Seis meses congelado

Más de 1,5 millones de trabajadores siguen esperando la subida del salario mínimo

  • El SMI lleva seis meses congelado en 950 euros, ante el rechazo del ala conservadora del Gobierno a aumentarlo este año

  • La comisión de expertos encargada por el Ministerio de Trabajo prevé publicar este mes sus recomendaciones para revisarlo

Una trabajadora del hogar durante su jornada laboral, en una foto de archivo.

Una trabajadora del hogar durante su jornada laboral, en una foto de archivo. / Joan Cortadellas (El Periódico)

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

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Entre 1,5 y 1,9 millones de trabajadores en España llevan seis meses pendientes de si subirá finalmente este año o no el salario mínimo interprofesional (SMI). La ministra de Trabajo y vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, se comprometió a ello, pero el rechazo de la patronal y, principalmente, del ala conservadora del Gobierno frenó cualquier tipo de incremento el pasado 1 de enero y, un semestre después, la discusión sigue en barbecho. El debate en el seno del Ejecutivo se desplazó a una comisión de 14 expertos que este junio prevé publicar un informe con recomendaciones sobre cómo debiera evolucionar este suelo salarial en lo que queda de legislatura y que ahora está en 950 euros.

Repartidores, trabajadoras del hogar, temporeros, ocupados en centros especiales de trabajo. Los profesionales que ganan según el SMI son diversos y están distribuidos en diversos sectores. Entre el 10% y el 12% de la población asalariada en España cobra según el salario mínimo, según datos recopilados por Fedea. Lo que vendrían a ser entre 1,9 y 1,5 millones de trabajadores. Algunos porque no están cubiertos por un convenio colectivo de sector, pero no todos; según apunta el economista de Fedea Floren Felgueroso. 6 ,7 millones de trabajadores en España están cubiertos por un convenio con alguna de sus categorías remuneradas por debajo de los 1.000 euros mensuales; según un informe de CCOO

Gisela (nombre falso para preservar su anonimato) es repartidora para una subcontrata de JustEat. Trabaja 15 horas a la semana, que pueden convertirse en 20 o 30 dependiendo de los flujos de trabajo que tenga la empresa. Por esa base de 15 horas cobra 340 euros al mes, que pueden llegar a convertirse, en el mejor de los casos, en 800 euros si le asignan más horas. "Te avisan el mismo día de los horarios, no puedes planificar nada. Tampoco sé cuánto me va a quedar a final de mes… ni si me va a alcanzar", afirma.

Gisela cobra el salario mínimo pelado, con un plus de un euro a la hora si pone ella la moto para repartir. “Si lo acaban subiendo, ese extra lo invertiría en el mantenimiento del vehículo, para poder seguir trabajando”, cuenta. Pues si ahora le falla la máquina, se queda tirada. Esos 10, 20 o 50 euros que pueda acabar subiendo el SMI marcan la diferencia para Gisela entre saber que podrá seguir trabajando o vivir con esa incertidumbre. Esta joven está preparando oposiciones para Correos, una vía de escape para poder vivir más allá del día a día. 

En Sindillar, una organización de trabajadoras del hogar, hace años que realizan diferentes cursos para formar a las mujeres que se ganan la vida (o sobreviven) como internas, limpiando casas o cuidando chiquillos. El salario mínimo no es siempre el más habitual entre las trabajadoras del hogar, en ocasiones cobran menos, especialmente aquellas que trabajan en negro. "Muchas familias aprovechan que estamos en crisis para pagar menos", cuenta la portavoz de Sindillar Norma Falconi. Solo en A hay actualmente en toda España 385.776 trabajadoras del hogar. Uno de los cursos que organizan desde Sindillar es de costura, para que estas mujeres cambien de oficio y puedan aspirar a cobrar por encima de esa mínima subsistencia. 

Pendientes del veredicto de los expertos

"En las condiciones actuales, las subidas prudentes de salarios mínimos en economías como la española no tienen prácticamente efectos negativos en el empleo. Y, por el contrario, mejoran las condiciones de vida de esos hogares. Especialmente la vida de los niños y sus oportunidades. Los salarios mínimos funcionan", escribía Antón Costas, actual presidente del CES, en las páginas de EL PERIÓDICO hace dos meses. 

Costas es uno de los 14 expertos que forman parte de la comisión organizada desde el Ministerio de Trabajo para asesorar al Gobierno en cómo debe subir el salario mínimo. No es el único, pues el Ministerio de Economía o la patronal CEOE (contrarias a subidas) también propusieron los suyos. Según fuentes consultadas de Trabajo, antes de acabar el mes esperan poder hacer públicas sus conclusiones. Teniendo en cuenta el compromiso firmado en el acuerdo de Gobierno de finalizar la legislatura con un SMI equivalente al 60% del salario medio en España.

"Los salarios, en general, están estancados. En 2020 y 2021 se han firmado poquísimos convenios", apunta Felgueroso. Uno de los últimos ha sido el del textil, que contempla un alza del 0,5% para este año y del 2% para el 2022 y el 2023. “Hay mucha incertidumbre todavía, especialmente de cara al otoño”, añade el economista de Fedea. Lo que provoca, entre otros, que o bien se pospongan las negociaciones de nuevos convenios, o bien se pospongan los incrementos para años venideros.

El coste de la vida sigue subiendo

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Mientras, el precio de la vida sigue subiendo. La inflación acumulada muestra un encarecimiento del 1,6%, hasta abril. No todos los productos, no obstante, han incrementado su precio por igual, aunque hay varias facturas indispensables que han seguido creciendo. La más evidente es la de la electricidad, gas y otros combustibles; que ha subido en lo que va de año el 12,9%

Y esta la paga cualquiera que tenga techo, desde el alto ejecutivo que cobra varias veces el salario mínimo hasta la operaria que espera cada 1 de enero a la hipotética subida de ese suelo salarial. Otros, como los alimentos han subido menos -de media, el 1%-, pero también han subido. Los únicos productos elementales que han bajado son el calzado, que cuyo precio arrastra una bajada del 2,9%, y el vestido, el 4%.