Consulta pública

El Gobierno define las bases para el despliegue de la eólica marina en España

Plantea el objetivo de alcanzar hasta 3.000 megavatios de eólica flotante en 2030

Busca reforzar su liderazgo en la cadena de valor, aprovechando las sinergias con otros sectores

El Gobierno define las bases para el despliegue de la eólica marina en España
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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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El Gobierno define las bases para la puesta en marcha de la energía eólica marina en España. El ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico acaba de publicar en consulta pública el borrador de la Hoja de Ruta de esta tecnología con el objetivo de alcanzar entre 1.000 y 3.000 megavatios de eólica marina flotante, así como 60 de megavatios de energías del mar (aquellas que procede de las olas o de las mareas) en fase precomercial en 2030. El plazo para presentar observaciones termina el 6 de agosto.

La eólica marina es aquella fuente de generación que aprovecha la fuerza del viento en ubicaciones en el entorno marino. Se distinguen básicamente dos tipologías principales: las basadas en estructuras montadas sobre cimentaciones fijas y en estructuras flotantes que todavía no han llegado a su madurez competitiva por su precio elevado. España cuenta con 27.500 megavatios de potencia instalada en tierra firme y dispone de 6.000 kilómetros de costa en los que existe un recurso eólico “estable y abundante”, es decir, cuenta con experiencia y extensión para realizar un despliegue importante.

Entre las bondades de la eólica marina destaca que cuenta con factores de capacidad “más altos que otras renovables”, como la eólica terrestre o la solar fotovoltaica, “puede generar electricidad durante todas las horas del día, proporciona mayor firmeza y tiende a producir más energía durante el invierno, contribuyendo a la seguridad de suministro y proporcionando una alta disponibilidad de forma alineada con épocas de elevada demanda”. Además, el hecho de que España sea una potencia en generación de energía eólica le otorga liderazgo en fabricación de equipos "con una industria naval, un sector marítimo-portuario y unas capacidades tecnológicas y de ingeniería que han convertido el país en un referente internacional de la cadena de valor de las instalaciones eólicas marinas”.

El objetivo de esta hoja de ruta pasa por establecer a España como “polo de referencia europeo de I+D para el diseño, escalado y demostración de nuevas tecnologías”; ser referente internacional en capacidades industriales incidiendo en las sinergias con sectores punteros como el naval, el siderúrgico o la experiencia previa en eólica terrestre; promulgar un marco regulatorio “claro y previsible” para esta actividad y aprovechar su implantación para mejorar el conocimiento del medio marino.

En concreto, el documento incluye 20 líneas de actuación en las que se propone, entre otras medidas, evaluar las necesidades de la infraestructura portuaria, donde se estiman unas necesidades de inversión de 500 a 1.000 millones de euros y habilitar al menos 200 millones de euros en ayudas para I+D hasta 2023. Además, se citan numerosos programas de financiación, tanto europeos como nacionales, y otros como la emisión de bonos verdes.Previsión de Europa

La Comisión Europea prevé una inversión de 800.000 millones de euros hasta 2050 en energías eólicas marinas para aumentar la capacidad de producción desde su nivel actual de 12.000 megavatios a, como mínimo, 60.000 megavatios en 2030 y 300.000 en 2050. En el caso de la eólica flotante, la UE aspira a instalar 7.000 megavatios al final de la década. En España, se prevé llegar hasta los 3.000 megavatios, pues, según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima la reducción de los costes de generación "muestra ya un elevado potencial en España con tecnología flotante en el horizonte 2030".

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y Wind Europe, si los proyectos de demostración a pequeña escala de eólica flotante tienen actualmente un coste de generación durante su vida útil de 180 a 200 euros por megavatio-hora; en 2025 se prevé que el coste de los primeros parques comerciales debería haber bajado a 80-100 euros por megavatio-hora, y en 2030 hasta los 40-60 euros por megavatio-hora.

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Por otra parte, las energías del mar, en el caso de España principalmente las que provienen de las corrientes de las mareas y de las olas (undimotriz), se encuentran en una “fase tecnológica más temprana” aunque “llena de oportunidades en horizontes temporales” más allá de 2030. El objetivo, en este caso, es “ganar volumen de mercado y mejorar sus costes de generación”, para entrar en fase comercial en “condiciones competitivas frente a otras renovables”.