Récord histórico

La especulación con los derechos de emisión de CO2 dispara el precio de la luz en abril

  • El precio de la electricidad asciende a 65,07 euros, un 8% más que en el enero de Filomena y un 66,93% más que la media del periodo 2015-2019

La especulación con los derechos de emisión de CO2 dispara el precio de la luz en abril
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El precio de la luz se ha disparado hasta su nivel más alto en un mes de abril desde que hay registros a una media de 65,02 euros el megavatio-hora, impulsado por un alza sin precedentes del precio de los derechos de emisión de CO2. Esta cifra es un 8% superior a la del polémico mes de enero, cuando el temporal Filomena provocó una fuerte subida; un 268% más alta que la de abril del año pasado, influido este por el confinamiento que redujo los precios de la electricidad ante una extraordinaria caída de la demanda, y un 66,93% más elevada que la media de los meses de abril del periodo 2015-2019.

Este precio solo afecta a la factura de 11 millones de hogares, aquellos sujetos a la factura regulada o Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), el resto tienen un precio fijo que suele ser menos competitivo que el que se rige por el mercado. Si bien el precio de la energía suele ser entorno al 35% de la factura, por lo que el alza del recibo de los hogares será inferior al alza del precio en el mercado.

Este encarecimiento se debe en buena medida al auge del precio del CO2 que se ha disparado hasta situarse en el entorno de los 48 euros. El mercado mayorista de electricidad es marginalista, es decir, la última tecnología en casar oferta y demanda es la que fija el precio para el resto. Y ante la desaparición del carbón, los ciclos combinados han acelerado su presencia en el mix de generación. Los ciclos combinados queman gas natural, es decir, emiten CO2 y, por tanto, están sujetos a la normativa europea que regula las emisiones.

Desde el año 2005 en Europa hay un sistema denominado Emissions Trading Sistem (ETF) que limita las emisiones de 10.000 instalaciones de gran consumo de energía (centrales eléctricas e industria) y de las compañías aéreas. Todas estas empresas deben monitorizar, verificar y reportar sus emisiones al organismo estatal correspondiente (en el caso de España, a la Oficina Española de Cambio Climático). Cada una de ellas tiene asignada una cantidad limitada de derechos de CO2 que pueden emitir a la atmósfera de forma gratuita, aunque cada año en menor medida (en el periodo 2013-2020 el ritmo de reducción era del -1,74% anual y a partir de 2021 lo será del -2,2%). Si necesitan emitir más de esa cantidad asignada pueden acudir al mercado y comprar derechos de emisión a través de una subasta.

La Comisión Europea estableció medidas para hacer que el precio de esos derechos subiera con el objetivo de incentivar el cambio tecnológico hacia tecnologías limpias, pues Bruselas fija 2050 como el año de la descarbonización de la economía. "En 2018 la Comisión Europea sacó una directiva que daba visibilidad a largo plazo con un marco regulatorio para el periodo 2021-2030 y también la directiva MiFID II que catalogó los derechos de emisión como instrumentos financieros, por lo que empezaron a entrar bancos de inversión”, explica el responsable para España y Portugal de Vertis, José María García Berrendero. Así, el precio de los derechos de emisión de CO2 ha pasado de los 4 euros la tonelada en enero de 2018 a los 48 euros de este mes de abril. En octubre del año pasado, el precio se situaba en el entorno de los 23 euros.

Derechos del año pasado

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"Para ser neutros en carbono se necesita reducir las emisiones y eso nadie lo hará si no tiene un coste, por eso el CO2 tiene que ser lo más alto posible. Y por eso el fondo de inversión compra estos derechos porque sabe que tarde o temprano tendrá un comprador", añade Berrendero. "Hay un componente especulativo importante con operadores no naturales como son los fondos y bancos de inversión que han visto que es una unidad en creciente valor, protegida por la Unión Europea que aplica medidas para que el precio suba y como la voluntad europea es reducir más las emisiones, las expectativas es que el precio sea más caro", coincide el director de SendeCO2, Ismael Romeo. 

A esto hay que añadir que este viernes 30 de abril fue el último día para entregar los derechos de emisión del año pasado, por lo que estas semanas "ha habido más compras por parte de las industrias que tienen obligación de entregar esos derechos". Con lo quizás en mayo la demanda sea inferior, aunque según explica Romeo hay un tercer componente que no permite ser halagüeños sobre el futuro: la denominada Market Stability Reserve, una especie de "Banco central de derechos" para darle estabilidad a los precios (retirar liquidez cuando el precio está bajo e inyectarla cuando está alto para minimizar la subida). "El algoritmo que hay para intervenir se basa en que el precio tiene que ser más del doble del precio medio de los últimos dos años. Pero el precio se ha disparado tan de golpe para que pueda intervenir tendría que estar en 70 u 80 euros. Es decir, no hay corrección de la oferta a corto plazo, y es difícil cambiar eso porque se trata de una decisión de todos los estados de la Unión Europea", advierte Romeo. "Además, la mitad de los derechos disponibles cada año son subastados y el dinero de la subasta va a los estados", añade.