto si estas marcan un precio muy alto, el precio de la electricidad se dispara.

Y esto es lo que ha ocurrido en los últimos meses con los ciclos combinados. Esta tecnología quema gas natural y, por tanto, están directamente afectada por el precio de esta materia prima en los mercados internacionales que, actualmente, está disparads (un 10% más cara en los últimos días) por la cada vez mayor demanda de los países asiáticos y la menor exportación de Rusia.

Además, los ciclos combinados también tienen que pagar el 'peaje' que supone ser un combustible fósil en plena transición energética. Esto es lo que se conoce como los derechos de emisión de CO2, un desincentivo económico creado por la Comisión Europea en 2018 para impulsar las energías limpias, penalizando a las contaminantes, cuyo uso se ha pervertido disparando su precio ante su gran atractivo financiero (es un valor seguro). En enero de 2018 los derechos de emisión de CO2 marcaban 4 euros por tonelada, actualmente se encuentran entre los 50 y los 58 euros. Las estimaciones de la Comisión Europea fijaban un precio de 25 euros en 2025 y de 50 euros en 2030.

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Por otra parte, la energía hidráulica se rige por el mismo precio que los ciclos combinados porque sigue el coste de oportunidad, es decir, qué supondría que no entraran en el 'mix' de generación los ciclos. Esto ocurre casi siempre, salvo casos excepcionales que se dan cuando los embalses tienen demasiada agua y están obligados a desembalsarla, entonces el agua es muy barata.

Es decir, a falta de renovables serán los ciclos combinados quienes marquen el precio y al tratarse de un mercado marginalista, un encarecimiento del precio de los ciclos provoca que todas las tecnologías se beneficien al 'ganar' un dinero extra porque no tienen esos costes altos pero sí reciben esa retribución alta, mientras los consumidores serán quienes salgan penalizados.