Reformas

El rechazo de Escrivá a derogar ya el factor de sostenibilidad de las pensiones impide el acuerdo con los sindicatos

  • CCOO y UGT exigen suprimir en este primer bloque de modificaciones de las pensiones la fórmula del PP y pasar luego a negociar cómo sustituirla

  • La Seguridad Social aboga por posponer este punto a una segunda negociación, una vez tengan una primera propuesta de recambio

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. / EUROPA PRESS / E. PARRA

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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El rechazo del ministro José Luís Escrivá a derogar ya el factor de sostenibilidad del PP en este primer bloque de la reforma de las pensiones encalla ahora mismo el acuerdo con los sindicatos. No es el único punto que impide alcanzar un pacto sobre el que ya existen asentadas bases, pero sí es una de las rocas de más peso. CCOO y UGT han marcado aquí una línea roja y no firmarán acuerdo alguno si la Seguridad Social no suprime primero esta fórmula que debería servir para ajustar las prestaciones a la esperanza de vida y pasan a negociar sobre la legislación previa a 2011 su sustituta. En el otro lado, la Seguridad Social traslada esa pelota al segundo bloque de negociaciones y se escuda en que así se lo comunicó a Bruselas en el marco del Plan de Recuperación

Las conversaciones son constantes, los teléfonos y las videollamadas continuas desde hace semanas y las partes ya están en fase avanzada de intercambiar no ya propuestas de trabajo, sino borradores de anteproyectos de ley. Sobre el acuerdo de las pensiones hace semanas que las partes, especialmente el ministro Escrivá, han colgado el cartel de "inminente". Pero, ¿cómo de inminente? "Depende de cómo definamos inminente", respondió el miércoles el segundo del ministro, el secretario de Estado de Seguridad Social, Israel Arroyo; al ser preguntado durante la valoración de los datos del paro. 

Pelotas fuera sobre un acuerdo que, más allá de los retoques y de redactados puntuales, todavía tiene un elefante en la habitación: el factor de sostenibilidad. “El Gobierno tiene clarísimo que el factor de sostenibilidad no le gusta, que tiene unas consecuencias muy perniciosas para los pensionistas actuales y futuros y que no va a entrar en vigor”, insistió Arroyo en esa misma rueda de prensa.  

El factor de sostenibilidad es una fórmula introducida por el PP que, a grandes rasgos, ligaba la cuantía de la pensión a la esperanza de vida de los pensionistas. Es decir, a más vives, menos cobras. Según los cálculos de la Comisión Europea, ello provocarían una pérdida de poder adquisitivo acumulada del 30% para los pensionistas en los próximos 30 años. Este está actualmente vigente, aunque no está previsto que entre en vigor hasta 2023. Ejecutivo y sindicatos coinciden: esa herencia del PP va fuera. Pero difieren en el cuándo.

“Va a ser en la segunda negociación. […] el mecanismo que tiene que sustituir el factor de sostenibilidad todavía no está suficientemente pergeñado para presentarlo a los agentes sociales”, afirmó esta semana Escrivá en una entrevista en RNE. Las palabras del ministro sonaron como una bomba en los cuarteles generales de CCOO y UGT, pues las centrales asumían, por las negociaciones preliminares que habían mantenido hasta entonces, que la derogación ahora del factor de sostenibilidad era carpeta ya cerrada. En el último borrador trasladado a los agentes sociales no aparece mención alguna a este respecto, a diferencia de anteriores textos, que sí explicitaban su derogación y su sustitución por un “nuevo mecanismo de equidad intergeneracional” que comenzaría a operar desde 2027. 

Pieza clave

“Es un buen acuerdo, pero si no se deroga ahora el factor de sostenibilidad no podemos firmarlo”, insisten fuentes sindicales consultadas. “Las posiciones están bastante claras, si desbloquean la derogación debería poder ultimarse en pocos días”, añade otra fuente. El pacto incluye la revalorización de todas las pensiones según el IPC, incluidas las mínimas; algo por lo han apretado en cuarteles como el de UGT. 

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Con la CEOE el ministro Escrivá también ha tenido puntos de disenso, como en el caso de la penalización de las prejubilaciones de los trabajadores con más altos salarios. Finalmente en el último borrador se traladado su entrada en vigor hasta 2024, así como la incorporación del compromiso de subir las bases máximas de cara al segundo bloque de negociaciones para absorber parte de esa subida y así atraer a los empresarios a la entente. 

En materias como las limitaciones a la jubilación forzosa todavía se están peinando flecos, pero el principal escollo para el acuerdo está en la derogación ahora o más adelante del factor de sostenibilidad. Las agendas de los máximos dirigentes de los agentes sociales se han despejado en más de una ocasión durante las últimas semanas, ante la previsión de un acuerdo "inminente". De momento, sigue encallado.