Escándalo alimentario

Más del 40% de los análisis de consumo detectan fraudes en el aceite de oliva

El Govern Balear impone multas de hasta 24.000 euros por vender como virgen extra aceite lampante, casi más apto para uso industrial

La Agència Catalana de Consum catalana también detecta 14 irregularidades y ha abierto 10 expedientes de un total de 24 análisis

Dos botellas de aceite de oliva.

Dos botellas de aceite de oliva.

9
Se lee en minutos
Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

Escribe desde Barcelona

ver +

El aceite de oliva virgen extra, noble producto ensalzado por la dieta mediterránea, es traicionado en el supermercado. Casi la mitad de los análisis realizados por las autoridades de consumo de Catalunya y Baleares en el 2019 detectaron faltas graves con calidades inferiores a las anunciadas. En 2020 se realizaron también inspecciones y la situación se mantuvo. En algunos casos, el aceite de oliva virgen extra es considerado en los análisis como simple lampante, calidad más próxima al uso industrial que al consumo humano. La estadística resultante de los análisis confirma que el aceite etiquetado como oliva virgen extra en España, algunas veces no es ni extra ni virgen. El Govern balear, a través de la dirección general de Consumo, ha abierto expedientes y propuesto multas de hasta 24.000 euros tras los análisis de calidad del aceite de oliva en 2019. 

La activa dirección general de consumo del Govern balear no es la única en detectar el fraude, pero ha sido la pionera en la lucha por la mejora de la calidad de este producto emblemático con el anuncio de las primeras sanciones. La Agència Catalana de Consum catalana no ha divulgado los controles realizados ni las empresas afectadas, pero reconoce también que de 24 análisis realizados entre 2019 y 2020 se detectaron 14 irregularidades que han dado lugar a 10 expedientes por falta grave en la calidad de lo vendido. De esas irregularidades archivadas, dos fueron por etiquetaje, una por comercialización de un producto pasada su fecha de consumo óptima y la cuarta por una analítica contradictoria. Las firmas expedientadas son por causa grave, por lo que el proceso puede desembocar en multas de entre 10.000 y 100.000 euros. En el caso de un problema de etiquetado, la multa es de menos de 10.000 euros. En el 2019, de 14 análisis realizados, 10 fueron irregulares. En el 2020, de 10 análisis 4 fueron irregulares.

Sin riesgo para la salud

Las deficiencias detectadas en los análisis no suponen un riesgo para la salud, pero sí un claro fraude al consumidor debido a que han corroborado que la calidad real del producto es inferior a la que se anuncia en su envase. La mancha del aceite de oliva salpica a diversos productores y enseñas de prestigio. En el caso de Baleares, afectan a productores como Coosur, Koipe, Maestros de Hojiblanca, Borges, El Corte Inglés o Mercadona, por citar firmas muy conocidas. Se han abierto litigios y análisis paralelos, algunos todavía en proceso.

Para Rubén Sánchez, secretario general de la asociación de consumidores Facua, la situación actual en torno al aceite de oliva es un "escándalo". "Parece mentira el poco control que existe en torno al aceite de oliva y los análisis que se hacen no trascienden a la opinión pública. El déficit de calidad se da en todas las comunidades autónomas, pero solo Baleares se ha atrevido a hacer públicas las sanciones", explica Sánchez. Facua admite que desconoce los niveles de control que hace la distribución, pero advierte que "el gran responsable" es la Administración y que "las multas son ridículas para un producto que es emblemático para la marca España", añade. 

Las inspecciones denotan que las firmas de distribución no son capaces de supervisar la calidad de todas las partidas de aceite de oliva que reciben. El presidente de Mercadona, Juan Roig, reconocía en la presentación de resultados de la compañía de este año que en general "queda mucho por hacer en términos de calidad" (sin referirse específicamente al aceite). En general, para las firmas de distribución es un problema asegurar niveles de calidad estables y son notorias las tensiones de los últimos años con altibajos en los precios. Llama la atención que marcas expedientadas figuran también en algún ránking de mejor calidad de la OCU. Así, productos concretos de El Corte Inglés, Coosur, Hacendado o Borges están entre los mejores aceites vírgenes extra del mercado, según la organización de consumidores, pero en alguna ocasión otras líneas de producto de esas marcas han llegado a estar entre los expedientados por la Administración. 

Los agricultores, por su parte, han denunciado repetidamente los bajos precios que reciben por su producción y esa es una de las causas de que la calidad pueda sufrir altibajos. Y entre presiones de las firmas de distribución y envasadoras, el oro líquido puede no ser siempre de una calidad estándar. Eso explica en parte como aceite virgen extra se vende en las tiendas a menos de tres euros, cuando otras marcas requieren cobrar al menos ocho con envase de vidrio para ser rentables. Algunas partidas de producto pueden no tener características de calidad identificativas del aceite virgen extra.

Los expedientes

El Govern balear informa de que realizó una veintena de análisis en 2019 y detectó deficiencias de calidad en 12 marcas. Dos de las cuales aceptaron abonar la sanción que se fijó. Se trata de El Corte Inglés, que ofertaba una muestra con la categoría de virgen extra cuando solo era virgen (19.200 euros de multa) y Oli Caimari, que anunciaba como virgen extra un aceite que solo era lampante (multa de 10.750 euros, con reducción del 50% por pago voluntario). Hay una sanción a Koipe y Maestros de Hojiblanca, por un valor conjunto de 48.000 euros al tratarse de la misma empresa. Otros sancionados han sido Olivar de Segura y Borges, la primera por ofertar como virgen extra ecológico lo que solo era virgen y la segunda porque en realidad solo era lampante, con multas propuestas por valor de 24.000 euros en cada caso. La primera de estas marcas recurrió. Por anunciar como aceite Virgen lo que solo era lampante hay propuestas de sanción para las marcas Hacendado (con una multa de 24.000 euros que se ha recurrido y presentado contraanálisis), Spar (la misma cantidad y también con recurso), Amazigh (24.300 euros), Errenat (28.500 euros), Ouazaania (28.500 euros) y Wafa (28.500 euros), aunque las dos presentaron recurso también. 

Entre análisis y contraanálisis la sospecha está sobre la mesa, lo mismo que las sanciones que ya son firmes tras el tercer análisis dirimente, al menos en el caso de Baleares. Los recursos se presentan habitualmente con la esperanza de dilatar el pago de la multa o que se produzca algún tipo de defecto de forma pero suele ser difícil eludir las sanciones. 

Noticias relacionadas

La calibración de la calidad de los aceites siempre ha sido materia oscura sujeta a puntos de vista y cruce de opiniones, pero las multas impuestas por los aceites comercializados en el 2019 son firmes. La supervisión de calidad se demuestra compleja para las marcas, también para la distribución, y que desemboca en una difícil decisión de los consumidores entre calidad percibida y precio adecuado. 

El lampante, el aceite de oliva defectuoso

El aceite de oliva lampante es el zumo resultante de las aceitunas de peor calidad, normalmente de las últimas aceitunas de la campaña, recogidas del suelo o ya en proceso de fermentación, con deficiencias en el proceso de elaboración y que dan como resultado un aceite con una acidez superior al 2% y múltiples defectos de sabor. Este tipo de aceite, reconocido como "defectuoso" por la patronal Asoliva, se lleva habitualmente desde las almazaras a las refinerías industriales para elaborar otro tipo de aceites y subproductos. La denominación 'lampante' proviene de lámpara, porque se usaba en el pasado para alimentar las lámparas. Requieren ser refinados para eliminar sus defectos. El aceite refinado pierde el olor y el sabor, aunque puede ser mezclado con otros aceites de oliva para mantener esa denominación en el comercio.


El aceite de oliva de mayor calidad es el aceite de oliva virgen extra. Se obtiene a partir de las mejores aceitunas y exclusivamente mediante procedimientos mecánicos, lográndose un aceite con excelentes propiedades organolépticas. Una normativa europea garantiza la calidad y transparencia en la comercialización de los diferentes tipos de aceite de oliva en función del proceso de extracción, la acidez y otros parámetros obtenidos por análisis físico-químico en un laboratorio autorizado. En los análisis de aceites de mayor calidad se incluyen también en los análisis parámetros organolépticos (olores y sabores), mediante un panel de cata compuesto por técnicos expertos.


El elemento clave que detectan los análisis con facilidad es la acidez. El aceite de oliva virgen extra no puede tener un grado de acidez superior a 0,8%. Este parámetro se obtiene mediante un análisis en laboratorio, y está directamente relacionado con la cantidad de ácidos grasos libres que hay en el aceite, y que se producen principalmente porque toda la aceituna no está en su estado óptimo de salud, como ocurre con las aceitunas recogidas del suelo, las aceitunas picadas, las aceitunas fermentadas, etc. Por ello, a menor acidez, mayor es la calidad del fruto y del aceite de oliva producido. La acidez no es el único parámetro que se tiene en cuenta para determinar su calidad, ya que influyen otros determinantes como el índice de peróxidos, el K270 o las ceras. 


El índice de peróxidos es la cantidad de oxígeno activo en el aceite y que da idea del grado de oxidación o enranciamiento (sabor defectuoso). En el caso del aceite de oliva virgen extra, este parámetro no puede superar los 20 meq/kg (miliequivalentes de óxigeno por kilo). En la misma línea, el índice K270 indica el grado de oxidación producido por alteraciones, contaminación o manipulaciones indebidas del producto. Por otro lado, están las ceras que pasan al aceite de oliva por presencia de hojas o suciedad, por una temperatura de extracción elevada o por un almacenamiento inapropiado. 


Tras una analítica exhaustiva, es posible saber si un aceite de oliva virgen extra ha podido ser adulterado o presenta defectos que puedan poner en duda su virginidad extra. Los análisis detectan que casi el 50% del aceite no cumple con el compromiso de máxima calidad. El análisis de expertos en cata también es imprescindible para detectar cualidades del aceite como el frutado, el amargo o el picante, directamente relacionados con la presencia de compuestos orgánicos y antioxidantes naturales únicos como la vitamina E, el oleocantal o el escualeno.


El aceite de oliva virgen se extrae de la misma forma que el virgen extra, con la diferencia de que su grado de acidez suele estar por encima del 0,8%, no pudiendo superar el 2%. El aceite de oliva virgen se diferencia básicamente de un virgen extra, en que el aceite virgen presenta defectos en su sabor u olor, pero es de calidad suficiente. Aunque más para cocinar que para su uso en crudo.